Plataforma de alcance regional

Automatización industrial en América Latina: el rol clave de Argentina y Rockwell Automation

Con operaciones locales, talento especializado y una estrategia orientada a la cercanía con los procesos productivos, Rockwell Automation convirtió a la Argentina en un eje regional para su expansión en América Latina, en un contexto de fuerte transformación tecnológica e industrial.

28 Enero de 2026
28 Enero de 2026
La multinacional estadounidense Rockwell Automation se estableció en Buenos Aires su primera oficina en el Cono Sur
La multinacional estadounidense Rockwell Automation se estableció en Buenos Aires su primera oficina en el Cono Sur

Con el avance de la automatización industrial como un factor clave para industrias como energía, minería y bienes de consumo, los grandes proveedores tecnológicos internacionales intensificaron su desembarco en América Latina

A partir de mediados de la década del noventa, la región dejó de ser gestionada de forma remota y pasó a contar con operaciones locales, equipos técnicos propios y estructuras regionales de soporte.

Argentina fue uno de los países de Latinoamérica que logró adaptarse a este proceso. En enero de 1995, la multinacional estadounidense Rockwell Automation estableció en Buenos Aires su primera oficina en el Cono Sur, en un momento en que la automatización comenzó a ganar terreno en las plantas industriales de la región.

El funcionamiento local se convirtió con el tiempo en un punto de apoyo para la expansión regional hacia otros mercados latinoamericanos. Luciano Marrazzo, director regional Cono Sur de Rockwell Automation, aseguró que “a nivel regional la automatización exige cercanía. No se trata solo de vender tecnología, sino de acompañar procesos productivos complejos”.

La automatización industrial impulsa la llegada de proveedores tecnológicos a América Latina

A medida que la industria regional fue ganando escala, las filiales locales comenzaron a ocupar un lugar cada vez más estratégico dentro de las compañías del sector. Las empresas ampliaron su presencia territorial, consolidaron redes de distribución especializadas y reforzaron la capacitación técnica para sostener operaciones críticas en contextos productivos de alta exigencia.

En ese marco, la operación de Rockwell Automation en Argentina se transformó en una plataforma de alcance regional, desde la cual hoy se brindan servicios a Chile, Perú, Bolivia, Uruguay y Paraguay. Parte del talento local también pasó a integrar equipos globales, fortaleciendo la articulación entre las operaciones latinoamericanas y la casa matriz.

Argentina aportó experiencia técnica y capital humano para toda la región”, señala Marrazzo, y destaca que este esquema permitió acompañar la expansión del Cono Sur sin necesidad de replicar estructuras completas en cada país.

Este proceso de consolidación regional se dio en paralelo a una profunda transformación tecnológica. La automatización dejó atrás los sistemas aislados para evolucionar hacia entornos integrados y orientados a datos, lo que abrió nuevas oportunidades para mejorar la eficiencia operativa, la trazabilidad de los procesos y los estándares de seguridad.

Cuáles son los desafíos y las nuevas tendencias

La inteligencia artificial y el control autónomo aparecen como algunos de los principales desafíos y tendencias del sector. En ese sentido, Marrazzo afirmó que “las decisiones industriales actuales ya están pensadas para convivir con tecnologías en desarrollo”.

Luego de 30 años, la experiencia de Rockwell Automation refleja una tendencia más amplia en América Latina: la consolidación de plataformas locales como base para sostener y escalar operaciones industriales en todo el continente.

De cara a los próximos años, la compañía observa que las inversiones vinculadas a minerales críticos y gas en América Latina proyectan un crecimiento superior al de otros sectores, impulsadas por su rol en la transición energética y la seguridad de abastecimiento.

En ese escenario, Rockwell Automation conformó equipos especializados para acompañar estos procesos, sin perder la cercanía operativa ni el soporte directo a sectores como la industria automotriz, alimentos y bebidas, bienes de consumo y otros segmentos estratégicos de la matriz productiva regional.

“Son industrias que requieren altos niveles de automatización y resiliencia operativa, muchas veces en entornos geográficamente complejos”, explica Marrazzo, y agrega que la combinación de control autónomo, análisis avanzado de datos e inteligencia artificial será clave para mejorar la eficiencia y reducir riesgos, desafíos que comienzan a extenderse de manera transversal a distintos sectores industriales.

Finalmente, desde la firma señalan que el reto no será solo incorporar nuevas tecnologías, sino asegurar que las inversiones actuales permitan escalar hacia modelos más autónomos en el futuro. En ese contexto, la experiencia acumulada en Argentina y el Cono Sur aparece como un activo estratégico para acompañar el desarrollo de proyectos industriales en toda la región, en un escenario de transformación productiva cada vez más diverso y exigente.

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