La conquista de nuevos mercados

El shale oil de Vaca Muerta llegó a Asia: con Puerto Rosales en récord, salen los primeros despachos a China y Tailandia

El complejo que opera Otamérica sumó por primera vez destinos asiáticos mientras marcaba su mayor volumen mensual histórico: 9,4 millones de barriles en mayo y 35,8 millones en el acumulado de enero a mayo, un 115,73% más que un año atrás. La terminal ya opera por encima del objetivo de diseño de su última ampliación, con el oleoducto VMOS como próxima escala de salida al mar.

por David Mottura

El petróleo de Vaca Muerta tiene su puerta de salida al mundo en Puerto Rosales

El petróleo de Vaca Muerta cruzó por primera vez el Pacífico. En mayo, los despachos desde Puerto Rosales sumaron a China y a Tailandia como destinos nuevos, dos plazas del corazón de Asia que hasta ahora quedaban fuera del mapa exportador del shale oil de la Argentina.

El desembarco coincidió con el mes de mayor actividad en la historia del complejo que opera Otamérica en Bahía Blanca, la principal salida al Atlántico del petróleo que se produce en la cuenca neuquina.

Los números que respaldan ese salto los aportó Eduardo Carranza, gerente comercial e institucional de Otamérica, durante las 2° Jornadas de Midstream que organizó el Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG). En mayo se despacharon 9,4 millones de barriles desde Puerto Rosales, el mayor volumen mensual desde que empezaron las operaciones ligadas al desarrollo de Vaca Muerta. En el acumulado de enero a mayo, la terminal movió 35,8 millones de barriles, un 115,73% por encima del mismo tramo de 2025.

La comparación interanual dimensiona la aceleración. En los primeros cinco meses de 2024 el complejo había exportado 13,6 millones de barriles; en igual período de 2025, 16,5 millones. Y hay un contraste más elocuente: en todo 2024 Puerto Rosales despachó 30,1 millones de barriles, un total que este año se superó en apenas cinco meses.

Asia entra en el mapa del shale argentino

Hasta mayo, el crudo Medanito de Vaca Muerta viajaba sobre todo a las refinerías del Golfo de México, en los Estados Unidos, y a Chile por vía marítima y por el Oleoducto Trasandino (Otasa). La incorporación de China y Tailandia amplía ese arco hacia la región de mayor demanda proyectada para la próxima década.

En los primeros meses de 2026, el crudo de la Argentina ya había llegado a mercados de Asia mediante operaciones de co-carga barco a barco con petroleros de gran porte, un mecanismo que suple la ausencia de una terminal capaz de despachar directamente los buques más grandes. El movimiento se apalancó en el salto del precio: el barril pasó de cerca de u$s 60 a comienzos de año a valores próximos a u$s 90 entre abril y mayo, empujado por el conflicto en Medio Oriente y las tensiones en torno al estrecho de Ormuz.

Rystad Energy ya venía anticipando ese rumbo. La consultora ubica a China como destino primario de las exportaciones de petróleo de Vaca Muerta, con envíos consistentes desde 2027, y proyecta en su escenario base una producción cercana a 1,5 millones de barriles diarios hacia 2035. Los embarques de mayo adelantan esa hoja de ruta y la vuelven un hecho presente.

 La tercera posición de amarre permite cargar dos buques Suezmax en paralelo, cada uno con capacidad para un millón de barriles, y el sistema ya registró un embarque récord de casi 900.000 barriles de crudo en un solo navío

Una terminal que ya queda chica

La ampliación que Otamérica inauguró en 2025 se pensó con un objetivo de 50.000 metros cúbicos diarios de exportación. En mayo el complejo llegó a 51.000 metros cúbicos por día, equivalentes a cerca de 320.000 barriles diarios, y superó esa meta antes de lo previsto. "El objetivo era llegar a un nivel de exportaciones de 50.000 metros cúbicos por día y en mayo se superó, se llegó a los 51.000 metros cúbicos diarios", graficó Eduardo Carranza de Otamérica.

El pico se sostiene sobre obras que agregaron músculo físico al complejo. La tercera posición de amarre permite cargar dos buques Suezmax en paralelo, cada uno con capacidad para un millón de barriles, y el sistema ya registró un embarque récord de casi 900.000 barriles de crudo en un solo navío.

El complejo se alimenta del sistema Oldelval, el principal transporte de crudo de la cuenca neuquina, cuya ampliación Duplicar elevó la capacidad de evacuación hacia el Atlántico. Sólo en el primer cuatrimestre Puerto Rosales acumuló despachos por 26 millones de barriles, y el arribo del primer Suezmax, hace apenas un año, marcó el comienzo de esta escala de operación.

VMOS, la próxima escala para llegar más lejos

Los envíos a Asia exponen el límite físico de Puerto Rosales. La terminal carga buques Suezmax, mientras que los mercados del Pacífico se vuelven competitivos con los petroleros de mayor porte (VLCC), que diluyen el costo de flete por barril. Esa capacidad la aportará el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), con una nueva terminal en Punta Colorada, en el Golfo San Matías, provincia de Río Negro, diseñada para cargar los buques más grandes del mundo.

El proyecto tiene prevista su primera exportación para enero de 2027, con una capacidad inicial de 180.000 barriles diarios, y anticipa un indicador de precio propio para el crudo que saldrá por esa boca (Medanito Punta Colorada).

La obra del VMOS, cuando su estado de avance promediaba el 60%

Mientras esa obra avanza, el récord de mayo confirma que la infraestructura existente ya responde y absorbe la presión exportadora. El petróleo crudo fue en mayo el principal producto de exportación de la Argentina, por encima del maíz y de la harina de soja (el crudo lideró el ranking de mayo), y las ventas externas de energía treparon a u$s 1.745 millones en el mes, un 167% más que un año atrás. La producción nacional de crudo alcanzó los 903.700 barriles diarios, un récord que la Secretaría de Energía atribuyó al empuje de Vaca Muerta.

El salto exportador dejó de apoyarse en una sola compañía y en un solo destino. Con China y Tailandia sumadas a la lista de compradores y VMOS en camino, la cuenca neuquina empieza a escribir la etapa en la que el crecimiento de la producción se convierte en divisas por la vía del mercado más grande del planeta.