El proyecto Vicuña, un ambicioso distrito minero binacional desarrollado por la joint venture Vicuña Corp. (50% BHP y 50% Lundin Mining), dio un paso clave ayer con la presentación de su Evaluación Económica Preliminar (PEA) en Toronto, durante la convención PDAC.
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Este estudio integra por primera vez una visión técnica unificada de los depósitos Josemaría (en San Juan, Argentina) y Filo del Sol (en la frontera argentino-chilena), posicionando al proyecto como uno de los más relevantes a nivel mundial en cobre, oro y plata. La PEA destaca un desarrollo escalonado en tres etapas, con minería a cielo abierto convencional y sinergias operativas que optimizan costos y producción.
Según los resultados del estudio, el proyecto prevé una producción promedio anual de 395.000 toneladas de cobre, 711.000 onzas de oro y 22,2 millones de onzas de plata durante los primeros 25 años de operación, alcanzando picos superiores a 500.000 toneladas de cobre, 800.000 onzas de oro y 20 millones de onzas de plata en etapas posteriores.

Con una vida útil inicial superior a 70 años, se estima una extracción total de 22,3 millones de toneladas de cobre, 37,2 millones de onzas de oro y 763 millones de onzas de plata.
Estas cifras colocan a Vicuña entre las cinco mayores minas del mundo en estos metales, con un 60% de ingresos proyectados por cobre, 32% por oro y 8% por plata.
La inversión total estimada asciende a US$18.100 millones a lo largo de la vida del proyecto, con US$7.100 millones destinados a la Etapa 1 (enfocada inicialmente en Josemaría sulfuros), que incluye una concentradora de 175.000 toneladas por día y arranque de producción previsto para 2030. El capex de sostenimiento se estima en US$30.300 millones adicionales.
El análisis económico base muestra un VAN post-impuestos de US$9.500 millones (a 8%), TIR del 14,8% y payback en 8,4 años, con costos operativos altamente competitivos: cash cost neto negativo de -US$0,20/lb de cobre y AISC de US$0,47/lb en los primeros 25 años.

En Argentina, el proyecto se beneficia del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) como PEELP, lo que facilitará su avance. Para 2026 se prevén inversiones de alrededor de US$790 millones (parte de un compromiso mayor), generando 5.500 empleos directos y 19.000 indirectos durante la construcción, además de ingresos fiscales estimados en US$965 millones anuales (US$69.000 millones en total a lo largo de la vida útil).
Para más información, puede consultar esta nota periodística de Shale24.
La infraestructura incluye caminos de acceso, líneas de transmisión eléctrica, suministro de agua y manejo de relaves bajo estándares internacionales.
La presentación de la PEA representa un hito significativo que posiciona al proyecto para una posible decisión final de inversión a fin de año, tras la cual se desplegaría la construcción de la Etapa 1. El informe técnico completo bajo normas NI 43-101 se publicará en SEDAR+ en los próximos 45 días, mientras continúan las optimizaciones para las Etapas 2 y 3, el avance en evaluaciones ambientales (EIA en Argentina y RCA en Chile) y la ingeniería detallada.

