Lorenzo Simonelli, el señor de las turbinas: quién es el CEO de Baker Hughes que equipa la licuefacción mundial y ya tiene un pie en el GNL argentino

El toscano de 53 años lidera desde hace trece el negocio de turbomaquinaria que hoy es parte de Baker Hughes, con su centro industrial en Florencia, de donde salen trenes de compresión para plantas de Qatar, Mozambique y Luisiana. Llegó a la cima una década antes que el promedio de los nuevos CEOs de Estados Unidos

por Martin Oliver info@shale24.com

Lorenzo Simonelli lleva trece años al frente del negocio de turbinas

Lorenzo Simonelli lleva trece años al frente del negocio de turbinas con el que Baker Hughes equipa plantas de licuefacción de gas en todo el mundo. Asumió como presidente y CEO de GE Oil & Gas el 1° de octubre de 2013, con 40 años, y desde julio de 2017 conduce Baker Hughes, la compañía que nació de la fusión de esa división de General Electric con la histórica firma de servicios petroleros. El miércoles 28 de octubre, en la conferencia de resultados del tercer trimestre, dijo que los pedidos de equipos de GNL podrían acercarse otra vez a u$s 10.000 millones entre 2026 y 2028. "Las decisiones finales de inversión de los proyectos se aceleraron más allá de nuestras expectativas", explicó.

Nacido en 1973 en la Toscana, Simonelli se formó como economista. Estudió Economía y Administración en la Universidad de Cardiff, en Gales, pasó por el Mitsubishi Bank y entró a General Electric en 1994 por el programa de formación financiera de la compañía. En 2008 quedó a cargo de GE Transportation y se convirtió en el jefe de división más joven en la historia de GE y en el primer ejecutivo no estadounidense en conducir ese negocio. La revista Fortune lo incluyó en 2009 y 2010 en su lista de los 40 líderes más influyentes menores de 40 años.

Ese paso le valió el ascenso. Al anunciar su llegada a GE Oil & Gas, en septiembre de 2013, el entonces CEO de General Electric, Jeff Immelt, dijo que Simonelli había transformado GE Transportation "de un negocio ferroviario norteamericano en un proveedor global de equipos y soluciones de transporte".

Llegó a la conducción de Baker Hughes unos diez años antes que el promedio actual. Según la consultora Spencer Stuart, los CEOs que asumieron en 2025 en las empresas del S&P 1500 tenían en promedio 54,4 años.

La compañía que dirige es una de las tres grandes de los servicios petroleros, junto con SLB y Halliburton. En 2025 facturó u$s 27.700 millones, con un EBITDA ajustado récord de u$s 4.825 millones, y cerró el año con unos 56.000 empleados y operaciones en más de 120 países. En el tercer trimestre de 2026, ya con la incorporación de Chart Industries, los ingresos llegaron a unos u$s 8.000 millones, 14% más que un año antes.

Su sello como CEO fue simplificar la estructura. En la conferencia del 28 de octubre repasó que en los últimos años la compañía simplificó su modelo operativo e incorporó el Baker Hughes Business System, su método de gestión, y que eso se tradujo en mejores márgenes y más generación de caja. En su carta a los accionistas definió 2025 como "uno de los años más transformadores" de Baker Hughes.

En julio, Baker Hughes sumó siete turbinas PGT25 para el tren 7 de Sabine Pass, la terminal de Cheniere en Luisiana

Florencia es la fábrica de los trenes que enfrían el gas del mundo

El oficio de Simonelli en turbinas tiene una dirección: Florencia. Ahí funciona la planta de Nuovo Pignone, donde Baker Hughes fabrica turbinas y compresores, y en Massa, sobre la costa toscana, se arman y se prueban los trenes completos. La compañía celebró en Florencia su reunión anual de 2025, donde anunció su acuerdo con Argent LNG para una terminal de 24 millones de toneladas anuales en Luisiana.

Un tren de compresión de una planta de licuefacción combina una turbina de gas con compresores centrífugos que hacen circular el refrigerante que enfría el gas hasta volverlo líquido. Baker Hughes fabrica las dos piezas y las entrega integradas, un servicio que la propia compañía presenta como exclusivo. En 2017, el mismo año de la fusión, ganó la provisión de los cuatro trenes de compresión del refrigerante de Coral Sul, la unidad flotante de Eni frente a Mozambique, con turbinas aeroderivadas PGT25 fabricadas en Nuovo Pignone. En 2020 cerró con Qatar Petroleum un pedido de 12 turbinas Frame 9E y 24 compresores para cuatro megatrenes del proyecto North Field East. Simonelli recordó entonces que la relación con Qatar había empezado 25 años antes, con la entrega del primer tren de GNL del país.

En julio, Baker Hughes sumó siete turbinas PGT25 para el tren 7 de Sabine Pass, la terminal de Cheniere en Luisiana, y en el tercer trimestre se quedó con equipos para cuatro bloques de licuefacción de la ampliación de Plaquemines, de Venture Global. En 2021, la compañía informó que su turbomaquinaria estaba instalada en 50 plantas de GNL en operación, con más de 420 millones de toneladas anuales de capacidad.

Simonelli explica el negocio con números de largo plazo. En la conferencia anual de Bernstein, el 27 de mayo, dijo que la compañía tiene más de 9.000 equipos rotativos en operación, con vidas útiles de 20 a 30 años, y que más del 90% de sus equipos de GNL tiene contratos de servicio asociados. También advirtió que la reposición de la turbomaquinaria de gran escala para licuefacción ya demora entre tres y cinco años por las restricciones en la cadena de suministro.

Su sello como CEO fue simplificar la estructura. En la conferencia del 28 de octubre repasó que en los últimos años la compañía simplificó su modelo operativo e incorporó el Baker Hughes Business System

El GNL argentino ya tiene turbinas de Baker Hughes

En esa misma conferencia, Simonelli ubicó a la Argentina entre los países que avanzan con proyectos de exportación para diversificar la oferta mundial de gas. El vínculo ya tiene equipos concretos. En abril, San Matías Pipeline encargó a Baker Hughes tres turbinas de gas NovaLT16, cada una con un compresor centrífugo, para la planta compresora prevista cerca de Allen, en Río Negro. Es la primera vez que esa línea de turbinas se instala en Sudamérica. La estación impulsará el gas de Vaca Muerta por el ducto dedicado que abastecerá a las dos unidades flotantes de Southern Energy en el golfo San Matías, el proyecto cuyo mapa de proveedores Shale24 repasó en junio.

Del lado de los servicios petroleros, Baker Hughes cerró con YPF un acuerdo por tres años para proveer tecnología de perforación en Vaca Muerta. Y el otro gran proyecto de exportación tiene un socio que ya trabajó con sus trenes: Eni, que opera Coral Sul, desarrolla Argentina LNG junto con YPF y XRG. Los tres socios firmarán la decisión final de inversión el jueves 26 de noviembre en Buenos Aires.

La turbina elegida para Allen también mueve centros de datos en Estados Unidos

El modelo de turbina de Río Negro también es una de las piezas que Baker Hughes ofrece a los centros de datos. Según explicó Simonelli en Bernstein, la compañía arma bloques de generación de 150 a 300 megavatios para centros de datos con turbinas NovaLT16 y Frame 5. En lo que va de 2026 acumula pedidos por u$s 4.900 millones de ese mercado, alrededor de 500% más que un año atrás. En julio, además, cerró la compra de Chart Industries, que fabrica las cajas frías que usan los bloques de licuefacción de Plaquemines.

Con el impulso del GNL y de los centros de datos, la compañía elevó a más de u$s 50.000 millones la meta de pedidos de su segmento de tecnología industrial y energética para 2026-2028. Simonelli definió el período que viene como "una década de demanda energética", y la turbina elegida para comprimir gas en Allen es la misma que Baker Hughes vende para alimentar servidores en Estados Unidos.