Pablo Iuliano conoce la roca desde antes de que el nombre Vaca Muerta significara algo fuera de la industria. Pasó por la puesta en marcha de Loma Campana, Bandurria Sur y La Amarga Chica, y por Fortín de Piedra en su etapa en el grupo Techint.
Hoy, al frente de TanGo Energy, mira hacia los bordes del mapa: las áreas que quedan fuera del corazón de la cuenca, en Mendoza y en Río Negro. En el Mendoza Energy Summit que organizaron Shale24 y Banco Santander, expuso por qué cree que allí está la próxima etapa y qué falta para que ocurra.
"Creo que hay una oportunidad muy grande en la zona de frontera de Vaca Muerta. Por eso tomé este desafío, por eso estamos trabajando tanto en Mendoza como en Río Negro, que son áreas no centrales de Vaca Muerta con muchas expectativas", definió.
El moderador, el director de Hidrocarburos de Mendoza, Lucas Erio, lo había presentado como "el arquitecto" de Vaca Muerta. Iuliano tomó distancia del título. "El mote de arquitecto es un poco generoso.
Tuve la fortuna de participar de un grupo de trabajo donde hubo gente que me dio oportunidades", respondió. Recordó además que en 2012, "cuando había mucha gente que todavía no creía en Vaca Muerta", ese equipo estaba convencido de que era el camino para cambiar la realidad energética del país.

Unir los puntos
Durante años su trabajo se concentró en el hub central de la cuenca, "la mejor porción de Vaca Muerta, o la que parecía la mejor". Desde el año pasado, contó, la tarea es otra: explorar las zonas de frontera, donde ve "mucho potencial" y pocas compañías dispuestas a tomar riesgo y hacer el de-risking necesario.
Para explicar la decisión citó el discurso de Steve Jobs en Stanford y la idea de unir los puntos. En Payún Oeste, el área que TanGo tiene concesionada en Mendoza, hay un pozo llamado La Fija x-1. "Ese pozo lo perforamos en exploración en 2012. Yo estaba en ese momento, en ese lugar", relató. Era un vertical con una sola fractura, que probó petróleo y estuvo en marcha varios años.
Casi una década después, en 2022, participó de la decisión de perforar los dos primeros pozos horizontales fracturados de la zona, en Paso de las Bardas Norte, que "mostraron petróleo y mostraron buen potencial". La calificó como una de las decisiones más importantes que tomó. "No sabía que iba a estar acá y no sabía que iba a tener Payún para poder desarrollarlo", dijo. Ahora vuelve al mismo lugar, con otra camiseta.
Y con una idea clara de lo que quiere construir. "Creo que hay una gran oportunidad para generar un hub de producción de petróleo muy importante desde el sur de la provincia de Mendoza. Yo prefiero decir sur mendocino antes que norte de Vaca Muerta", afirmó.

La lección de Loma Campana
Sobre el subsuelo dijo no tener "muchas dudas". Se sabe que la formación está, qué espesor tiene, que está mineralizada y a qué presión. Pero advirtió que nada de eso reemplaza al trépano, y lo ilustró con una anécdota de los inicios del desarrollo neuquino.
"Cuando hicimos el startup de Loma Campana habíamos identificado, junto con un montón de especialistas, incluso del exterior, cuál era la mejor zona: la que tenía mejor porosidad, la que tenía más volumen de fluido. Hoy esa zona sigue sin pozos, porque en los pocos que hicimos la producción de los horizontales fue muy mala", contó.
La conclusión es operativa. "Hay que perforar, y no hay que perforar un pozo: hay que delinear y desriskear todo el play", sostuvo. Los verticales se comportan de una manera, los horizontales de otra, y los distintos niveles dentro de Vaca Muerta tampoco responden igual.
En esa línea ubicó el calendario de la compañía. TanGo trabaja para acelerar el de-risking con pozos "en el último Q de este año o primer Q del año que viene". Esa campaña, dijo, permitirá entender "si realmente tenemos el proyecto que pensamos y de qué tamaño es".

15.000 toneladas de arena por pozo
La otra mitad del problema es económica. "Cada pozo de Vaca Muerta lleva 15.000 toneladas de arena y casi 100.000 metros cúbicos de agua", repasó, además de la infraestructura y la logística que exige un plan de desarrollo. Y la escala no admite atajos: "Uno no puede armar un plan de desarrollo para hacer tres pozos. Tiene que armarlo para 100, 150 pozos".
De ahí su insistencia en el hub de servicios. Hoy conseguir un equipo para perforar en Mendoza "es muy complejo", reconoció. Si el potencial se confirma, en tres a cinco años habrá varios equipos trabajando en el sur provincial, y esos equipos "no se pueden atender a control remoto" desde Añelo, Catriel o Rincón de los Sauces.
Sumó dos condiciones. Una es la infraestructura vial. La otra es explorar arena de cercanía, donde ve "una oportunidad inmensa" para agregar valor y bajar costos. El criterio final lo pone el capital: si el costo de desarrollo de los pozos de la frontera no es equiparable al de Neuquén, "cada dólar disponible va a ir a los proyectos que tengan mejor rentabilidad".
TanGo, dijo, llega con una ventaja que no figura en los balances. "Somos especialistas en esos startups y, algo no menor, sabemos cuáles son los no. Sabemos qué cosas no tenemos que hacer porque ya nos hemos equivocado". Eso debería traducirse en una curva de aprendizaje bastante más corta que la primera vez.
u$s 40 millones en Mendoza
Iuliano también dio números de la operación actual. Entre OPEX y CAPEX, la compañía erogó u$s 40 millones en Mendoza en el último año, para producir unos 2.000 barriles diarios en la provincia, cerca del 20% del total de la empresa. "Prácticamente todo está destinado a las pymes locales", afirmó, y destacó que trabajan "realmente muy bien" con el entramado petrolero mendocino, tanto en Mendoza Norte como en el activo de Mendoza Sur.
No ocultó el punto de partida. La compañía, que en apenas un año dio vuelta el destino comercial de su producción y ya exporta casi el 60% de su crudo, venía perdiendo dinero hasta el año pasado, una realidad que comparten muchos campos maduros. "Tuvimos que hacer un fuerte cambio al modelo operativo y hoy al menos estamos equilibrados. Todavía nos falta, llevamos recién nuestro primer año", señaló.
Sobre la provincia fue elogioso: "En Mendoza hay un fuerte raigambre a la industria, a la industrialización. Hay muchas compañías que han hecho las cosas muy bien durante años, con mucha tecnología. La materia prima está". Lo que resta, a su juicio, es generar las condiciones de infraestructura y de oportunidades para que ese hub de servicios tome forma.

Un RIGI para explorar
El cierre fue una propuesta de política, y ahí volvió a hablar de las dos provincias. Iuliano consideró que el RIGI es "una muy buena oportunidad para atraer capital y acelerar proyectos" y que funciona muy bien en zonas ya desriskeadas, en etapa de desarrollo. En áreas exploratorias como Payún o Cañadón Amarillo, donde todavía hay que probar el recurso, "no hace tanto match con lo que necesitamos".
"Ahí hay una oportunidad para generar un modelo que permita acelerar los desarrollos o la exploración. Esto que estamos haciendo es netamente exploratorio", planteó. Y aclaró el alcance: "La exploración en la frontera de Vaca Muerta, y no hablo solamente de Mendoza. Creo que Río Negro también tiene el mismo tema". En esa provincia, TanGo obtuvo tres concesiones no convencionales y prepara un piloto de cuatro pozos exploratorios.
Compartió el panel sobre Vaca Muerta en Mendoza con Carlos Gilardone, presidente y CEO de Quintana Energy, a quien conoce hace más de 20 años, de cuando ambos trabajaban en El Portón y Chihuido de la Salina. Dos décadas después, los dos volvieron a coincidir en el mismo borde de la cuenca. La Fija x-1 sigue ahí, esperando a sus vecinos horizontales.