Una certeza y muchas preguntas asociadas. Así se vivió el desayuno para la prensa que tuvo lugar en las oficinas de Criteria en Av,. del Libertador y del cual participó Shale24. La idea central es que Vaca Muerta y la impronta macroeconómica que conlleva llegó para quedarse. Atado a ello, numerosas variables que gravitan con fuerza y que generan interrogantes.
En este ecosistema de preguntas, el precio internacional del petróleo y la política monetaria de Estados Unidos concentran, hoy por hoy, el grueso de las miradas.
La presentación estuvo dividida en dos bloques. El primero, a cargo de Nicolás Max, CEO y Chief Investment Officer, fue dedicado al escenario internacional. El segundo, encabezado por Gustavo Araujo, Head of Research Strategy, analizó la coyuntura económica argentina y el potencial de Vaca Muerta como motor de crecimiento.
En ambos casos, evaluaron el escenario macroeconómico global y su impacto sobre la Argentina, en un contexto marcado por los desafíos que enfrenta el gobierno de Javier Milei.
Durante la exposición "Argentina y la nueva dinámica global", los especialistas coincidieron en que la evolución del mercado energético seguirá condicionando las decisiones geopolíticas y que, para la Argentina, sostener un barril de petróleo en valores elevados representa una oportunidad para fortalecer el ingreso de divisas.
Sin embargo, advirtieron que un contexto de tasas de interés internacionales altas y mayor volatilidad financiera podría restringir el acceso al financiamiento y poner a prueba la consolidación del programa económico.

Gustavo Araujo: “Vaca Muerta es un activo fundamental”
Consultado por Shale24, Gustavo Araujo se permitió dar un panorama analítico sobre el sector y su impacto en la dinámica macroeconómica.
¿Qué impacto tiene el contexto internacional sobre Vaca Muerta y cuál puede ser su aporte a la economía argentina?
El analista fue categórico: "Es un activo fundamental para el país".
Según explicó, el desarrollo no convencional representa "un agro más" por su capacidad para generar divisas. "No solo permite sustituir importaciones de energía, sino también exportarla de manera competitiva", afirmó.
En ese sentido, destacó que la calidad geológica de Vaca Muerta es comparable e incluso, según algunos especialistas, superior a la del Permian Basin, en Estados Unidos, considerado uno de los desarrollos shale más importantes del mundo.
Araujo sostuvo que el creciente interés de los inversores responde a fundamentos sólidos y a una transformación que ya comenzó a materializarse.
"El capital que está llegando es genuino y responde a un proyecto con bases concretas. A diferencia de otras oportunidades que tuvo el país y que nunca terminaron de consolidarse, hoy las inversiones, las obras y los cambios ya son visibles en el territorio", señaló.

Como ejemplo mencionó la estrategia de YPF de concentrar sus inversiones en el desarrollo no convencional.
"La compañía fue desprendiéndose de activos maduros de petróleo convencional para focalizar recursos en Vaca Muerta, donde los costos de extracción y las perspectivas de productividad son considerablemente más competitivos", explicó.
El economista agregó que el impacto del shale ya trasciende el plano energético y comienza a transformar la economía de las localidades cercanas a los principales yacimientos, impulsando el empleo, la actividad privada y el crecimiento poblacional.
¿Puede Vaca Muerta resolver la escasez de dólares?
Ante esa consulta, Araujo respondió que su aporte será determinante, aunque aclaró que no constituye una solución por sí sola.
"Si Vaca Muerta aporta el equivalente a un agro más y la minería suma otra fuente relevante de divisas, la Argentina pasará de depender de un único gran generador de dólares a contar con tres. Sin embargo, esa es una condición necesaria, pero no suficiente", explicó.
En esa línea, remarcó que la estabilidad macroeconómica seguirá dependiendo de otros factores, como la confianza en la moneda y la demanda de pesos. "Si por alguna razón desaparece la demanda de pesos, no alcanzan todas las Vaca Muerta del mundo para resolver el problema", graficó.
No obstante, consideró que potenciar el desarrollo energético constituye una decisión estratégica para el país. "El desafío será administrar ese crecimiento de manera ordenada para evitar los desequilibrios que suelen acompañar los procesos de expansión acelerada en las ciudades petroleras", sostuvo.
Como ejemplo mencionó a Añelo, principal centro operativo de Vaca Muerta, donde el fuerte crecimiento de la actividad viene acompañado por un intenso flujo migratorio. Según recordó, las autoridades locales estiman que cada día llegan nuevas familias atraídas por las oportunidades laborales que genera el shale, una tendencia que obliga a ampliar la infraestructura y los servicios urbanos.

Nicolás Max: el precio del petróleo como variable
Durante su exposición, Nicolás Max hizo referencia a un informe elaborado por la consultora BCA Research, que propone una interpretación diferente sobre la relación entre el conflicto en Medio Oriente y el precio internacional del petróleo.
"La visión tradicional sostiene que el petróleo reacciona al aumento de la tensión geopolítica. Cuando crece la conflictividad, ya sea por ataques a instalaciones, interrupciones en la producción o el cierre de rutas estratégicas, el precio del crudo sube. Bajo esa lógica, el petróleo es una variable dependiente de los acontecimientos geopolíticos", explicó.
Sin embargo, señaló que el informe plantea la hipótesis inversa: en el escenario actual, el precio del petróleo pasó a ser la variable independiente.
En otras palabras, no sería el conflicto el que determina el valor del barril, sino que los distintos actores ajustarían el nivel de confrontación según el precio del petróleo que buscan sostener.
"Desde esa perspectiva, las escaladas de tensión, las treguas temporales y los intentos de negociación responderían, al menos en parte, a los incentivos económicos que genera el mercado energético. Los ciclos de hostilidades y distensión no serían episodios aislados, sino herramientas para influir sobre la cotización internacional del crudo", afirmó.
En ese marco, sostuvo que Irán dispone de un instrumento clave: el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más relevantes para el comercio mundial de petróleo.

"Según este enfoque, la decisión de amenazar con restringir o permitir el tránsito por el estrecho responde al objetivo de sostener determinado nivel de precios. Los cambios en el discurso político, las amenazas militares y las instancias de negociación formarían parte de una estrategia destinada a influir sobre el mercado petrolero", indicó.
Como ejemplo, recordó que antes del recrudecimiento de las tensiones el barril cotizaba cerca de los US$ 70. Con el inicio de las hostilidades, llegó a superar los US$ 120, impulsado por el temor del mercado a una interrupción de la oferta. Durante varias semanas permaneció por encima de los US$ 100, hasta que el acuerdo entre las partes provocó una rápida corrección y el precio volvió a niveles similares a los previos al conflicto.
A partir de esa evolución, el informe concluye que el mercado encontró un nuevo rango de equilibrio, con un piso cercano a US$ 70 y un techo próximo a US$ 90 por barril. Bajo esa hipótesis, Irán busca evitar que el precio caiga por debajo de ese umbral, ya que un petróleo más caro no solo fortalece sus ingresos fiscales, sino que también incrementa su capacidad de presión política sobre Estados Unidos.


