Upgrade en la calificación

Moody's subió a la Argentina a B3 y puso a la energía en el fundamento: el upgrade que alinea a las tres calificadoras y reabre la ventana financiera

La calificadora elevó la nota de emisor de largo plazo de Caa1 a B3, con perspectiva positiva, y ubicó a la mejora de las cuentas externas y al superávit de la balanza energética entre los motivos. Con S&P y Fitch en el mismo escalón, el universo de emisores energéticos en B- vuelve a ser candidato a revisión y el financiamiento de Vaca Muerta encuentra un terreno más firme

Redacción - Oil&Gas 22 Julio de 2026
22 Julio de 2026
En los fundamentos de la decisión, detallados en el informe de Moody's, el sector energético aparece de manera explícita
En los fundamentos de la decisión, detallados en el informe de Moody's, el sector energético aparece de manera explícita

Moody's Ratings elevó la calificación de emisor de largo plazo de la Argentina en moneda local y extranjera a B3 desde Caa1 y cambió la perspectiva a positiva desde estable

En los fundamentos de la decisión, detallados en el informe de Moody's, el sector energético aparece de manera explícita: la calificadora sostuvo que la posición externa del país mejoró "de manera sustancial" y que la energía dejó de presionar la balanza de pagos para pasar a aportar un superávit creciente de divisas.

Con el movimiento, las tres grandes calificadoras (Moody's, S&P Global y Fitch) quedan por primera vez en años en el mismo escalón, el equivalente a B-. S&P había llevado a la Argentina a esa nota en junio y Fitch en mayo. El upgrade de Moody's suma a la tercera agencia y reactiva una dinámica que ya conoce el sector: la de las revisiones corporativas que siguen al soberano.

La energía, en el fundamento

El pasaje sobre las cuentas externas es el que toca de cerca a la industria. Según los datos oficiales del INDEC, la balanza comercial energética cerró el primer semestre de 2026 con un superávit de u$s 5.076 millones, un 61,7% por encima de los u$s 3.139 millones del mismo período de 2025. El crudo explicó la mayor parte: las exportaciones de aceites crudos de petróleo sumaron u$s 4.693 millones, el 71,2% de lo que vendió el complejo. Del otro lado, las importaciones de combustibles cayeron a su nivel más bajo desde 2007 y la energía pasó a representar más del 15% de las exportaciones totales del país.

El giro está documentado hace meses. La diferencia esta vez es que una calificadora lo puso por escrito en el fundamento de un upgrade soberano. La producción no convencional de Vaca Muerta ya da cuenta de más del 68% del petróleo y del 67% del gas que extrae el país, y sostiene la apuesta que el Gobierno viene empujando: desplazar al agro como principal fuente de dólares. El superávit energético del primer semestre ya venía marcando ese peso en las cuentas externas antes de la decisión.

El petróleo de Vaca Muerta tiene su puerta de salida al mundo en Puerto Rosales.
a producción no convencional de Vaca Muerta ya da cuenta de más del 68% del petróleo y del 67% del gas que extrae el país, y sostiene la apuesta que el Gobierno viene empujando

La segunda ola del efecto cascada

El upgrade soberano rara vez llega solo. Cuando Fitch subió la nota en mayo, este medio mostró cómo el movimiento abría una ventana de revisiones sobre los corporativos argentinos, con el precedente de Pampa Energía, cuya calificación había mejorado nueve semanas antes que la del soberano. La corrida de Moody's reactiva esa dinámica desde la tercera agencia.

Buena parte del universo energético cotiza hoy en el rango que queda como candidato natural a revisión: YPF en todas sus emisiones, Pampa Energía, Genneia y YPF Luz en B-; Tecpetrol un escalón arriba, en B+. Más arriba ya estaban las de perfil más exportador y respaldo accionario internacional, como Pan American Energy, Vista Energy y Pluspetrol. El upgrade soberano, y el reacomodamiento del techo país que las metodologías derivan de él, son la vía por la que esas notas corporativas pueden ajustarse.

Qué cambia para el financiamiento de Vaca Muerta

Para el sector, la relevancia del escalón no es simbólica. La calificación soberana funciona como piso de referencia para el costo al que las empresas y los proyectos consiguen dólares afuera. Con la Argentina otra vez cerca de perforar los 400 puntos básicos de riesgo país, el terreno mejora justo cuando la agenda de inversión es intensiva en capital: la evacuación adicional del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur prevista para fin de año, los proyectos presentados al RIGI (entre ellos, los u$s 13.800 millones de Chevron por El Trapial) y la estructuración financiera de Argentina LNG.

Trapial Este Chevron
Trapial Este es una de las futuras zonas productivas hoy presentadas al RIGI

El límite queda a la vista en la propia tabla: B3 se ubica en el puesto 16 de los 21 escalones de Moody's, varios peldaños por debajo del grado de inversión. La mejora abarata el crédito y amplía la base de fondos dispuestos a mirar a la Argentina, sin abrir todavía la puerta de los inversores institucionales que solo compran deuda con grado de inversión.

La pregunta que queda abierta es de tiempos. La inversión extranjera directa que Moody's pone entre los motores de la mejora todavía pesa más en los anuncios, y su traducción a exportaciones depende de obras que recién entran en operación. Lo inmediato pasa por otro lado: si el reacomodamiento de las tres calificadoras se traslada, emisión por emisión, a las notas corporativas del sector. El precedente de mayo dice que la ventana se abre; falta ver qué compañías la cruzan primero.

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