Esta semana hubo una serie de hecho relevantes que produjeron el cierre simultáneo de operaciones y reordenaron el mapa del crudo convencional argentino. Para PECOM Servicios Energía, ese movimiento tuvo un nombre y un número: El Corcobo, 18.000 barriles diarios.
La compañía del grupo Pérez Companc anunció la firma del acuerdo con Pluspetrol para adquirir, en conjunto con su sociedad relacionada San Benito Upstream, una participación combinada del 57% en el bloque El Corcobo. La posición integra las concesiones CNQ-7 Gobernador Ayala, CNQ-7A, Jagüel Casa de Piedra y Gobernador Ayala III, distribuidas entre las provincias de Mendoza y La Pampa. Pluspetrol, según informó al regulador bursátil, transfiere el 100% de sus derechos y obligaciones sobre las cuatro áreas. La operación queda sujeta a la obtención de las aprobaciones regulatorias correspondientes.
La transacción tiene escala. Con El Corcobo incorporado, PECOM superará los 50.000 bbl/d operados, frente a los cerca de 35.000 bbl/d que producía hasta la fecha. El salto la ubica entre los cinco principales operadores del crudo argentino, una posición que la compañía no ocupaba desde la venta de sus activos a Petrobras en mayo de 2003.
El cronograma del salto
Lo distintivo es el ritmo. PECOM volvió a operar yacimientos hidrocarburíferos en agosto de 2024, cuando adquirió el cluster Campamento Central–Cañadón Perdido (al 50% con Enap Sipetrol) y El Trébol–Escalante. En octubre de 2025 designó a Horacio Bustillo como CEO. El 19 de febrero de 2026 cerró con YPF la cesión del yacimiento Manantiales Behr en Chubut por u$s 410 millones, una operación que sumó 25.000 bbl/d de crudo pesado tras el incumplimiento previo de Limay Energía, del Grupo Rovella Capital. Y el 30 de abril, setenta días más tarde, firmó la compra de El Corcobo. Lea: YPF cede Manantiales Behr a Pecom por u$s 410 millones tras rescindir acuerdo con Rovella Capital.
Diez semanas. Dos cuencas. Dos operaciones convencionales. Un cambio de escala que en condiciones normales habría llevado años.

La tesis de los campos maduros
La doctrina PECOM tiene tres patas explícitas en sus comunicados al regulador bursátil: producción eficiente en campos maduros, despliegue de tecnologías de recuperación terciaria y aprovechamiento de sinergias logísticas. Sobre los activos del Golfo San Jorge, la operadora plantea una gestión integrada entre Manantiales Behr y los campos de El Trébol–Escalante y Campamento Central–Cañadón Perdido, con foco en optimización de oleoductos compartidos y reducción del lifting cost por barril.
El Corcobo añade una segunda plataforma. Wood Mackenzie clasifica al bloque como un conjunto de yacimientos de petróleo pesado en el margen noreste de la Cuenca Neuquina. La consultora indica que el desarrollo arrancó en noviembre de 2004 bajo la operación de Petro Andina (Canadá) y que la producción se aceleró cuando los socios implementaron un programa agresivo de recuperación secundaria. Pluspetrol absorbió los activos argentinos de Petro Andina en 2009. Quince años después, los rendimientos del barrido con agua acusan límite, y la pregunta abierta para PECOM, con experiencia técnica autoatribuida en EOR, es de cuánto puede mover el factor de recobro en activos donde el agua de inyección ya hizo su trabajo.
En términos de geología de yacimiento, El Corcobo es un caso textbook de límite de recuperación secundaria. La formación del flanco noreste neuquino contiene crudo pesado de viscosidad alta y recibió inyección de agua intensiva durante quince años. Cuando la fase agua barre los caminos de menor presión, el crudo móvil queda atrapado en zonas de baja permeabilidad y los rendimientos caen. Allí entran los polímeros: aumentan la viscosidad del fluido inyectado, equilibran movilidades y empujan crudo residual hacia los pozos productores. Es la base técnica que PECOM puso al frente de su tesis comercial.

El reverso del Plan 4×4
El movimiento de PECOM lee bien si se lo coloca contra el espejo de YPF. La petrolera de mayoría estatal lleva adelante el Plan 4×4, un programa de desinversión de 49 bloques convencionales para concentrar capital en Vaca Muerta y en el proyecto Argentina LNG. Manantiales Behr fue el último activo de relevancia que YPF conservaba en el Golfo San Jorge. El Corcobo, vendido ahora a PECOM, no estaba en cartera de YPF pero sí formaba parte de la posición conjunta YPF–Pluspetrol en CNQ-7/A desde la concesión de septiembre de 2008. Lea: Cómo es el "swap" de YPF con Pluspetrol que despeja el camino para el proyecto de GNL.
El patrón se repite. Una petrolera con tesis no convencional y exportadora libera activos convencionales; una operadora especializada los toma. Continental Resources lo hizo con Los Toldos II Oeste en noviembre de 2025 y con Los Toldos I Sur y Pampa de las Yeguas I en marzo de 2026, también desinvertidos por Pluspetrol. Lea: Pluspetrol vende Los Toldos I Sur y Pampa de las Yeguas I: quién es el comprador que llega de los Estados Unidos. Roch Proyectos, junto con Capurro y Moshiri, hizo lo propio en Santa Cruz. Bentia, Crown Point y Quintana Energy capturaron áreas más chicas bajo el alivio fiscal a la producción convencional aprobado en enero de 2026.
PECOM apunta más alto. La compañía reorganiza dos clusters operativos en simultáneo, uno en la Cuenca Golfo San Jorge y otro en el norte de la Cuenca Neuquina, con un equipo gerencial que asume desde noviembre de 2025 y un horizonte de capital comprometido por encima de u$s 270 millones solo en planes de actividad mínimos para los primeros 18 meses en Manantiales Behr.
Lo que sigue
La transacción de El Corcobo no está cerrada definitivamente. Las cesiones quedaron sujetas a la obtención de las autorizaciones provinciales en Mendoza y La Pampa, y al cumplimiento de condiciones precedentes habituales en este tipo de transferencias. Los plazos administrativos podrían definir la fecha efectiva del closing.
La conversación que abre es otra. Si PECOM ejecuta el playbook que sus comunicados anuncian (campos maduros operados con eficiencia, EOR como diferencial, sinergias entre clusters), habrá demostrado que la división del trabajo entre operadores no convencionales y operadores especializados en convencional puede generar valor en ambos extremos. Si no, esos setenta días quedarán registrados como una expansión apresurada.