En el transcurso de 2025, la balanza comercial energética de Argentina registró un resultado positivo de u$s7.815 millones, según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y la Secretaría de Energía.
Esta cifra constituye el mayor superávit anual en el sector desde que existen registros sistemáticos, al menos desde 1992, y supera con claridad los saldos positivos de años anteriores, incluyendo 2024 y los períodos de mayor fortaleza exportadora a inicios de la década de 2000.
Los componentes clave del desempeño son los siguientes:
• Exportaciones récord: Las ventas externas de combustibles y energía alcanzaron USD 11.086 millones, con un incremento interanual del 12,8 %. Este valor representa un máximo histórico para el rubro, impulsado principalmente por el petróleo crudo y productos refinados derivados del desarrollo no convencional.
• Reducción de importaciones: Las compras externas del sector cayeron a USD 3.271 millones, equivalente a una disminución del 18 % respecto al año previo. Esta contracción evidencia una mayor autosuficiencia productiva y una menor dependencia de suministros externos, especialmente en gas natural y derivados durante los picos estacionales de demanda.
• Contribución al balance comercial general: El superávit energético representó aproximadamente el 69 % del saldo positivo total del país en 2025, que cerró en USD 11.286 millones. Este aporte consolidó al sector como una de las principales fuentes de divisas en un contexto de recuperación macroeconómica.
Vaca Muerta, la llave maestra
El motor central de esta transformación ha sido la formación Vaca Muerta, en la cuenca neuquina. Durante 2025, la producción de petróleo alcanzó niveles históricos:
• En diciembre, se registró un máximo de 868.712 barriles por día (según datos procesados por la Secretaría de Energía), superando en un 1,17 % el pico previo de octubre y consolidando un incremento sostenido.
• El promedio anual se ubicó en torno a los 800.000 barriles diarios, aunque todavía por debajo del récord histórico de 1998 (846.955 barriles diarios).
• Vaca Muerta aportó alrededor del 67 % del total nacional en varios meses, contribuyendo con dos de cada tres barriles producidos en el país.
• En términos provinciales, Neuquén lideró con 601.273 barriles diarios en diciembre (más del 69 % del total nacional), seguido por Chubut (120.431 barriles) y Río Negro (23.673 barriles, con un aumento del 8,19 % mensual).

Radiografía de la expansión
Este crecimiento se sustentó en avances tecnológicos —extensión de laterales de pozo, optimización de perforación y fractura hidráulica— y en un marco regulatorio más estable que atrajo inversiones privadas de empresas locales e internacionales. El resultado permitió elevar los volúmenes exportables incluso ante precios internacionales del petróleo moderados o en baja respecto a períodos anteriores.
El superávit energético fortaleció las reservas internacionales, alivió presiones sobre el mercado cambiario y redujo la vulnerabilidad histórica de la economía argentina a shocks externos en otros sectores, como el agropecuario.
Además, contribuyó a la disminución del gasto en subsidios energéticos al abaratar la oferta interna frente a la importada.
De cara a 2026, las proyecciones oficiales y privadas anticipan que el sector mantendrá un rol protagónico:
• Continuidad de inversiones en infraestructura de evacuación (oleoductos y gasoductos).
• Posible expansión hacia exportaciones de gas natural licuado (GNL), con interés de actores globales.
• Potencial para que Argentina dispute posiciones de liderazgo en producción regional de crudo.