El petróleo argentino arrancó 2026 con el pie en el acelerador. Según los últimos datos de la Secretaría de Energía de la Nación, en enero la producción total de crudo alcanzó un nuevo récord histórico, con un promedio de 863.535 barriles por día (bbl/d). El número no sólo marca un máximo absoluto, sino que consolida una tendencia: crecimiento mensual del 0,41% y un impactante 15,69% interanual.
Vaca Muerta, el corazón del boom
Si hay una protagonista indiscutida en esta historia es la Cuenca Neuquina. En enero produjo 667.699 bbl/d, también récord, con un salto interanual del 27%. El dato más elocuente: ya explica el 77,69% del total nacional.
En otras palabras, más de 3 de cada 4 barriles que produce la Argentina salen de esta cuenca. La consolidación del desarrollo no convencional —con epicentro en Vaca Muerta— sigue redefiniendo el mapa energético nacional y desplazando progresivamente el peso relativo de otras regiones históricas.
Según el informe que el consultor Fernando Salvetti elabora en base a datos de la Secretaría de Energía de la Nación, el podio sigue estando liderado por YPF, con Loma Campana a la cabeza. Recientemente cruzó la barrera simbólica de los 100 mil barriles diarios de petróleo, consolidándose como el primer bloque en la historia del país en sostener tales volúmenes de extracción mediante perforación horizontal y fractura hidráulica de alta intensidad.
Este activo, operado por YPF, no es solo un centro de producción, sino una verdadera planta de ingeniería continua donde la optimización de los costos de capital y operativos ha permitido que la Argentina compita en precios de equilibrio con las mejores cuencas de los Estados Unidos.
El ranking de las 10 áreas más productivas
El podio no cambia, pero el tablero muestra movimientos interesantes.
- Loma Campana (operada por YPF S.A.) continúa liderando con 102.781 bbl/d, manteniéndose cómodamente por encima de la barrera simbólica de los 100 mil barriles diarios. Representa casi el 12% del total producido en todo el país.
- La Amarga Chica (YPF) se ubica segunda con 83.413 bbl/d.
- Bandurria Sur (también operada por YPF) completa el podio con 63.410 bbl/d.
- En el cuarto lugar aparece una histórica del convencional: Anticlinal Grande - Cerro Dragón, operada por Pan American Energy, con 60.180 bbl/d, perteneciente a la Cuenca del Golfo San Jorge (GSJ).
- El quinto puesto es para: Bajada del Palo Oeste, operada por Vista Energy Argentina S.A.U., con 49.675 bbl/d.
- Completan el top ten: La Angostura Sur I (YPF), con 34.306 bbl/d
- Manantiales Behr (YPF) – 25.318 bbl/d
- La Calera (Pluspetrol) – 24.273 bbl/d
- Bajo del Choique - La Invernada (Pluspetrol Cuenca Neuquina) – 24.207 bbl/d
- Aguada del Chañar (YPF) – 21.782 bbl/d
Cambios en el mapa
En el ranking se mantienen los primeros 7 puestos, pero hay una novedad: Aguada del Chañar ingresa al top 10, desplazando a El Trapial Este. Este movimiento confirma la creciente gravitación de los desarrollos neuquinos dentro del esquema nacional.
Otro dato relevante es que solo 2 áreas del ranking pertenecen a una cuenca distinta a la Neuquina y mantienen producción convencional: Anticlinal Grande–Cerro Dragón y Manantiales Behr. Esta última, además, se encuentra próxima a ser transferida por YPF a PECOM, un movimiento que podría reconfigurar el mapa empresario en la Cuenca del Golfo San Jorge.
Un cambio estructural
Más allá del récord puntual, los números muestran algo más profundo: la Argentina atraviesa una transformación estructural en su matriz petrolera. La expansión sostenida de la producción no convencional, la mejora en productividad por pozo y la optimización logística están permitiendo alcanzar volúmenes que hace pocos años parecían lejanos.
El desafío ahora no es sólo sostener el crecimiento, sino acompañarlo con infraestructura —oleoductos, capacidad de evacuación y exportación— que permita convertir estos récords productivos en mayor ingreso de divisas y estabilidad macroeconómica.
Enero de 2026 no fue sólo un buen mes: fue una confirmación de tendencia. El petróleo argentino no sólo está en máximos históricos, sino que está redefiniendo su propio centro de gravedad.