Dieciocho días después de salir del respaldo de liquidez estatal, SEFE salió a pedir más fondos.
La compañía alemana que el 4 de marzo firmó con Southern Energy el primer contrato global de largo plazo del GNL argentino propuso al Ministerio de Economía una ampliación de capital de entre €1.500 y €2.000 millones (u$s 1.760 a u$s 2.350 millones), el primer paso formal de un proceso privatizador que la Comisión Europea fijó para cerrar antes de fin de 2028. La operación cambia el ancla del comprador que recibirá un tercio del gas de Southern Energy a partir de fines de 2027.
La ruta de salida que la Comisión Europea impuso en 2022
El calendario no lo decidió SEFE. Lo impuso Bruselas en diciembre de 2022, cuando aprobó la nacionalización de la ex Gazprom Germania por €6.300 millones después de la invasión rusa a Ucrania. A cambio de convalidar el rescate, la Comisión exigió que el Estado alemán bajara su participación a una minoría de bloqueo —25% más una acción— antes de que termine 2028. La misma condición alcanza a Uniper, donde Berlín controla el 99,12%.
La primera etapa fue financiera y ya está cumplida. El 2 de abril de 2026, SEFE canceló voluntariamente el último tramo de €2.500 millones de respaldo KfW y lo reemplazó con una línea revolvente de u$s 2.360 millones firmada con 27 bancos internacionales, sobresuscripta por un factor de 2,2. Para esa fecha ya había devuelto más de €700 millones en ayuda estatal. Dieciocho días después, el siguiente paso: capital fresco de accionistas privados.
SEFE ya es el cliente del GNL de Río Negro
El 4 de marzo de 2026, SEFE y Southern Energy firmaron un contrato de compra-venta (SPA — Sales and Purchase Agreement) por 2 mtpa durante ocho años, base FOB (Free on Board), con envíos desde fines de 2027. Argentina obtenía así su primer contrato global de largo plazo de exportación de GNL. SEFE se convertía en el primer comprador global de ese gas.
Las cifras del acuerdo explican por qué el movimiento accionario alemán tiene consecuencias directas sobre Río Negro. Esos 2 mtpa equivalen a un tercio de la capacidad proyectada de Southern Energy (6 mtpa) y a más del 80% de la producción del buque Hilli Episeyo (2,45 mtpa), que empezará a operar a fines de 2027 en el golfo San Matías. La segunda unidad, el MK II de 3,5 mtpa, suma capacidad desde fines de 2028.
Southern Energy S.A. es una sociedad integrada por Pan American Energy (30%), YPF (25%), Pampa Energía (20%), Harbour Energy (15%) y Golar LNG (10%). La inversión comprometida supera los u$s 15.000 millones a lo largo del desarrollo de veinte años.
Un SPA firmado no genera cambios para Southern Energy. Pero sí le suman matices para seguir de cerca la dinámica del “mundo GNL”. Primero, las extensiones del contrato original. Las 2 mtpa son un tercio del portfolio de SESA; los otros dos tercios todavía no tienen comprador ancla de largo plazo. Una SEFE privatizada, con accionistas institucionales con horizonte de retorno, puede ser más agresiva para ampliar o más conservadora para comprometer capital, según el perfil del fondo que entre. Segundo, la política de destinación: el contrato es FOB, el riesgo de navegación es de SEFE, y la próxima administración decidirá si reexporta los cargos, los redirecciona a Asia o mantiene la lógica industrial alemana. Tercero, las renegociaciones de precio al vencimiento del ciclo actual del índice.
En la práctica del GNL, los SPA de largo plazo incluyen cláusulas de change of control que típicamente exigen consentimiento previo del vendedor ante cambios sustanciales en la estructura accionaria del comprador, con un piso que suele ubicarse entre el 30% y el 50% del capital. Dado que la dilución del Estado alemán está contemplada desde la propia decisión de la Comisión Europea de 2022, es probable que esa cláusula haya quedado ajustada al calendario regulatorio en el SPA de marzo; de lo contrario, Southern Energy tendría derechos de renegociación que afectarían el equity story que SEFE presente a sus futuros accionistas.
Ninguno de estos frentes se altera en 2026 ni en 2027. Todos se activan desde 2028 en adelante, cuando la dilución esté consumada.
La guerra con Irán como combustible político del calendario
Egbert Laege, CEO de SEFE, le explicó al Financial Times que la guerra con Irán agregó urgencia al proceso. Con el estrecho de Ormuz cerrado, con los daños sobre Ras Laffan que Qatar estima en u$s 20.000 millones anuales durante un ciclo de reparación de cinco años, y con las exportaciones de GNL de Medio Oriente contraídas, Europa necesita firmar contratos con proveedores que no dependen de ese corredor.
SEFE tiene ese portfolio. Además del gas argentino, tiene acuerdos con ADNOC, de los Emiratos Árabes Unidos (1 mtpa durante 15 años desde 2028), Oman LNG, de Omán (0,4 mtpa entre 2026 y 2029), Venture Global, de los Estados Unidos, Equinor, de Noruega (10 bcm anuales entre 2024 y 2034), y SOCAR, de Azerbaiyán. Pero el único volumen sudamericano operable a escala relevante antes de 2030 viene de Vaca Muerta. Ese dato, en el prospecto de venta, tiene valor.
La ampliación de capital, si la aprueba el Ministerio de Economía alemán (BMWE — Bundesministerium für Wirtschaft und Energie), se ejecuta entre 9 y 12 meses. Recién ahí arranca la etapa siguiente: dilución por venta secundaria, salida a bolsa o combinación de ambas.
Laege fue directo sobre la ventana corta. «Tal vez la IPO sea un poco difícil para nosotros», dijo al FT, y aclaró que la decisión última es del mercado y del gobierno. En la industria se descuenta que el camino será híbrido: capitalización ahora, venta estratégica parcial durante 2027 e IPO remanente en 2028, si el mercado lo permite.