La balanza comercial energética argentina cierra el primer semestre de 2026 con un superávit de u$s 6.987 millones, el registro más alto para una primera mitad de año desde que existen estadísticas comparables. El número surge de un informe técnico de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR), aunque advierte que el saldo "habría superado" ese umbral, con un crecimiento del 87% frente al mismo período de 2025, porque falta el dato oficial de junio.
La BCR construyó el cálculo sobre los datos de comercio exterior del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) disponibles hasta mayo y proyectó junio para completar el semestre. El organismo estadístico todavía no difundió el intercambio comercial de junio, que se publicará en la segunda mitad de julio. Hasta ese momento, el saldo semestral es una estimación de la entidad, no una medición oficial cerrada.
Según los datos del INDEC hasta mayo, el 79% del incremento de las ventas externas de exportaciones de combustibles y energía responde al aumento de las cantidades físicas despachadas, y el 21% restante a la suba de los precios internacionales.
De este modo, las ventas del rubro habrían pasado de u$s 5.345 millones a más de u$s 8.118 millones en el semestre, un salto del 52%. Solo ese valor exportado de seis meses casi iguala el superávit anual récord de 2025, que el INDEC había fijado en u$s 7.815 millones y que en aquel año aportó siete de cada diez dólares del superávit comercial total.

El precio acompañó, pero con peso menor
El semestre atravesó una fuerte volatilidad. El conflicto entre los Estados Unidos e Irán, que derivó en el cierre del Estrecho de Ormuz, empujó las cotizaciones del crudo al alza antes de un alto el fuego y un posterior reinicio de las hostilidades. Aun así, el aporte del precio al salto exportador quedó en un plano secundario.
El patrón ya se había verificado en el primer cuatrimestre: sobre una mejora interanual del saldo de u$s 1.175 millones, el efecto precio explicó apenas u$s 20 millones y el efecto cantidad, u$s 1.155 millones, según la descomposición del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF) sobre datos del INDEC. En abril, además, el saldo energético había marcado un récord mensual de u$s 1.402 millones. La estructura del récord descansa en barriles adicionales.
El otro componente del saldo es la caída de las compras externas. La BCR proyecta una merma del 29% en dólares en las importaciones de combustibles y lubricantes para el semestre, que las llevaría a mínimos de 2007 en dólares corrientes. Su participación en el total importado perforaría el 3%, un piso que no se registraba desde 1999.
En el primer cuatrimestre, las importaciones energéticas ya habían sumado apenas u$s 578 millones, el 2,6% del total, con abril en u$s 152 millones. La sustitución de combustible importado por producción local, sostenida por la mayor disponibilidad de gas natural de la cuenca, ordena esa baja.
El próximo escalón: VMOS y GNL
Las proyecciones de la BCR extienden la tendencia al cierre del año. La entidad calcula que las exportaciones de combustibles y energía "podrían superar los u$s 14.400 millones" y que la balanza energética de 2026 "podría marcar un récord histórico y superar los u$s 12.000 millones", con un crecimiento del 16% en la extracción de crudo que rompería el máximo de 1998.
Hacia 2027, con los proyectos aprobados al amparo del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) en plena operación, ubica las ventas externas por encima de u$s 18.500 millones. El salto queda condicionado a la infraestructura de evacuación: la BCR prevé para noviembre la puesta en marcha del Oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), que unirá Allen con Punta Colorada y sumará unos 190.000 barriles diarios de capacidad inicial. En el mismo semestre se espera la Decisión Final de Inversión del proyecto Argentina LNG.