Máxima tensión

Brent en u$s 126: las razones detrás del salto del crudo al máximo de cuatro años

El conflicto entre Estados Unidos e Irán entra en su tercer mes con el estrecho de Ormuz bajo bloqueo cruzado, los Emiratos Árabes Unidos formalizan su salida de la OPEP y la Agencia Internacional de Energía cuantifica una pérdida estructural del 15% del suministro mundial de GNL hacia 2030. Anatomía de un shock energético que se mide en bloqueos

30 Abril de 2026
30 Abril de 2026
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entra en su tercer mes con el estrecho de Ormuz bajo bloqueo cruzado
El conflicto entre Estados Unidos e Irán entra en su tercer mes con el estrecho de Ormuz bajo bloqueo cruzado

El precio del petróleo Brent tocó este jueves los u$s 126,41 por barril, su nivel más alto en cuatro años, antes de retroceder a la zona de los u$s 115. El West Texas Intermediate (WTI), referencia de Estados Unidos, operó cerca de los u$s 106. La cotización acumula ocho jornadas consecutivas al alza y subió alrededor del 60% desde que comenzó la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el 28 de febrero.

El movimiento llega tras varias semanas en las que el frente diplomático perdió tracción, los intentos de mediación en Pakistán quedaron en suspenso y el bloqueo cruzado sobre el estrecho de Ormuz no muestra señales de descomprimir. Parte del salto intradía respondió además a un factor técnico: la expiración del contrato de junio del Brent desplazó volumen al contrato de julio, amplificando el movimiento. La pregunta que dominó la jornada en las mesas de operaciones no fue ya cuándo se reabrirá el corredor, sino cuánto puede sostenerse el actual nivel de disrupción sin forzar una destrucción de demanda en la segunda mitad del año.

La guerra que rompió el equilibrio

Las hostilidades comenzaron el 28 de febrero. Antes del conflicto, el Brent se ubicaba en torno a u$s 73 y el WTI cerca de u$s 70. La presión vino primero desde la expectativa, después desde la disrupción física. Los tránsitos diarios de buques tanque por Ormuz cayeron a dígitos individuales casi de inmediato; la Agencia Internacional de Energía describió la situación como la mayor disrupción de suministro de la historia.

El cese del fuego firmado a comienzos de abril sostuvo precios a la baja durante las primeras dos semanas, con el Brent llegando a perforar los u$s 100. Pero las tratativas para reabrir el estrecho no avanzaron. El gobierno de Donald Trump rechazó la propuesta de Irán para reabrir Ormuz a cambio de aplazar las negociaciones nucleares, y reforzó el bloqueo naval sobre los puertos iraníes. El Brent volvió a subir desde el 22 de abril.

El doble bloqueo de Ormuz

El estrecho canaliza en condiciones normales alrededor del 20% del flujo mundial de petróleo y GNL. Hoy funciona como un bloqueo bilateral. Irán mantiene restricciones sobre el tránsito comercial. Estados Unidos sostiene un bloqueo naval sobre los puertos de Irán. La administración considera que la combinación opera como una palanca para forzar a Teherán a un acuerdo nuclear más amplio.

Mohsen Rezaei, asesor militar del líder supremo de Irán, advirtió que si el bloqueo persiste «Irán responderá». Aún con un cese inmediato, la normalización del mercado tomaría entre cuatro y seis meses por la necesidad de despejar minas, descongestionar tanqueros y reactivar producción y refinación.

Estrecho de Ormuz
La Agencia Internacional de Energía estimó esta semana que el conflicto provocará una pérdida acumulada de unos 120.000 millones de metros cúbicos de oferta global de GNL entre 2026 y 2030

El golpe al GNL

El impacto desbordó al crudo. La Agencia Internacional de Energía estimó esta semana que el conflicto provocará una pérdida acumulada de unos 120.000 millones de metros cúbicos de oferta global de GNL entre 2026 y 2030, equivalentes al 15% del volumen previsto. La merma se concentrará en 2026 y 2027.

Los precios del gas se reacomodaron. El TTF, índice de referencia de Europa, cotizó a fines de marzo en torno a €50/MWh frente a los €36/MWh previos al conflicto. El JKM, su equivalente para Asia, revirtió la baja del 27% que había acumulado a comienzos de año. La producción mundial de GNL cayó un 8% interanual en marzo, principalmente por menores envíos desde Catar y los Emiratos Árabes Unidos.

La OPEP fragmentada

A la disrupción física se sumó un cambio estructural. Esta semana, los Emiratos Árabes Unidos formalizaron su salida de la OPEP y de la alianza ampliada OPEP+. La decisión, justificada por Abu Dhabi como una priorización de los intereses nacionales, dejó a la organización con su menor cohesión interna en años y removió la capacidad de coordinación sobre uno de los productores más relevantes del Golfo. La salida coincidió con la incapacidad operativa del cartel para compensar la pérdida de Irán durante el conflicto, dado que la mayor parte de la capacidad ociosa pertenecía precisamente a productores afectados por el bloqueo. Una coalición de 35 países, encabezada por el Reino Unido y sin Estados Unidos, ya opera bajo la premisa de que el cierre será largo.

Hasta dónde puede subir el barril

Las proyecciones empezaron a divergir. Goldman Sachs revisó esta semana sus pronósticos: ubicó al Brent en u$s 90 para el cuarto trimestre y al WTI en u$s 83, pero advirtió que un escenario de disrupción prolongada podría llevar el barril a la zona de u$s 140-150. ING describió el comportamiento del mercado como un pasaje «del exceso de optimismo a la realidad de la disrupción». Vandana Hari, de Vanda Insights, dijo que el petróleo «no tiene a dónde ir más que para arriba» hasta que se vislumbre una reapertura permanente de Ormuz.

El frente más tensionado es el de los productos refinados. La caída en el procesamiento de Catar y los Emiratos Árabes Unidos, sumada al desplazamiento de cargamentos de diésel hacia Asia, dejó al hemisferio norte con menos producto disponible que crudo. Esa asimetría se traduce en márgenes de refinación inflados que podrían sostenerse incluso si el Brent retrocede. Las naftas en Estados Unidos ya cotizan en u$s 4,30 por galón, máximo de cuatro años.

El frente de la demanda empieza a ceder. Goldman estimó que el consumo global de abril podría ubicarse 3,6 millones de barriles diarios por debajo del nivel de febrero, con debilidad concentrada en jet fuel y feedstock petroquímico. Esa caída actúa como un freno sobre la espiral, pero no como un piso: si el flujo por Ormuz no se restablece antes del invierno boreal del hemisferio norte, los inventarios estratégicos que vienen amortiguando el shock se acercarán a niveles operativos críticos.

El mercado opera hoy con el Brent un 60% por encima de los niveles previos al conflicto y con productos refinados aún más tensionados que el crudo. La trayectoria de las próximas semanas dependerá menos de las cifras de inventarios o de los pronósticos macro y más de tres variables muy concretas: si Trump amplía o reduce el bloqueo, si Irán mantiene el cierre de Ormuz, y si los Emiratos Árabes Unidos consolidan su nueva autonomía dentro del nuevo orden energético global.

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