Mendoza Energy Summit

Dante Sica responde: ¿Puede la Argentina consolidar un modelo exportador de energía y minería frente al reto de la infraestructura y la competencia?

En el Mendoza Energy Summit, Dante Sica proyectó un 2027 sin probabilidad de crisis fiscal, con récord de exportaciones y una economía de dos velocidades, advirtiendo que para captar el capital internacional que disputa la Inteligencia Artificial se exige previsibilidad y certidumbre contractual

María Constanza Del Monte
por María Constanza Del Monte 20 Septiembre de 2026
20 Septiembre de 2026
Dante Sica, exministro de Producción y Trabajo de la Nación y fundador de Abeceb, disertó sobre el cambio de ciclo macroeconómico
Dante Sica, exministro de Producción y Trabajo de la Nación y fundador de Abeceb, disertó sobre el cambio de ciclo macroeconómico

La transición hacia un nuevo orden macroeconómico en la Argentina atraviesa un punto de inflexión. El paso de una economía cerrada e impulsada por el consumo interno hacia un esquema centrado en la inversión privada y las exportaciones masivas plantea oportunidades inéditas, pero también condicionantes estructurales.

En la presentación del Panel IV del Mendoza Energy Summit, realizado en el Hotel Hilton Mendoza, el economista, fundador de Abeceb y exministro de Producción y Trabajo de la Nación, Dante Sica, desglosó el análisis titulado “De la estabilización a la normalización: cómo cierra 2026 y qué esperar de 2027”. En su intervención, contextualizó las demandas transversales que surgieron a lo largo de las mesas de debate del evento: “En todos los paneles que escuché, hubo cuatro o cinco temas que hicieron mucho énfasis en el momento que estamos viviendo: previsibilidad a largo plazo, infraestructura y financiamiento”.

El cambio de régimen y la economía a dos velocidades

Para Sica, la transformación de la matriz productiva requiere entender la naturaleza del proceso en curso: “Hoy Argentina está transaccionando un régimen económico muy volcado, una economía cerrada, con precios relativamente distorsionados y que básicamente estaba impulsada por el comercio interno que estaba subsidiado por el Estado, a un modelo que se basa en los motores de la inversión e importación”.

Sin embargo, el economista remarcó la coexistencia de tiempos asincrónicos entre la economía real y el calendario electoral: “Yo creo que hay dos relojes que corren a velocidades distintas: el reloj de una economía que requiere mucho más tiempo para este proceso de transición y otro es el reto de la política que tiene una velocidad y que cada dos años nos hace testear si los cambios tienen de alguna manera una permanencia”. Pese a las oscilaciones de la coyuntura política, subrayó que “la discusión mediática hoy no es por la estabilidad, es por el crecimiento. La estabilidad se va consolidando y se va avanzando”.

Al proyectar los agregados macroeconómicos para 2027, el titular de Abeceb calificó el sendero de recuperación como un “sol de primavera: calienta, pero no quema”, caracterizado por una inflación a la baja, recomposición del salario real y ausencia de desequilibrios graves: “No hay en el horizonte ninguna probabilidad de crisis al estilo anterior, que era crisis fiscal o crisis del sector interno. Este año vamos a cerrar con casi 110 mil millones de dólares en exportaciones y 5.000 millones de dólares en superávit”.

Geopolítica, Inteligencia Artificial y la disputa por el financiamiento

En el plano internacional, Sica explicó que la inserción de la Argentina coincide con un cambio de época en el comercio global: “Estamos saliendo de la globalización en búsqueda de la eficiencia a una arquitectura de comercio internacional donde los países comercian con aquellos que tienen afinidad política”. En este escenario dominado por la rivalidad entre Estados Unidos y China, la seguridad de suministro cobra preponderancia sobre el precio: “Hoy el mundo está dispuesto a pagar una prima para garantizarse el producto, no está buscando el menor precio, está buscando la seguridad en términos de provisión”.

Esta tendencia impulsa la demanda de insumos clave para la economía digital: “La transición energética es importante porque pone en valor la disputa por la posesión y el control de cadenas de valor que están atrás de la Inteligencia Artificial: esto es energía y minerales”. No obstante, advirtió que la disponibilidad de recursos no asegura por sí sola la llegada de capitales: “Es cierto que tenemos Vaca Muerta, pero cuando vamos al mundo, hay otros sectores que invierten en energía y todos están disputando por inversiones. Estados Unidos invierte al menos una Argentina en términos energéticos para proveer al sistema de Inteligencia Artificial, proyectos que rinden un 14%”.

Recomposición industrial, proveedores y el límite de la infraestructura

El análisis abordó asimismo la reestructuración del tejido productivo nacional. Según el exministro, sectores tradicionales perderán participación frente a la petroquímica derivada del gas y el desarrollo minero: “Va a tener mucho menos peso la textil, pero mucho más la industria petroquímica. En menos de 12 años tenemos dos nuevos proyectos de plantas de urea que triplican o cuadriplican la capacidad instalada. El conurbano va a perder peso y Bahía Blanca va a ganar mucha más potencia”.

Respecto al potencial minero, Sica comparó el estado de desarrollo local con el de la región: “Argentina solo exploró el 20% de la capacidad geológica que tiene. Australia invierte 2.000 millones de dólares por año, nosotros el año pasado 500 millones. Con solo el 20% del territorio ya tenemos cuatro proyectos de escala mundial”. Para capitalizar este recurso, remarcó que los dos principales cuellos de botella serán “infraestructura y financiamiento”, sumado a la exigencia de profesionalización en la cadena de valor local: “No cualquiera puede venderle a una energética o una minera si no cumple con normas ambientales; una certificación es inversión, maquinaria y capacitación de mano de obra”.

Finalmente, el especialista enfatizó que para consolidar este cambio de ciclo resulta imprescindible superar los antecedentes de inestabilidad normativa: “Fuimos violadores seriales de contratos; cualquiera que esté acá o haya pasado por Argentina tiene una cicatriz o una herida abierta”. En ese sentido, concluyó que la ratificación de instrumentos como el RIGI (Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones) y la estabilidad fiscal en provincias como Mendoza, San Juan o Salta constituyen la condición necesaria para sostener la credibilidad del país ante los inversores mundiales.

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