YPF rubrica este lunes el contrato que la convierte en el primer abastecedor del mayor proyecto de procesamiento de líquidos de gas natural (LGN) que se construye en el país, una iniciativa que la transportadora bautizó NGL's y que Shale24 anticipó el fin de semana.
La firma con Transportadora de Gas del Sur (TGS) no es un trámite más: es la pieza que faltaba para que la transportadora encare la presentación formal del plan ante el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), un paso que la conducción venía postergando hasta tener asegurada la oferta de gas.
La compañía que conduce Horacio Marín no ingresa como accionista, sino como productora y cargadora del gas rico que extrae en Vaca Muerta. El compromiso es vinculante y se extiende por 15 años. YPF aportará alrededor del 50% del gas que podrá procesar la nueva infraestructura, pagará una tarifa de procesamiento en Tratayén, Neuquén, y le venderá los líquidos resultantes a TGS, que los comercializará a través del segundo de los vehículos del proyecto.
Detrás de YPF se ordena una fila. Chevron, Pluspetrol y Tecpetrol negocian con TGS sumarse en condiciones similares. Con esos contratos en danza, la transportadora cubriría cerca del 70% de la capacidad inicial de la planta, el piso que sus accionistas consideran suficiente para respaldar la adhesión al régimen y avanzar después con la ingeniería financiera. Ninguna de esas operadoras rubricó todavía: el esquema quedó definido, pero la firma de hoy es, por ahora, la única en firme.
La oferta que habilita el RIGI
La lógica es de financiamiento antes que de anuncio. Sin una oferta de gas comprometida por contrato, ningún banco presta contra el flujo futuro de un proyecto de esta escala. Por eso la firma de YPF ordena el resto: fija el primer 50% de la materia prima y le da a TGS el respaldo para presentar el plan, que ofrece estabilidad fiscal y aduanera por 30 años. La adhesión es la llave que vuelve financiable una inversión de u$s 3.000 millones.
La presentación se estructura en dos Vehículos de Proyecto Único (VPU), hoy en manos exclusivas de TGS, que podrían abrirse a un socio más adelante. El primero, radicado en Neuquén, concentra la ampliación de la planta y el nuevo gasoducto; el segundo, el poliducto a Bahía Blanca, el fraccionamiento, el almacenamiento y la exportación. Con la oferta resuelta, la compañía sale a cerrar un paquete de deuda de alrededor de u$s 1.000 millones que negocia con Citi, Santander y JP Morgan, todavía sin definir. Es la misma arquitectura que probó el oleoducto VMOS, el caso testigo del midstream argentino reciente.
El gas que destraba el petróleo
El negocio nace de la geología. El gas de Vaca Muerta contiene entre 25% y 30% de componentes licuables, frente al 10% de un gas natural estándar. Esa riqueza, que hoy se evacúa con dificultad, es la que el proyecto busca capturar: propano, butano y gasolina natural, productos cuya demanda interna ya está cubierta y que tienen colocación inmediata afuera. El cuello de botella es conocido: el crudo no convencional llega acompañado de volúmenes crecientes de gas y, sin capacidad para separarlo, ese gas termina frenando la extracción de petróleo.
Ahí está el verdadero alcance de la firma.
Una segunda Mega para Bahía Blanca
El proyecto demandará u$s 3.000 millones repartidos entre Neuquén y Bahía Blanca. Contempla módulos adicionales en la planta de Tratayén, que elevarán su capacidad de los 28 a los 43 millones de metros cúbicos diarios; un poliducto de 573 kilómetros y 20 pulgadas que llevará la mezcla de líquidos hasta el sur bonaerense, atravesando cuatro provincias; y una planta de fraccionamiento de 2,7 millones de toneladas anuales con terminal de exportación. La obra se extenderá por unos 45 meses y proyecta exportaciones por u$s 1.200 millones al año.
Es la primera planta de procesamiento de gran escala que se levanta en la Argentina en 25 años. Se suma al complejo de Compañía Mega, la sociedad de YPF, Petrobras y Dow que esta semana inauguró una ampliación en Bahía Blanca, y donde Marín adelantó el movimiento: el directorio había aprobado el ingreso y YPF sería la primera en firmar, con otras productoras detrás.
Con la rúbrica de hoy, el proyecto deja de ser un anuncio. La presentación al RIGI, que TGS hará en los próximos días, es el siguiente hito, y la decisión final de inversión, la pregunta que los analistas le repiten a la conducción en cada balance, queda un paso más cerca.