María Tettamanti: 10 definiciones que moldean presente y futuro de la política energética

La secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti, participó del Shale24+Santander Energy Summit el 17 de junio en una entrevista con Shale24, en la que recorrió petróleo y gas, transporte eléctrico, renovables y GNL. Detrás del repaso del momentum del sector dejó dos definiciones que son noticia y una lectura técnica que matiza el optimismo. Las diez claves de su exposición.

por Julián Guarino

María Tettamanti abrió la jornada del Shale24-Santander Energy Summit

La secretaria de Energía de la Nación, María Tettamanti, participó del Summit Shale24+Santander el 17 de junio en una entrevista con Shale24, donde recorrió petróleo y gas, transporte eléctrico, renovables y GNL. El hilo conductor fue una doctrina que repitió sin matices: el Estado fija reglas y se corre, y los privados toman el centro de la escena. "Mi aspiración es que cada vez el rol del secretario de Energía sea menor", resumió.

Pero detrás del repaso del momentum (casi u$s 8.000 millones de superávit energético en 2025, una proyección de más de u$s 10.000 millones para este año y un récord de 893.000 barriles diarios de petróleo) dejó tres definiciones que son noticia: el fin del Plan Gas a partir del 1 de enero de 2029, un AMBA I con pliegos casi listos y la advertencia técnica de que la capacidad de transporte de gas no creció, solo compensó el declino de las cuencas norte y austral. Las diez claves de su exposición.

1. El Estado se corre y los privados toman el centro. Tettamanti planteó que su aspiración es que las empresas necesiten ver cada vez menos a la Secretaría: el papel del Estado es fijar reglas creíbles y garantizar que no se cambien, mientras que la inversión y la producción quedan en manos privadas. "Mi aspiración es que cada vez el rol del secretario de Energía sea menor", dijo, y ubicó el origen del intervencionismo en los 2000, cuando se rompieron las reglas de los 90.

La funcionaria cuantificó el momentum: casi u$s 8.000 millones de superávit de la balanza comercial energética el año pasado

2. Primero la macro, y el déficit fiscal es innegociable. Apoyada en una cita a "La rebelión de las masas", de Ortega y Gasset, sostuvo que en Argentina siempre se atacaron las consecuencias y no las causas, y que por primera vez un gobierno diagnostica los desequilibrios macroeconómicos, el exceso de gasto público y la emisión como raíz del problema. El equilibrio fiscal, remarcó, es innegociable. Y advirtió que la corrección no se completa en cuatro años: "Necesitamos muchos años para resolver los problemas de este país".

3. Los números que puso sobre la mesa. La funcionaria cuantificó el momentum: casi u$s 8.000 millones de superávit de la balanza comercial energética el año pasado, una proyección de más de u$s 10.000 millones para este año y un récord de 893.000 barriles diarios de producción de petróleo, que según anticipó seguirá creciendo. Aclaró que esas cifras importan, pero pidió no perder de vista las causas que las hicieron posibles.

4. La no intervención, puesta a prueba por la guerra. Como prueba de que la doctrina se sostiene incluso en escenarios adversos, citó la reacción ante el salto del precio del crudo durante el conflicto en Medio Oriente: no intervinieron, no prohibieron exportaciones y no fijaron precios. Para ella, esa certidumbre en los mercados micro, sumada a la estabilidad macro, es lo que disuelve el "riesgo regulatorio" que durante años fue, en sus palabras, "el gran cuco" del sector privado.

5. Desregulación con bisturí y el fin del Plan Gas en 2029. A diferencia de los 90, dijo, hoy no se puede "barajar y dar de nuevo" porque existen derechos adquiridos y contratos firmados, como los PPA suscriptos por CAMMESA, que se van a respetar. El proceso, lo definió, es "más con bisturí". En ese marco deslizó una definición concreta: no habrá otro Plan Gas a partir del 1 de enero de 2029, y de ahí en más el esquema serán negociaciones bilaterales entre privados, sin subastas ni licitaciones del Estado.

6. El cuello de botella que el optimismo tapa: el transporte de gas está plano. Fue la lectura técnica más fina del panel. Tettamanti señaló que la iniciativa privada de TGS y el gasoducto Perito Moreno suman unos 35 a 36 millones de metros cúbicos diarios desde Neuquén, pero que ese volumen solo compensa el gas que se perdió de las cuencas norte y austral. En capacidad neta de transporte, concluyó, "somos iguales". Y apuntó que las ampliaciones del sistema norte se traban porque las empresas le temen a la Ley 24.076 y prefieren avanzar por colectoras antes que por la ley.

Para los próximos años anticipó que aún habrá que importar algo de GNL en los picos de invierno, porque la capacidad de transporte existente prioriza la demanda residencial y comercial, que no se puede cortar

7. Transporte eléctrico: el Estado vuelve a licitar y el AMBA I es inminente. Acá reconoció una excepción a su propia doctrina: por las características físicas del sistema de alta tensión, el Estado debe definir y licitar las obras, que ejecutarán los privados bajo la figura de concesión de obra pública. Adelantó que los pliegos están prácticamente listos y que la primera licitación será el AMBA I, con el transformador nuevo en Plomer, seguido por las líneas Vivoratá-Plomer, Puerto Madryn-Choel-Choel-Bahía Blanca y Río Diamante-Charlone. Lo que falta definir, precisó, es qué rol jugará un eventual RIGI en esa ampliación.

8. Renovables: no piden beneficios, piden que no les inventen impuestos. Tettamanti afirmó que la energía renovable ya es competitiva y que la Resolución 400 fija reglas iguales para todas las fuentes, sin fomentar una sobre otra. Sobre el proyecto de ley que el Poder Ejecutivo envió al Congreso, salió a corregir una confusión: no se trata de privilegios ni beneficios impositivos, sino de garantizar estabilidad fiscal. "Las empresas mismas te dicen que no necesitan esos beneficios; lo que necesitan es que no les pongan un impuesto al viento ni una tasa municipal", graficó.

9. GNL: menos importación y la decisión en manos privadas. Para los próximos años anticipó que aún habrá que importar algo de GNL en los picos de invierno, porque la capacidad de transporte existente prioriza la demanda residencial y comercial, que no se puede cortar. Pero estimó que desde el año que viene, con los 14 millones de metros cúbicos diarios adicionales de la iniciativa privada de TGS (12 de ellos al Gran Buenos Aires), se necesitará menos GNL que este año. Subrayó que este año se transparentó que es la industria la que queda sin transporte en los picos y debe comprar gas regasificado a costo real, una decisión que, insistió, corresponde al privado según costos relativos.

10. Sin metas de matriz y una apuesta a la integración regional. Consultada por la matriz futura, fue tajante: el Gobierno no proyecta porcentajes ni se fija objetivos de participación renovable. "No decimos que tenemos que llegar al 40%; nuestro objetivo es que la energía tenga bajo costo y sea eficiente", planteó, y dejó la composición librada a la competitividad de cada segmento. Sobre el comercio exterior, reivindicó la integración regional como en los 90 (cuando se exportaban unos 20 millones de metros cúbicos diarios a Chile, hasta el corte de 2004) y vio en las plantas de GNL del país vecino una posible vía de salida al Pacífico. "Importar no tiene nada de malo", cerró: que los saldos exportables e importables los decidan los privados según las señales de precio.