Horacio Marín dijo la úlitma semana en distintas entrevistas que YPF no alcanzó todavía el punto que habilita una baja de naftas. "Todavía no llegamos al valor de equilibrio para bajar el precio de las naftas", afirmó el presidente y CEO de la compañía, y agregó que "con estos precios se dilata más".
La frase mide una distancia. El 17 de junio, en el Shale24+Santander Energy Summit, el mismo ejecutivo había dicho que el buffer entraba en su fase inversa y que, con el barril en retroceso, la compañía empezaba a recuperar lo resignado en el pico: "Hay un sendero bajista y entonces, en ese caso, YPF empieza a recuperar". Cinco semanas después, el sendero se dio vuelta y la recuperación quedó abierta.
El mecanismo y su cuenta pendiente
YPF activó el buffer el 2 de abril, por hasta 45 días, con el compromiso de no trasladar al surtidor las variaciones del crudo de referencia. El miércoles Marín volvió a describir el esquema: decidieron un amortiguador de precios en el que "no subimos todo lo que había que subir y cuando bajaba compensábamos". El resto de la industria adoptó el criterio sin que mediara regulación, y así quedó configurado un precio interno que dejó de seguir al Brent en el día a día.
Ya en abril el ejecutivo había anticipado la segunda pata del esquema. Al estabilizarse el mercado, dijo entonces, "los consumidores nos van a tener que ayudar para recuperar lo que nosotros ayudamos". Esa es la parte que todavía no ocurrió. El buffer nunca fue una absorción definitiva: es un diferimiento, y un diferimiento sin fecha.

Dos variables, las dos en contra
La ventana que ese diferimiento necesita depende de dos precios. El primero es el crudo. La úlitma semana, cuando Marín habló, el miércoles, el Brent operaba en la zona de u$s 93. Al día siguiente, jueves, superó los u$s 100 y el viernes retrocedió alrededor de 4% hasta cerrar cerca de u$s 97, con una ganancia semanal superior al 12%. El foco ya no está solo en Ormuz: los ataques contra dos petroleros sauditas en el Mar Rojo abrieron un frente sobre la ruta alternativa de Arabia Saudita, y el Caspian Pipeline Consortium suspendió cargas en su terminal del Mar Negro, con impacto sobre cerca del 80% de las exportaciones de Kazajistán.
El segundo precio es el que define la paridad del surtidor y se mueve por su cuenta. Según el reporte de mercado petrolero de julio de la Agencia Internacional de Energía, los márgenes de refinación y los diferenciales de producto treparon a máximos de cuatro años a comienzos de mes, con los mercados de crudo abastecidos y los de producto ajustados. Traducido a la ecuación local: hubo semanas de junio en las que el barril bajó y la nafta importada no acompañó. La fase inversa se frenó incluso cuando el crudo jugaba a favor.
Eso explica por qué el valor de equilibrio se comporta como un blanco móvil. La cuenta que YPF difirió se salda contra la paridad de los refinados, y ese es justamente el precio que la guerra empujó más rápido que el crudo.
El trimestre donde se mide
La verificación tiene fecha. YPF presenta resultados del segundo trimestre en la primera semana de agosto y el indicador es el EBITDA ajustado por barril del segmento de refino y comercialización.
En el primer trimestre cayó de u$s 19,5 a u$s 14,9, con los precios en el surtidor alrededor de un 11% por debajo de la paridad de importación, según el propio reporte de la compañía.
Aquel fue el trimestre de la absorción pura, con el crudo trepando y el surtidor retenido. El segundo contiene las cinco semanas de la fase inversa y las que siguieron, cuando el crudo volvió a subir. Si el margen por barril no se recompuso en un período que combinó un récord semestral de procesamiento con una ventana de barril en baja, el diferimiento habrá dejado de ser un calce temporal para volverse una transferencia de margen que la compañía asumió y todavía no cobró.