En una maniobra de alta precisión corporativa, YPF y Pluspetrol sellaron un acuerdo de intercambio de activos (swap) que no sólo optimiza sus respectivos portafolios, sino que funciona como la llave maestra para apalancar el proyecto de GNL.
El acuerdo firmado establece que YPF adquiere el control total (el 50% que restaba) de los bloques Meseta Buena Esperanza, Aguada Villanueva y Las Tacanas. Estas áreas no son una elección azarosa; se encuentran estratégicamente ubicadas en la ventana de "gas seco y húmedo" de la formación, una zona técnica crítica para alimentar el megaproyecto Argentina LNG.
A cambio, Pluspetrol refuerza su posición de liderazgo en el segmento del shale oil al incorporarse como accionista de Vaca Muerta Inversiones, obteniendo participación en los bloques La Escalonada y Rincón de Ceniza. Esta zona es lindera a Bajo del Choique, el activo que Pluspetrol adquirió anteriormente a ExxonMobil, permitiéndole generar mejores sinergias geológicas y logísticas.

Vaca Muerta y Argentina LNG, en el ojo de los inversores
La toma del control absoluto por parte de la petrolera de bandera es el paso legal y operativo previo para ceder participaciones a otros jugadores (como podrían ser la emiratí ADNOC y la italiana ENI), permitiendo que estos nuevos socios inyecten capital directamente en el desarrollo de la producción necesaria para exportar 12 millones de toneladas anuales de Gas Natural Licuado.
La llegada de nuevos jugadores internacionales de peso no sólo aportaría financiamiento, sino que otorgaría al proyecto Argentina LNG una validación de mercado crucial ante los compradores globales.
Al asegurar el control de las áreas de gas húmedo, YPF garantiza a sus nuevos socios que el insumo para la planta de licuefacción provendrá de campos operados bajo los estándares de eficiencia más altos de la industria, similares a los que ya permiten a Vaca Muerta crecer a un ritmo anual del 31.8% en petróleo y 18.3% en gas.
Este movimiento de piezas marca el inicio de una era donde Vaca Muerta deja de ser un activo doméstico para integrarse plenamente en el mercado energético internacional. La salida de Pluspetrol de las áreas de gas y su concentración en el crudo, junto con el posicionamiento de YPF como gran facilitador de la llegada de capitales externos, dibuja un 2026 donde la eficiencia geológica se encuentra, finalmente, con la sofisticación financiera necesaria para escalar el potencial de Argentina ante el mundo.
Para Pluspetrol, el movimiento consolida un "cluster" de petróleo no convencional de alta rentabilidad, mientras que para YPF representa la limpieza del camino burocrático para internacionalizar la cuenca neuquina.
Esta jugada estratégica ocurre en un contexto de euforia productiva, tras un diciembre de 2025 que dejó a la industria con récords de extracción y una eficiencia operativa que batió nuevos récords.
La urgencia y magnitud de este swap se explican por los números que arrojó el balance de diciembre de 2025. Con una producción nacional de petróleo que alcanzó los 878.8 Mbbl/día y una participación del no convencional del 67.5%, Vaca Muerta demostró que la fase de "potencial" ya quedó atrás para convertirse en una realidad industrial de escala global.
El gas también avanza a paso firme, con una producción de 148.6 MMm3/día impulsada por un crecimiento intermensual del 13.3% en la cuenca neuquina durante el último mes del año pasado. Estas tasas de crecimiento, sumadas a la consolidación de un entorno normativo como el RIGI, han creado la ventana de oportunidad perfecta para que YPF ejecute su plan de concentrar el 100% de sus esfuerzos en el no convencional.

