Cuando le tocó hablar en la mesa sobre la reactivación del convencional del Mendoza Energy Summit, Gustavo Naves eligió empezar por el equipo antes que por los barriles. "Venoil Energía es una empresa joven, pero en promedio en el equipo tenemos más de 20 años de experiencia, y varios de nosotros con más", dijo el presidente y CEO de Venoil Energía.
En el panel, que compartió con Horacio Bustillo, de Pecom, y Alfredo Bonatto, de PS Energía, bajo la moderación de Julián Guarino, director de Shale24, Naves describió la trayectoria de la compañía, anticipó el takeover de las áreas de YPF en Malargüe y explicó los pilares que, según su visión, permiten volver rentables campos que llevan años en rojo. Sus definiciones completan las que había dado en la edición de julio del Summit.
"Una cosa me llevó a otra"
Naves definió el recorrido de Venoil como "un crecimiento exponencial focalizado en nuestro objetivo como compañía, que era desarrollar lo que más sabíamos hacer: el desarrollo del campo maduro, poner en valor el campo marginal".
La compañía se fundó en 2018 y se relanzó en 2023. A mediados de 2024 tenía siete empleados. El primer gran salto llegó con la compra a CGC de un yacimiento en la Cuenca Austral, en el sur de Santa Cruz, y de las áreas mendocinas Piedras Coloradas y Cacheuta. "Una cosa me llevó a otra", resumió Naves. Con esa incorporación, Venoil llegó a 3.500 barriles equivalentes diarios, "con todo lo que implica".
Consultado sobre la naturaleza de ese crecimiento, fue categórico: "Orgánico". Y reconoció que no fue un camino sencillo: "Son saltos grandes, son saltos que nos tocó dar sobre todo en la primera fase, en una macroeconomía compleja. En ese momento, financiarnos para todo el capital de trabajo inicial fue bastante interesante lograrlo". Hoy, agregó, la compañía trabaja en "una macroeconomía algo más ligera".
El anuncio del takeover en pleno panel
El dato más fuerte de la mesa llegó cuando Naves retomó una mención del gobernador Alfredo Cornejo en la apertura del Summit. "Esta semana nos aprobaron la prórroga de concesiones en Malargüe, Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, y estamos transaccionando la cesión con YPF para la semana que viene hacer el takeover", anunció.
Ante la repregunta del moderador, confirmó: "Hay takeover. Está todo preparado con YPF, con una excelente relación. La semana que viene estamos firmando y estamos viendo de perfeccionarlo el mismo lunes o martes". Y dimensionó el impacto: "Pasaríamos a casi 8.000 barriles equivalentes y estamos incorporando unas 500 personas, por lo cual llevaríamos la compañía a casi 800 empleados. Es un hito".
En julio, Naves ya había explicado que el clúster era de Venoil desde el 4 de junio, pero que YPF lo seguiría operando hasta que Mendoza aprobara la extensión de las concesiones hasta 2037, condición para el traspaso pleno. Esa prórroga llegó con un compromiso de u$s 91 millones en firme y otros u$s 59 millones contingentes.
El anuncio se cumplió en los plazos previstos. El lunes 21 de septiembre, Venoil concretó la toma efectiva de ambas concesiones en el marco del Plan Andes. "Este take over representa un nuevo salto de escala para Venoil Energía", afirmó Naves ese día. El clúster produce cerca de 4.368 barriles diarios de crudo y 237.200 metros cúbicos de gas, con cortes de agua de 87,4% en Cerro Fortunoso y 94,6% en Valle del Río Grande. Con la incorporación, Venoil pasa a ser el cuarto productor de crudo operado de Mendoza, detrás de YPF, Pluspetrol y Petróleos Sudamericanos.

El clúster del sur de Malargüe
El programa comprometido para las dos áreas apunta a revertir la declinación de campos maduros con infraestructura instalada. Incluye reactivación de pozos inactivos, workovers, conversión de productores a inyectores, recuperación mejorada con polímeros y la vuelta de la perforación a yacimientos que llevan más de seis años sin pozos nuevos.
Con Valle del Río Grande y Cerro Fortunoso, más El Manzano, que Venoil ganó en la licitación provincial, la compañía cierra un clúster en el sur de Malargüe. En julio, Naves lo había graficado con una imagen: del Río Grande hacia el sur, el mapa tiene un solo color. La concentración, explicó entonces, es la forma de ganar escala compartiendo infraestructura, logística y equipos en un radio acotado.
A nivel país, Venoil proyecta un plan de inversiones de u$s 229 millones, de los cuales u$s 206 millones corresponden a Mendoza y u$s 23 millones a Santa Cruz. Con la integración de Malargüe, su dotación pasa de 340 a más de 800 personas.
Cuando la conversación giró hacia la rentabilidad, Naves fue directo al punto. "Esa es la clave", respondió, antes de describir el estado en que Venoil recibe los activos: "Todos los campos que tomamos los tomamos en pérdida. Y no es que pierden plata por una circunstancia estacional del barril, sino que pierden plata sostenidamente desde hace varios períodos".
"Tomarlos para nosotros es un gran desafío", admitió. Y marcó la diferencia de escala con las grandes operadoras: "Un major, que tiene muchos activos, los puede diversificar y decir: bueno, pierdo acá, estoy apostando, gano allá. Pero para las empresas de una talla menor a las majors, no podemos perder un peso".
El caso más extremo es Santa Cruz. En julio, Naves describió esos campos como marginales, de baja producción y altos costos operativos, con el agravante del precio del crudo de la zona: "Todo lo que sale por Punta Loyola tiene una diferencia de entre 30% y 40% comparado con lo que se vende por Termap, porque estamos a 700 kilómetros". Aun así, la compañía logró bajar sustancialmente sus costos operativos en esos activos.
La receta para lograrlo, contó entonces, no pasó por recortar personal sino por internalizar servicios. Las torres son propias y la compresión también, con una inversión de u$s 7 millones en compresores en el último año.

Eficiencia, talento y confianza
En el Summit de septiembre, Naves ordenó la estrategia en tres aristas. La primera es la eficiencia: "Tratamos de ser eficientes, hacer una vez las cosas y bien. Trabajamos mucho en eso: tenemos un sector de excelencia profesional que se dedica a eso y está mirando esto en toda la compañía".
Esa eficiencia tiene un fuerte componente tecnológico. Venoil monitorea hoy el 60% de sus pozos en tiempo real, con el objetivo de llegar al 100%, y proyecta tener sus procesos críticos telecomandados en 2027. La idea, según explicó en julio, es que la tecnología avise cuando un pozo se detiene y que el personal vaya directo al problema, en lugar de recorrer el campo buscándolo.
La segunda arista es el talento. "Tengo la suerte de que me acompañe un nivel profesional de primer nivel", afirmó. Sus tres directores vienen de compañías líderes de la industria argentina, entre ellas Pecom, Pluspetrol y BJ, con larga trayectoria en el sector. "Y de eso cuelga toda una línea: tenemos un equipo de 30 líderes, que son los que manejan Venoil, todos con mucho expertise".
La tercera es la confianza, y sobre ese punto Naves se extendió más. "Cuando nosotros hablamos de generar confianza, es generar confianza con el gobierno, para que confíe en nosotros, para que nos apruebe los planes de inversión, para que confíe en que lo que le estamos presentando son inversiones que se pueden hacer", explicó.
En ese punto retomó un concepto de la ministra de Energía y Ambiente, Jimena Latorre: "Mendoza es una provincia que da ciertas oportunidades, pero por otro lado exige. No es que va todo a un lado, sino que hay que recorrer un camino y demostrar que se está a la altura".
Crecer sin sobreextenderse
Esa disciplina también implica saber decir que no. En julio, Naves contó que Venoil resignó "con dolor" su participación en el deal por Chachahuén, donde tenía parte del corazón del proyecto. El motivo no fue financiero sino de criterio: crecer de forma responsable y no sobreextenderse.
El mismo criterio aplica al no convencional. En julio, Naves reconoció que Venoil todavía no tiene la talla para competir por un bloque de shale en Neuquén, aunque lo ubica como aspiración de mediano plazo. Para él, la reconfiguración del mapa petrolero argentino, que ya ocurrió en otras partes del mundo, abre oportunidades para una nueva generación de compañías chicas, como era Venoil hace dos años.
El convencional, sostuvo en julio, tiene 100 años de historia en la Argentina y moviliza una cadena de valor de miles de pymes, desde Tierra del Fuego hasta Salta. Por eso pidió que el sistema financiero lo mire con más atención, con una condición para ser optimista: reglas claras, porque el precio del crudo no lo maneja ningún operador.
Naves resumió el modelo en una fórmula, corregida sobre la marcha: "Eso es un poco talento, eficiencia y honestidad, o confianza". Son los mismos tres conceptos que eligió días después, en la toma de posesión de Malargüe, para definir el propósito de la compañía.