Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, viaja en las próximas horas para empujar la fase decisiva del proyecto Argentina LNG. Lo hará desde los Estados Unidos, donde ayer firmó un acuerdo con Tesla para la provisión de cargadores en las estaciones de servicio como parte de un planteo más amplio.
La escala central es Italia, donde se verá cara a cara con Claudio Descalzi, CEO de ENI, y con el director de operaciones de la compañía, Guido Brusco. La agenda del recorrido incluye, además, una parada en Londres vinculada a XRG, el brazo de inversión de ADNOC, de los Emiratos Árabes Unidos, según pudo saber Shale24 a partir de una entrevista exclusiva emitida en el marco del Shale24-Santander Energy Summit que se realiza en Buenos Aires.
El propósito del encuentro presencial es doble. Por un lado, destrabar la hoja de ruta inmediata.
Marín lo resumió así: se trata de "hablar de los hitos que tenemos que pasar" y de las decisiones "para ir más rápido con los documentos", incluidas las "estrategias de project finance". Por el otro, abrir formalmente la conversación sobre la expansión, el tema que el ejecutivo reservó para tratar en persona.
El titular de YPF subrayó que una negociación de esta magnitud no se resuelve por pantalla. Las reuniones virtuales, dijo, "no funcionan para cosas tan impresionantes". Reivindicó su relación con la conducción de ENI, a la que lo une incluso un parentesco lejano con Brusco, y planteó el viaje como la forma de alinear a los socios sobre cómo y a qué velocidad avanzar. "Quería hablarlo yo personalmente para ver cómo podemos hacer entre todos para lograr el objetivo en el tiempo que nos propusimos", señaló.
Del doble al triple: la agenda con Eni y Adnoc
El corazón de la agenda es la escala.
Marín explicó que una unidad flotante de licuefacción estándar ronda los 4 millones de toneladas por año, y que Argentina va por otro orden de magnitud: "Estamos yendo el barco más grande que se va a hacer en el mundo, y doble". Esa configuración inicial, con dos unidades de 6 millones de toneladas cada una, ubica al proyecto en torno a los 12 millones anuales.
La pregunta que el ejecutivo quiere instalar es la del paso siguiente. "¿Por qué no hacer triple? Eso es otra cosa que yo quiero hablar", planteó. Una tercera unidad llevaría el desarrollo a unos 18 millones de toneladas anuales y lo consolidaría entre los mayores polos exportadores de gas licuado del mundo". "Queremos hacer la expansión", afirmó, y la presentó no como una hipótesis lejana sino como una decisión en elaboración.
En este sentido, la coyuntura internacional juega a favor de ese salto, aun cuando el conflicto empieza a descomprimirse. Estados Unidos e Irán avanzaron en un preacuerdo que reabriría el Estrecho de Ormuz y enfrió el precio del crudo en las últimas ruedas. Marín sostuvo de todos modos que el reacomodamiento del mercado "seguramente" va a acelerar la ampliación, y la lógica sobrevive a la tregua: el episodio dejó a la vista que cerca de un quinto del transporte mundial de petróleo depende de un solo paso marítimo, y eso revaloriza a los proveedores capaces de sumar volumen confiable lejos de esa zona.
Ese es el argumento que YPF y sus socios pueden esgrimir frente a compradores de Europa y Asia que buscan diversificar el origen de su gas, una ventana que ya quedó a la vista cuando el sector discutía las oportunidades que la guerra abrió para Vaca Muerta. La vulnerabilidad que mostró Medio Oriente no se borra con un preacuerdo, y es la que vuelve atractivo el tercer tren.
Una sociedad que se reconfigura
El triple no es solo una cuestión de ingeniería: obliga a redefinir quién entra. Marín dejó entrever que la expansión va de la mano de la "conformación de la sociedad", es decir, de la incorporación de nuevos actores al esquema que hoy comparten YPF, ENI y XRG. Esa discusión societaria es parte de lo que se empieza a definir en estas reuniones, y es previa a la decisión final de inversión que el consorcio busca tomar en la segunda mitad del año.
Por eso el viaje importa más allá de la foto. Define la velocidad con la que el proyecto pasa del papel a la construcción, fija las prioridades del financiamiento y pone en agenda una ampliación que, de concretarse, cambiaría la escala con la que la Argentina se presenta en el mercado global de GNL.