Vaca Muerta Oil Sur

VMOS: en qué consiste el cruce bajo el Río Negro, qué técnica utiliza Techint-SACDE y cómo sigue la obra

Se ejecutan tareas preparatorias para la perforación direccional en margen norte; y, en margen sur, hay un tramo soldado y probado listo para la inserción, con obras pendientes en el punto.

por Martin Oliver 21 Enero de 2026
21 Enero de 2026
El cruce se realiza a una profundidad aproximada de 30 metros por debajo del lecho del río
El cruce se realiza a una profundidad aproximada de 30 metros por debajo del lecho del río

El cruce estratégico bajo el Río Negro marca uno de los hitos técnicos más exigentes en la construcción del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), la infraestructura privada más relevante en el sector energético argentino de las últimas décadas. 

Con el proyecto ya superando el 51% de avance global a mediados de enero de 2026, esta maniobra —iniciada en las primeras semanas del año— representa el paso decisivo para unir sin interrupciones la producción de shale oil de la Cuenca Neuquina con la terminal de exportación en Punta Colorada.

VMOS
 

El método empleado es la perforación horizontal dirigida (HDD, por sus siglas en inglés: Horizontal Directional Drilling), una técnica trenchless (sin zanjas) de alta precisión que permite instalar tuberías subterráneas atravesando obstáculos mayores —como ríos, rutas o canales— sin excavaciones a cielo abierto en la superficie ni alteraciones visibles en el entorno. En el caso del VMOS, el cruce se realiza a una profundidad aproximada de 30 metros por debajo del lecho del río, minimizando cualquier impacto sobre el caudal, la calidad del agua y las actividades productivas asociadas al Río Negro, uno de los recursos hídricos clave del norte patagónico.

VMOS
El proyecto ya supera el 51% de avance global a mediados de enero de 2026

La técnica HDD se ejecuta en tres etapas principales:

  1. Perforación piloto: Desde un punto de entrada en la margen norte (o sur, según el diseño), se perfora un agujero inicial de diámetro reducido (generalmente entre 15-30 cm) guiado por un cabezal perforador direccional. Este cabezal incorpora sensores y sistemas de navegación (como sondas magnéticas o giroscópicas) que permiten al operador ajustar la trayectoria en tiempo real, siguiendo un perfil curvo precalculado que desciende bajo el río y asciende en la margen opuesta. Se utiliza fluido de perforación (una mezcla de bentonita y agua) para lubricar, enfriar la herramienta, estabilizar las paredes del pozo y transportar los recortes de material excavado hacia la superficie.
  2. Ensanchamiento (reaming): Una vez que la perforación piloto emerge en el lado opuesto, se reemplaza el cabezal por un escariador (reamer) de diámetro progresivamente mayor. Este se tira de regreso a través del pozo piloto, ampliando el túnel hasta alcanzar el diámetro necesario para alojar la tubería de 30 pulgadas (76,2 cm). En cruces extensos como este, se pueden realizar múltiples pasadas de ensanchamiento para lograr la sección requerida sin comprometer la estabilidad del suelo.
  3. Inserción o “pull-back” de la tubería: Finalmente, la sección de ducto preensamblada y soldada (en este caso, ya probada hidráulicamente en la margen sur) se conecta al escariador y se jala a través del túnel ampliado desde el lado de salida hacia el de entrada. El fluido de perforación continúa asistiendo para reducir fricción y evitar colapsos. Una vez posicionada, la tubería se estabiliza, se conecta al resto de la traza y se somete a pruebas finales de integridad.

En el VMOS, la UTE Techint-SACDE aplica estándares internacionales para este cruce —uno de los 22 especiales previstos, de los cuales ya se completaron 76 en total—, garantizando la integridad estructural del ducto y la seguridad operativa a largo plazo. La maniobra se realiza desde ambas márgenes: en la norte avanzan las tareas preparatorias y la perforación piloto, mientras en la sur espera el tramo de tubería listo para ser insertado.

VMOS
Cabecera Allen. Continúan los trabajos en los tanques de almacenamiento TK-7 y TK-8, además de cañería colectora, sistema contra incendios y otras obras civiles 

Este avance es clave para el cronograma: con el tendido principal de los 437 km ya concluido (incluida la última soldadura automática en noviembre de 2025), el foco se concentra ahora en pruebas hidráulicas por tramos, instalación de las cuatro estaciones de bombeo previstas, las 28 válvulas de bloqueo y la terminal marítima en Punta Colorada.

Las estaciones de bombeo son elementos críticos del sistema, ya que compensan las pérdidas de presión por fricción y elevación a lo largo del ducto, manteniendo un flujo constante y seguro del crudo. El diseño incluye:

  • Estación Cabecera Allen (punto de origen, en Neuquén/Río Negro): actúa como enlace con la producción de Vaca Muerta y la red existente (como Oleoductos del Valle). Incluye tanques de almacenamiento (varios de 50.000-55.000 m³ cada uno) y ya registra avances significativos en obra civil, soldaduras, fundaciones eléctricas, piping y sistemas auxiliares (red contra incendios, drenajes, oficinas operativas). Supera el 20% de avance en algunos reportes previos y se consolida como nodo estratégico.
  • Estación de Bombeo 1 (EB1) en Chelforó (Valle Medio, Río Negro): avances en obra civil, estación transformadora, bases premoldeadas, bandejas de conducción, pórticos eléctricos y fundaciones de sala técnica.
  • Estación de Bombeo 2: ubicada en Santa Rosa (o cercanías), con inicio de obras previsto para el primer trimestre de 2026.
  • Estación de Bombeo 3: en la meseta de Somuncurá o kilómetro aproximado 349 del ducto, también con inicio programado en el primer trimestre de 2026.

Estas instalaciones permiten impulsar inicialmente hasta 180.000-390.000 barriles diarios (según fase), con monitoreo integral de presión y flujo. El diseño es escalable: futuras expansiones (posiblemente con estaciones adicionales) elevarían la capacidad a 550.000-690.000-700.000 b/d.

La puesta en marcha de la primera fase —con capacidad inicial de 180.000 barriles diarios— sigue proyectada para fines de 2026 (diciembre), con escalada hacia 390.000-550.000 b/d en 2027 (y potencial técnico hasta 720.000 b/d).

En términos estratégicos, superar exitosamente este cruce bajo el Río Negro consolida al VMOS como el corredor logístico que eliminará los cuellos de botella actuales y posicionará a la Argentina como exportador neto relevante de crudo liviano no convencional. 

Con el tendido completado, el foco continúa en: finalizar pruebas hidráulicas, completar cruces, avanzar en válvulas y estaciones de bombeo, y acelerar el montaje de tanques e infraestructura de la terminal en Punta Colorada para el despacho. El objetivo es que a principios de 2027 puedan comenzar las primeras exportaciones desde el Golfo San Matías.

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