Atucha I suma más de 17.000 tareas en su extensión de vida y apunta a recargar combustible a principios de 2027

A dos años de la parada, Nucleoeléctrica llega al tramo previo a la recarga del reactor. Es la misma experiencia que la empresa acaba de llevar a Bucarest, donde firmó un memorándum con el operador de la central de Cernavodă

por Lucía Martínez

Atucha I, la primera central nuclear de Latinoamérica, ubicada sobre la margen derecha del Paraná de las Palmas, en la localidad de Lima

El 29 de septiembre de 2024, después de cincuenta años de operación continua, Atucha I se detuvo. 

La primera central nuclear de Latinoamérica, ubicada sobre la margen derecha del Paraná de las Palmas, en la localidad de Lima, partido de Zárate, salió del despacho para encarar un proyecto que debe habilitarla a generar durante otros veinte años. Dos años más tarde, Nucleoeléctrica informó que la obra acumula más de 17.000 tareas y que la carga de combustible del reactor comenzará a principios de 2027.

La fecha de la parada no fue una elección de calendario. La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) había autorizado la operación de la central hasta el 29 de septiembre de 2024, mediante la Resolución 244/24. Ese plazo cerró la primera etapa de la operación a largo plazo de Atucha I, abierta en 2018, cuando la planta alcanzó los 32 años de plena potencia equivalente previstos en su diseño original.

La segunda etapa es la que está en obra. 

Según el marco de licenciamiento que la ARN acordó con la operadora en 2022, los veinte años adicionales de operación exigen incorporar mejoras de seguridad por encima de las bases de diseño originales. De acuerdo con el comunicado de Nucleoeléctrica, cada componente intervenido debe evaluarse, trabajarse y documentarse ante el regulador, que revisa la obra completa antes de otorgar la nueva licencia de operación. El final del cronograma, en otras palabras, se escribe tanto en la sala de control como en un expediente regulatorio.

Qué se hizo en dos años de parada

Las 17.000 tareas abarcan desde la renovación de equipos hasta obras nuevas dentro del predio. Entre los trabajos que la empresa detalló figuran la renovación del sistema de protección del reactor, la actualización de la red eléctrica de la central, la inspección de los generadores de vapor y mejoras en los sistemas de refrigeración de las piletas de combustible gastado.

La obra civil acompañó ese proceso. Nucleoeléctrica levantó en el sitio un nuevo edificio de ingeniería con capacidad para 180 puestos de trabajo, pensado para sostener el volumen técnico del proyecto.

La central que volverá a la red tiene 362 MW eléctricos brutos y 1.179 MW térmicos. Se conectó al sistema el 19 de marzo de 1974 y entró en operación comercial el 24 de junio de ese año. Para una planta de esa edad, la lista de trabajos se lee como una reconstrucción por capas: seguridad, electricidad, vapor y combustible gastado, cada una con su propio legajo ante el regulador.

Mientras tanto, el parque nuclear funciona sobre dos centrales. Atucha II volvió al SADI en abril tras una parada programada de 63 días y comparte con Embalse, en Córdoba, la generación de base de origen atómico. Las dos cerraron 2025 con su mayor generación anual: 5.408.372 MWh en el caso de Atucha II y 5.352.202 MWh en el de Embalse. En el segundo trimestre de 2026, Atucha II alcanzó por primera vez desde su entrada en servicio, en 2014, los 100 puntos del índice de desempeño de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO), que evalúa 383 plantas en el mundo. Embalse obtuvo 98,4.

Según el marco de licenciamiento que la ARN acordó con la operadora en 2022, los veinte años adicionales de operación exigen incorporar mejoras de seguridad por encima de las bases de diseño originales

De Embalse a Atucha, y de Atucha a Cernavodă

La compañía llega a este tramo con un antecedente propio. En la Central Nuclear Embalse ejecutó una extensión de vida que le sumó treinta años de operación, y esa experiencia es la que hoy ofrece como servicio a operadores nucleares de otros países.

Cuatro días antes del anuncio sobre Atucha I, Nucleoeléctrica comunicó la firma en Bucarest de un Memorándum de Entendimiento con SN Nuclearelectrica, la operadora de las centrales nucleares de Rumania. Según el comunicado de la empresa rumana, fechado el 17 de septiembre, se trata de un acuerdo de carácter no vinculante que prevé la creación de un Comité de Dirección encargado de impulsar la exploración de oportunidades de cooperación.

El vínculo técnico entre ambas compañías es directo. Embalse y la central de Cernavodă operan con tecnología CANDU 6, de origen canadiense, que utiliza uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante. Atucha I pertenece a otra línea de diseño: un reactor de recipiente de presión de Siemens, moderado y refrigerado con agua pesada y alimentado con uranio levemente enriquecido al 0,85%. El agua pesada es el denominador común de las tres plantas, y también un capítulo previo de la relación bilateral: tras la paralización de la planta de Arroyito, la CNEA debió importar agua pesada desde Rumania para abastecer a las centrales locales.

SN Nuclearelectrica atraviesa la segunda fase de la renovación de la Unidad 1 de Cernavodă y, en paralelo, la segunda fase del proyecto de las Unidades 3 y 4. El memorándum enumera un temario amplio: extensión de vida y modernización de reactores, ingeniería de materiales, eléctrica, mecánica y civil, instrumentación y control, análisis de seguridad nuclear, física de reactores, experiencia en puesta en marcha y apoyo a la construcción de nuevas unidades. Mihai Gioara, director de Desarrollo y Gestión de Cartera de SN Nuclearelectrica, definió la cooperación como una revisión entre pares con beneficios bilaterales de mediano y largo plazo.

Del lado argentino, el presidente de Nucleoeléctrica, Juan Martín Campos, apoyó la propuesta en el recorrido de la compañía y en sus "más de cuatro décadas de experiencia con tecnología CANDU" en Embalse. De la firma participó también el secretario de Asuntos Nucleares, Federico Ramos Napoli.

La central de Cernavodă operan con tecnología CANDU 6, de origen canadiense, que utiliza uranio natural como combustible y agua pesada como moderador y refrigerante

Una obra en casa y una vidriera afuera

La secuencia de comunicados dibuja una estrategia de doble frente. Mientras Atucha I se acerca a la recarga, la empresa presenta esa misma obra, junto con la de Embalse, como carta de presentación ante operadores extranjeros. El anuncio sobre Atucha I cierra con esa idea: proyectar hacia el mundo las capacidades adquiridas. Campos usó el mismo argumento al presentar los resultados del índice WANO, cuando vinculó el desempeño operativo de las centrales con la exportación de servicios. Todo ocurre en paralelo a la apertura al capital privado que prevé la venta del 44% de la compañía.

En el caso rumano, la escala del proyecto y sus límites están a la vista. El Banco Europeo de Inversiones aprobó el 15 de julio de 2026 un crédito de 800 millones de euros para la renovación de la Unidad 1 de Cernavodă, cuyo costo total estima en 3.200 millones de euros. La obra cuenta con un contrato de ingeniería, suministro y construcción firmado con un consorcio integrado, entre otras firmas, por Korea Hydro & Nuclear Power y Ansaldo Nucleare. El lugar de Nucleoeléctrica, tal como lo describe la empresa rumana, es el del intercambio técnico y el asesoramiento entre operadores de una misma tecnología.

La Unidad 1 de Cernavodă genera desde 1996 y Atucha I lo hizo durante medio siglo: las dos se preparan para una segunda vida útil. Para Nucleoeléctrica, la carga de combustible prevista en Lima para principios de 2027 funciona también como argumento de venta en Bucarest.