En el contexto de la escalada militar entre Estados Unidos e Irán, iniciada en las últimas horas con operaciones conjuntas de EE.UU. e Israel contra instalaciones nucleares, el elemento más crítico para los mercados energéticos no es tanto la intensidad inicial de los ataques, sino la duración del conflicto.
Esto es así no solo porque la percepción de una resolución rápida puede impulsar subas en los precios de las acciones y bonos -y mantener estable al petróleo, sino también porque el escenario contrario incluye un salto en el precio del gas y petróleo y hasta una escalada en la prima de riesgo, lo que contrae la actividad económica y promueve la inflación de las economías emergentes.

Las primeras horas y el eje nuclear
La operación, descrita por el presidente Donald Trump como "operaciones de combate mayores" para desmantelar el programa nuclear iraní, destruir su industria de misiles y marina, y promover un cambio de régimen, comenzó, según los reportes, con golpes sobre edificios gubernamentales en Teherán, incluyendo daños colaterales a infraestructuras civiles.
Trump enfatizó que las fuerzas iraníes podrían obtener "inmunidad" si cesaban la resistencia, posicionando la acción como una "oportunidad histórica" para los iraníes. Sin embargo, la afirmación de la muerte del Líder Supremo Ayatolá Ali Jamenei—calificado como "uno de los hombres más malvados de la historia"—ha sido desmentida por Irán, que asegura que tanto Jamenei como el presidente Pezeshkian están a salvo.
Desde el ángulo energético, los ataques han impactado sitios nucleares clave como Natanz, Fordow e Isfahán, con Trump afirmando daños que requerirán años de reparación. Irán, que exporta entre 1,9 y 3 millones de barriles por día (mb/d)—aproximadamente el 3% del suministro global—, ve su rol amplificado por el control sobre el Estrecho de Ormuz, por donde transita el 20% del petróleo mundial (20 mb/d) y el 20% del GNL.
Una disrupción parcial (20-30% de flujo reducido) podría elevar el crudo por encima de los 100 dólares por barril, pero la duración dicta la magnitud: en escenarios cortos (horas a días), la volatilidad sería transitoria; en prolongados (semanas o más), podría inducir recesión global.

El reloj, la respuesta y la suerte de la prima de riesgo
En los hechos, si el conflicto se resuelve en 24-72 horas—vía desescalada o colapso rápido del régimen—, los precios podrían estabilizarse o incluso caer por "alivio de riesgo". Pero si se extiende, la secuencia petróleo, inflación tasa y actividad puede desafiar al sistema financiero global, imponiendo límites a Trump y cambiando las condiciones del frente financiero para una Argentina que busca fondeo en el mercado internacional de deuda y no ha podido vulnerar el piso de los 500 puntos básicos del riesgo país.
Al momento de escribir estas líneas, Irán ha respondido con misiles balísticos contra Israel (daños menores) y bases estadounidenses en Qatar, Baréin, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait, Jordania y Arabia Saudita. Reportes no confirmados sugieren destrucción en Al Udeid, aunque EE.UU. niega bajas y minimiza daños.
Irán advierte respuestas "sin límites" pero el dato a tener en cuenta es que, según parece, ha puesto “límites” de alcance en sus misiles y estaría abierto a negociaciones si cesan demandas consideradas “excesivas”.

El Estrecho de Ormuz, la clave
Por otro lado, el Estrecho de Ormuz es central: Irán podría minarlo o atacar buques que transitan por esa zona del mundo, elevando el costo del tránsito. A esta hora, ya hay suspensiones de envíos y pausas en tres cargueros qataríes de GNL. Si el conflicto dura horas, los analistas sostienen que las disrupciones serían mínimas; pero si el conflicto dura días, podrían reducir el flujo en 20-30% del volumen total de transacciones y comercio, empujando el Brent a la zona de los 100 dólares.
De extenderse, un cierre parcial del Estrecho sería "catastrófico", elevando preciosproyectados a la zona de los 130 dólares.Para Argentina, esta dinámica temporal es crucial, no tanto por la suba del precio del petróleo, como por el costo financiero en alza y las dificultades para diagramar el pago de la deuda venidero y el flujo de dólares que llega al país en la b;usqueda de rentabilidad con la tasa de interés doméstica y el diferencial con la moneda dura. Una salida de capitales depreciaría el peso y amplificaría las presiones.
Volviendo al petróleo, con los mercados cerrados por fin de semana, se espera volatilidad en el comienzo de las próximas horas: el crudo podría subir de 5 a 20 dólares por barril por el temor inicial, pero habrá que tomar en cuenta lo que ocurra con la evolución de los ataques, las definiciones políticas y el Estrecho de Ormuz.