El Gobierno inició una aceleración estratégica en los sectores energético y minero con el objetivo de convertir al complejo energético-minero en el principal generador de divisas del país.
La meta es desplazar y superar el histórico liderazgo del complejo oleaginoso (soja y derivados), que durante más de cuatro décadas sostuvo las exportaciones argentinas y la balanza comercial.
El ministro de Economía, Luis Caputo, reiteró que el país debe dejar de depender casi exclusivamente del sector agropecuario para el ingreso de divisas. Luego de un 2025 con récords en el sector, el objetivo pasa por recortar la brecha con la soja y revertir el liderazgo exportador a partir de 2027.
En 2025, el complejo energético-minero exportó más de u$s17.000 millones, apenas u$s4.000 millones menos que el complejo sojero, que aportó cerca de u$s21.000 millones. Este sector representó más del 70% del superávit comercial total (u$s11.286 millones), pese a la caída en los precios internacionales del petróleo y los minerales.
El superávit energético neto alcanzó u$s7.815 millones, el más alto desde 1992, por exportaciones de u$s11.086 millones y una reducción del 18% en importaciones energéticas. Este resultado se atribuye al crecimiento de Vaca Muerta, que evacúa volúmenes récord gracias al gasoducto Perito Moreno, y a la disminución de compras de GNL.
La minería aportó unos u$s6.000 millones, con el litio como mineral de mayor crecimiento. Así, Argentina es el cuarto productor mundial y el segundo en reservas probadas de este recurso.
Según las proyecciones oficiales, el superávit combinado energético-minero podría llegar a u$s16.000 millones en 2026, u$s21.000 millones en 2027, u$s45.000 millones hacia 2030 y un máximo de u$s75.000 millones en 2035.
Esto implicaría multiplicar por cuatro los ingresos netos actuales, diversificando la matriz exportadora, reduciendo la dependencia del agro y fortaleciendo las reservas del Banco Central.

Qué medidas implementó el Gobierno a inicios del 2026
Para concretar estos objetivos, el Gobierno implementó una serie de medidas concretas desde inicios de 2026:
- Reformas tarifarias y subsidios focalizados: Se eliminó la segmentación en tres niveles, adoptando un esquema binario: subsidio energético solo para hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas (aproximadamente 4 millones de pesos mensuales), y tarifa plena para el resto. Esta reforma busca reducir el gasto público en subsidios y mantener el superávit fiscal primario, liberando recursos para inversiones productivas.
- Privatización de la importación de GNL y desinversión estatal progresiva: Se transfirió al sector privado la importación y comercialización de GNL durante los picos invernales. En febrero de 2026, la Secretaría de Energía abrió una licitación pública para seleccionar un operador privado que reemplace a Enarsa, utilizando la terminal de Escobar. El Gobierno sostiene que esta privatización elimina focos de corrupción y mejora la eficiencia logística. Además, avanza la venta total o parcial de Enarsa, la privatización parcial de Nucleoeléctrica y la salida total del Estado de Transener.
- Aceleración del RIGI y ajuste normativo: El Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) ya aprobó 10 de 27 proyectos presentados, con inversiones por más de u$s25.000 millones. En 2026 se sumó el upstream hidrocarburífero y se prorrogó la vigencia del régimen hasta julio de 2027. El sector minero espera una reforma a la Ley de Glaciares, actualmente trabada en el Senado, para reducir la inseguridad jurídica en proyectos de litio y cobre.
- Infraestructura y asociación público-privada: El Estado prioriza alianzas con el sector privado. En gas, avanza la segunda etapa del Gasoducto Perito Moreno y se espera la habilitación del oleoducto VMOS antes de fin de año.
En GNL exportador, destacan los proyectos Southern Energy y Argentina LNG, con contratos de venta a Europa y financiamiento internacional. En electricidad, se impulsan obras de transporte en AMBA y Patagonia, y sistemas de almacenamiento en baterías.

En el plano geopolítico, el plan parece apoyarse en acuerdos con Estados Unidos. Al incorporar a Europa, que demandan gas natural licuado argentino como alternativa al ruso. Así, Argentina busca consolidarse como actor relevante en la transición energética global. Por otro lado, cabe pensar, en términos productivos, por la conformación de la matriz productiva.
El Gobierno apunta a que los sectores que no sean competitivos (especialmente contra la súper-productividad china), se hagan menos relevantes, si bien por el momento son los que tienen mayor volumen de mano de obra. Queda la pregunta por el mercado de trabajo y, por ende, de consumo, en la Argentina. Queda también la pregunta por la “transición” del sector industrial para integrarse a otras cadenas de valor (energético-minero) y el tiempo necesario para que esto ocurra.
Sectores mencionados o ejemplificados como afectados / menos competitivos:
- Textiles, prendas de vestir, cuero y calzado: uno de los más golpeados. Según informes de PxQ, las importaciones subieron fuerte (hasta 50% en algunos rubros), la producción cayó a niveles bajos (excepto pandemia), y se perdieron miles de empleos formales (por ejemplo, más de 7.000 en prendas de vestir, cuero y calzado en períodos recientes).
- Neumáticos: caso emblemático con el cierre de Fate (casi 1.000 despidos), donde el empleo en el sector se redujo a la mitad . Huelga decir que países como Alemania o Brasil mantienen producción competitiva, la sobreproducción china los afecta fuertemente.
- Industria en general (manufacturera): el escenario describe que gran parte de la industria argentina es vulnerable. En un escenario extremo de apertura total de la economía (sin barreras), estima que solo sobreviviría el 15-20% del empleo actual (es decir, se perdería ~80-85% de los puestos laborales existentes). Esto implica que la mayoría de los sectores industriales protegidos históricamente o con baja productividad relativa no resistirían.
En definitiva, los sectores "perdedores" son principalmente industriales (consumen dólares en insumos/importaciones pero generan empleo masivo, sobre todo en el Conurbano). En contraste, los "ganadores" (minería, energía, campo/agro) generan dólares pero absorben poco empleo.
La apertura ayuda a bajar inflación (precios más bajos por competencia externa), pero con alto costo en destrucción de empleo industrial y precarización (paso a informalidad o monotributo con salarios menores). Por ahora, no hay respuesta a los interrogantes.


