La electricidad se prepara para protagonizar una transformación sin precedentes. Esa fue la advertencia central que Morten Wierod, presidente ejecutivo (CEO, del inglés Chief Executive Officer) de ABB, llevó a CERAWeek 2026, la conferencia de energía más importante del mundo organizada por S&P Global en Houston entre el 23 y el 27 de marzo. En el escenario más influyente del sector, Wierod planteó una pregunta que resumió el estado del debate global: «¿Estamos preparados?»
El punto de partida de su argumentación fue una proyección de la Agencia Internacional de Energía (AIE): el consumo eléctrico crecerá al menos 2,5 veces más rápido que la demanda energética total hacia 2030 y podría duplicarse hacia 2050. Una curva de crecimiento que, según el ejecutivo, impone decisiones urgentes sobre infraestructura, tecnología e industria.
Tres fuerzas detrás del cambio
Wierod organizó su diagnóstico en torno a tres vectores que explican la aceleración de la demanda eléctrica global.
El primero es la expansión energética: la industrialización, el crecimiento de la inteligencia artificial (IA) y de los centros de datos —data centers— y el aumento del bienestar en economías emergentes están generando una demanda de potencia sin antecedentes históricos. «Necesitamos expandir la producción de energía y la infraestructura de la red eléctrica para integrar diversas fuentes y suministrar electricidad donde se necesite», señaló.

El segundo vector es la resiliencia energética. Las redes deben volverse más robustas e inteligentes para gestionar la intermitencia de las renovables, los flujos bidireccionales, los fenómenos meteorológicos extremos y las amenazas de ciberseguridad. Una red diseñada para el siglo XX no puede operar en las condiciones del siglo XXI.
El tercer vector —que Wierod describió como «la electrificación de todo»— es quizás el más estructural: las industrias de todo el mundo se están electrificando porque la electricidad es más eficiente y más fácil de controlar que otras formas de energía. «Quienes electrifiquen y automaticen sus operaciones ganarán en eficiencia, productividad y resiliencia», afirmó. La ventaja competitiva, en su lectura, irá a quienes actúen primero.
ABB, en el centro de la transición
Las palabras de Wierod en Houston no son solo diagnóstico: reflejan el posicionamiento estratégico de ABB como proveedor clave de las tecnologías que hacen posible esa transición. La compañía —con operaciones en más de 100 países y especializada en electrificación y automatización— viene registrando cinco años consecutivos de crecimiento en resultados, con los centros de datos y la electrificación industrial como principales motores de la demanda de sus productos.

No es la primera vez que ABB proyecta su visión sobre Argentina. En febrero pasado, la empresa presentó soluciones de electrificación inteligente aplicadas a infraestructura deportiva, con foco en eficiencia y sustentabilidad. La participación en CERAWeek amplía ese mensaje hacia la escala de la transición energética global y el rol que la automatización y la electrificación juegan en ella.
La discusión con Atul Arya, vicepresidente senior y estratega jefe de energía de S&P Global, tuvo como telón de fondo las mismas tensiones que dominaron la agenda de la conferencia: cómo equilibrar la expansión de la oferta eléctrica, la modernización de las redes y la descarbonización de la industria en un contexto de demanda creciente e infraestructura envejecida.