El Gobierno de Mendoza sumó un tercer movimiento a su agenda hidrocarburífera de 2026.
A través de la Secretaría de Energía y Minería y la Dirección de Hidrocarburos, la provincia lanzó un concurso público para realizar un estudio integral del potencial no convencional de la Formación Cacheuta, la principal roca generadora de la Cuenca Cuyana.
La apertura de ofertas está prevista para el 14 de julio y la convocatoria apunta a geólogos, geofísicos, geoquímicos e ingenieros en petróleo. El objetivo declarado es reunir información técnica de alta calidad para reducir la incertidumbre geológica antes de cualquier campaña exploratoria.
El concurso no aparece aislado. En enero, la Nación redujo las retenciones a la producción de petróleo convencional en áreas maduras, una medida que mejoró la ecuación del segmento cuyano.
En abril, Mendoza abrió los Sobres B de su licitación de áreas convencionales, con ofertas de Petróleos Sudamericanos, Venoil, PCR, Hattrick y Geopetrol Drilling sobre bloques maduros. El estudio de la Cacheuta agrega ahora un plano distinto al de esas dos jugadas: en lugar de reactivar campos en declinación, la provincia intenta construir el conocimiento de subsuelo que habilite un segmento nuevo. La producción convencional mendocina ronda los 8.500 a 9.000 m³ diarios según datos provinciales y arrastra décadas de agotamiento; el no convencional es la vía que el Gobierno provincial ensaya para frenar esa curva.
Qué mide el concurso: lo que sigue
El trabajo consiste en integrar toda la información geológica disponible de la Cuenca Cuyana para determinar el potencial de la Cacheuta como reservorio de shale oil y shale gas.
El adjudicatario deberá analizar el marco estructural, la geoquímica (Carbono Orgánico Total y madurez térmica), la petrofísica y las propiedades geomecánicas de la formación, estimar el volumen de hidrocarburos existente y el porcentaje técnicamente recuperable, y elaborar un ranking de las zonas con mejores condiciones para futuras perforaciones. El entregable queda con propiedad provincial de la información y bajo confidencialidad, un rasgo que convierte al dato geológico en un activo del Estado antes que en insumo abierto.
Los números del concurso describen la escala del desafío. La formación se extiende sobre unos 66.348 km², con 35 áreas delimitadas, de las cuales 12 están concesionadas y 23 permanecen libres. De los más de 3.100 pozos perforados en la cuenca a lo largo de un siglo de actividad, apenas unos 700, el 25%, alcanzaron o atravesaron la Cacheuta. La provincia parte, entonces, de una base de conocimiento acotada sobre la unidad que más le interesa: la información existe, pero está dispersa y concentrada en el objetivo convencional, no en la roca generadora.

Una roca madre con geología propia
La Cacheuta es una unidad triásica, la roca madre que generó buena parte del petróleo que durante más de cien años migró hacia los reservorios convencionales de la Cuenca Cuyana. Vaca Muerta pertenece a otra cuenca, la Neuquina, y a otra edad geológica, y su extensión mendocina se ubica en el borde sur de la provincia, en Malargüe, donde Quintana Energy avanza junto a YPF sobre Cañadón Amarillo y los Chihuidos.
Son dos frentes no convencionales dentro del mismo territorio provincial, con historias geológicas separadas. Las caracterizaciones geológicas del sector ubican a la Cacheuta a gran profundidad, entre 3.000 y 4.200 metros según estimaciones preliminares presentadas por especialistas, y en una estructura deformada por la orogenia andina, un rasgo que la Secretaría de Energía de la Nación describe en su cartografía de la cuenca. Son condiciones que el propio estudio deberá resolver para determinar si la roca sostiene pozos horizontales de alta complejidad.
El mapa de incumbentes agrega otra lectura. Las áreas históricas que descansan sobre la Cacheuta (Barrancas, Vizcacheras, Ceferino, además del área homónima) son las que hoy operan los independientes del clúster cuyano: Petróleos Sudamericanos, que aporta cerca del 25% de la producción provincial, Venoil, que quedó con el área Cacheuta tras la cesión de CGC, y firmas como Hattrick y PCR. Pan American Energy, por su parte, ya perforó sus primeros pozos de exploración no convencional en la cuyana. El estudio provincial, si confirma potencial, revaloriza carteras que hoy se valúan como convencional maduro.
Con todo, el resultado favorable habilitaría por primera vez una caracterización integral del shale de la Cacheuta, insumo que Mendoza considera estratégico para futuras licitaciones y asociaciones público-privadas.
El propio Gobierno reconoce que el desarrollo enfrenta límites de licencia social: las zonas de mayor espesor de la formación caen en departamentos del norte, como Luján de Cuyo y Tupungato, donde la fractura hidráulica encontró ordenanzas y resistencia. El concurso del 14 de julio no despeja esas preguntas, pero define el punto de partida técnico sin el cual ninguna de ellas puede siquiera plantearse.