El viernes 2 de octubre, después del pico nocturno de consumo, la Central Nuclear Embalse dejó de entregar energía a la red. No hubo falla ni urgencia. Era la parada programada de inspección y mantenimiento que Nucleoeléctrica tenía prevista, y su regreso al sistema está anunciado para fines de noviembre.
De las tres centrales nucleares del país, solo Atucha II queda generando. Atucha I lleva dos años detenida por su extensión de vida y ahora se suma Embalse. En potencia bruta son 1.018 MW fuera de servicio sobre 1.763 MW instalados, el 58% del total. Los 745 MW de Atucha II sostienen solos, durante unas ocho semanas, toda la generación de origen atómico.
El peso de Embalse en esa cuenta se mide mejor en energía que en potencia. En 2025 la planta cordobesa generó 5.352.202 MWh y Atucha II, 5.408.372 MWh. Como Atucha I estuvo detenida todo el año, entre las dos explicaron la totalidad de la generación nuclear, y Embalse aportó el 49,7%.
Ese ritmo equivale a un promedio de 14.663 MWh por día. Proyectado sobre ocho semanas, la parada retira del sistema unos 820.000 MWh que deberán cubrir otras fuentes, según una estimación de Shale24 sobre la generación de 2025.
La elección del momento no es casual. Octubre y noviembre son meses templados, de menor exigencia para el sistema eléctrico, y la central vuelve antes de que el calor empuje la demanda.
Un ciclo de 24 meses
La novedad que destacó la empresa es otra: esta parada llega 24 meses después de la anterior, en lugar de los 18 habituales. Es una ampliación de más del 33% del intervalo, que Nucleoeléctrica atribuye a un proceso de mejora continua basado en la experiencia de centrales de tecnología similar.
"Nos permite generar energía durante más tiempo", señaló el presidente de la compañía, Juan Martín Campos. Según la empresa, un ciclo más largo también reduce la frecuencia de las intervenciones sobre los equipos, la exposición radiológica del personal y la generación de residuos.
El ciclo tuvo una interrupción breve. La Autoridad Regulatoria Nuclear (ARN) informó que la central salió de servicio de manera planificada en la madrugada del 4 de junio para reparar una válvula de uno de los sistemas de detención del reactor, y que retornó el 7 de junio.
El programa actual se organiza en 25 capítulos de trabajo. Entre las intervenciones principales figuran las inspecciones de los generadores de vapor, el mantenimiento de las bombas del sistema primario y el reacondicionamiento de la turbina, el alternador y el condensador.
Atucha II, sola hasta fines de noviembre
La central que queda en pie llega en buena forma. Atucha II volvió al SADI este año tras su propia parada programada, y la ARN le renovó la licencia de operación por diez años, hasta mayo de 2036. En el último reporte de la Asociación Mundial de Operadores Nucleares (WANO) alcanzó por primera vez el puntaje máximo, mientras que Embalse obtuvo 98,16 puntos sobre 100.
La tercera unidad todavía está lejos. Atucha I acumula más de 17.000 tareas en su extensión de vida y prevé recargar combustible a principios de 2027. Todo ocurre mientras avanza la apertura al capital privado que prevé la venta del 44% de la compañía.