El Índice de Producción Industrial Minero (IPI Minero) que difundió este miércoles el INDEC marcó en marzo un crecimiento del 10,4% interanual y un avance del 2,4% mensual en la serie desestacionalizada. La cifra ubicó al indicador en el máximo de la serie histórica iniciada en enero de 2017. La serie tendencia-ciclo, que filtra ruido coyuntural, sumó 21 meses consecutivos de expansión y también marcó un récord.
El ministro de Economía, Luis Caputo, replicó las cifras en su cuenta de X. «La producción minera alcanzó un nuevo récord histórico en marzo», escribió, y subrayó el 33,7% interanual del Petróleo Crudo no Convencional, el 16% del Petróleo Crudo total, el 5,9% del Gas Natural y el salto del 50,5% en Minerales no Metalíferos y Rocas de Aplicación. Esa última cifra es el titular del informe — y también el que requiere la lectura más fina.
Litio: la maduración del Triángulo entra en los datos
El IPI Minero construye el rubro de no metalíferos agrupando subclases que tienen drivers muy distintos.
El componente que más empujó en marzo fue la extracción de minerales para la fabricación de productos químicos, que creció 66,8% interanual impulsada por el carbonato de litio, con un avance del 70,2% interanual. La subclase incluye además sulfato de sodio natural y serpentinita para uso industrial, pero el peso del litio dentro del bloque es el factor decisivo.
Detrás de esa cifra hay un cambio estructural que viene de antes. La producción nacional de Carbonato de Litio Equivalente pasó de 35.000 toneladas en 2022 a 116.000 en 2025, un alza acumulada de 241%, según datos de la Cámara Argentina de Empresas Mineras. La curva del IPI captura la entrada en producción plena de proyectos que en años anteriores estaban en construcción: la expansión de Cauchari-Olaroz, el arranque de Centenario-Ratones, los avances de Sal de Vida y la aceleración de Hombre Muerto Oeste tras su adhesión al RIGI. De los 13 proyectos aprobados en el régimen, siete corresponden a minería y tres son específicos de litio.

La proyección de exportaciones para 2026 acompaña: u$s 2.400 millones aportados por el litio sobre un total minero estimado en u$s 9.000 millones, un avance interanual cercano al 49%. El precio internacional sigue lejos de los picos de 2022, pero el volumen incremental es lo que empuja la balanza.
La huella del fracking en una métrica lateral
La segunda pista del rubro no metalífero conecta el IPI Minero con Vaca Muerta y hay que buscarla más abajo en la tabla, en la subclase «extracción de arenas, canto rodado y triturados pétreos». Ese rubro avanzó 9,2% interanual en marzo y 4,9% en el acumulado del primer trimestre. La cifra parece modesta frente al titular del 50,5%, pero el dato vale por lo que mide: ahí adentro está la arena silícea de fractura que la industria del shale consume en cantidades industriales pozo a pozo.

El cruce con la actividad upstream del mismo mes confirma la correlación. Marzo de 2026 fue, según el relevamiento de la consultora NCS Multistage que conduce Luciano Fucello, el mes con mayor número de etapas de fractura registrado en Vaca Muerta —2.616 fracturas, un 33,46% más que en marzo de 2025—, con la operación instalada en una meseta sostenida por encima de las 2.300 etapas mensuales en lo que va del año. Cada uno de esos eventos consume entre 1.500 y 2.500 toneladas de arena de fractura según el diseño del pozo. La aceleración de las walking rigs, la masificación del simul-frac y el continuous pumping incrementaron el volumen por etapa y, con él, la demanda de arena (ver n427).
El abastecimiento de arena de fractura es uno de los cuellos de botella estructurales del play. El insumo proviene mayoritariamente de yacimientos de Entre Ríos y Río Negro, con costos logísticos elevados por el transporte ferroviario y carretero hasta Neuquén. La aceleración de la actividad obligó a las operadoras a integrar verticalmente la cadena: YPF Servicios Petroleros, Tecpetrol y NRG Patagonia operan plantas propias de procesamiento, mientras Pluspetrol y Vista Energy contratan a terceros bajo esquemas take-or-pay.
Sal, el resto del bloque y el convencional
La tercera línea del rubro es la extracción de sal, que voló 138,7% interanual y 74,9% en el acumulado del trimestre por el avance de la salmuera y los subproductos refinados. El número es alto pero el peso de la sal dentro del IPI total es marginal frente al litio y la arena. Las rocas ornamentales avanzaron 8,5% en marzo y la piedra caliza y yeso, 7,7%. La arcilla y el caolín mostraron solo un 2,2% en el mes y acumulan una caída de 13,1% en el trimestre.
El otro dato del informe que Luis Caputo no destacó es el contraste entre los segmentos de petróleo.
Mientras el shale avanzó 33,7% interanual en marzo, el segmento convencional cayó 9,8% en el mismo mes y profundizó una tendencia que se sostiene desde 2024. Es un déjà vu para las cuencas Austral y del Golfo San Jorge, donde el cierre de equipos y la migración de la actividad hacia Neuquén tienen impacto directo en el empleo de Santa Cruz y Chubut. La proyección de la Bolsa de Comercio de Rosario es coherente con esa divergencia: 2026 podría cerrar con una producción anual de petróleo de 54,5 millones de m³, un 11% por encima del récord histórico de 1998 (ver n832).