Análisis urgente

Diez claves para entender el impacto de la guerra en Medio Oriente sobre el sector energético argentino

El Brent superó los u$s 100 y el Estrecho de Ormuz está prácticamente cerrado. Para Argentina, el shock llega por dos canales opuestos: más dólares por exportaciones, pero riesgos inflacionarios y financieros que no pueden ignorarse

Julián Guarino
por Julián Guarino 9 Marzo de 2026
9 Marzo de 2026
Qatar concentra cerca del 20% de la oferta global de gas natural licuado y, a diferencia de Arabia Saudita con el crudo, no dispone ruta alternativa
Qatar concentra cerca del 20% de la oferta global de gas natural licuado y, a diferencia de Arabia Saudita con el crudo, no dispone ruta alternativa

El 28 de febrero, Estados Unidos e Israel iniciaron una ofensiva militar contra Irán. Siete días después, el mercado energético global no es el mismo. El Brent trepó desde los u$s 61 de enero hasta los u$s110 (aunque en las últimas horas bajó a la zona de los u$s102, acumulando un alza de casi 50% en lo que va de 2026. El Estrecho de Ormuz —el corredor por donde transita una quinta parte del petróleo mundial y volúmenes significativos de GNL— está en pausa casi total. Para Argentina, el shock llega en un momento particular: el país acaba de registrar su récord histórico de producción petrolera y está a menos de un año de exportar su primer cargamento de gas natural licuado. Lo que sigue son las diez claves para entender qué cambia y qué no.

1. El Estrecho de Ormuz, en pausa casi total

El tráfico comercial por el Estrecho de Ormuz entró en lo que el Joint Maritime Information Center definió como "pausa casi total". Según datos de Kpler, el tránsito de petroleros cayó cerca de un 90% respecto de la semana previa al inicio del conflicto. Citigroup calculó que el mercado está perdiendo entre 7 y 11 millones de barriles diarios por el cierre de facto del corredor. En 2025, unos 13 millones de barriles diarios transitaban por allí —aproximadamente un tercio del crudo transportado por vía marítima en el mundo. En ese contexto, en la industria se señala que Kuwait comenzó a reducir producción en algunos campos por falta de espacio de almacenamiento: la primera señal concreta de impacto físico sobre el suministro regional.

2. El Brent a u$s 92, con proyecciones de tres dígitos

El viernes 6 de marzo, el Brent rozó los u$s 94 antes de estabilizarse cerca de los u$s 92, su nivel más alto en casi dos años. Goldman Sachs advirtió que el crudo podría superar los u$s 100 si la interrupción se prolonga. El ministro de Energía de Qatar fue más lejos: proyectó u$s 150 por barril en dos o tres semanas si los buques no pueden atravesar el estrecho. Sin señales de desescalada en el horizonte inmediato, los futuros del diésel europeo acumulan una ganancia semanal superior al 50%, mientras bancos centrales de distintas regiones empezaron a expresar preocupación por un posible repunte inflacionario global.

3. QatarEnergy declara fuerza mayor: un hito sin precedentes

La salida de QatarEnergy del mercado de GNL no es un dato menor. Qatar concentra cerca del 20% de la oferta global de gas natural licuado y, a diferencia de Arabia Saudita con el petróleo, no dispone de ninguna ruta alternativa al Estrecho de Ormuz para evacuar su producción. Cuando los drones atacaron las plantas de Ras Laffan y Mesaieed, la compañía declaró fuerza mayor: la primera vez en su historia. A su vez, en los mercados se registró una reacción inmediata: los exportadores de GNL estadounidenses capitalizaron la disrupción, con acciones de Cheniere Energy y Venture Global subiendo entre 5,6% y 20% en dos jornadas. Argentina mirará ese movimiento con atención particular.

4. Para Vaca Muerta, el beneficio es de precio, no de volumen

Esta distinción es la más importante del análisis local. Argentina produce cerca de 882.000 barriles diarios —récord histórico registrado en enero de 2026, con Vaca Muerta creciendo un 35,5% interanual— pero su capacidad de exportación está restringida por infraestructura. Horacio Marín, presidente y CEO de YPF, fue explícito en declaraciones a Shale24: hasta 2027, el país no tiene capacidad física de aumentar sus exportaciones de manera significativa. El cuello de botella es el sistema de evacuación. El oleoducto VMOS alcanzará 180.000 barriles diarios cuando entre en operación en julio de 2026, y recién llegará a 550.000 barriles diarios en 2027. Una ventana de precios altos beneficia las exportaciones ya comprometidas, pero no habilita un salto de escala.

5. Cada diez dólares de suba suman u$s 1.250 millones a la balanza

Daniel Dreizzen, director de Aleph Energy, señaló a Shale24 que en 2026, por cada u$s 10 de aumento en el Brent, la balanza comercial energética argentina mejora en u$s 1.250 millones. En base a esa fórmula, y con el crudo subiendo desde los u$s 61 de enero hasta los u$s 92 actuales, Shale24 estima que el impacto podría acercarse a los u$s 3.900 millones adicionales sobre lo que ya estaba previsto para el año —siempre que los precios se sostengan. Antes del conflicto, el sector ya proyectaba un superávit energético de cerca de u$s 10.000 millones para 2026. En ese marco, Morgan Stanley afirmó que los precios internacionales más altos son "ampliamente positivos" para la perspectiva macroeconómica del país.

6. Marín: "Argentina se convirtió en un proveedor de energía muy segura"

En ese marco, el presidente de YPF subrayó en declaraciones a Shale24 el argumento geopolítico que el conflicto pone en primer plano: Argentina produce energía lejos de zonas de guerra. "Buscar un proveedor lejos de zonas de conflicto es muy importante. Y que ese proveedor no sea únicamente Estados Unidos también es importante", señaló. Sobre los surtidores, la compañía fue categórica: su política de precios opera con promedios móviles para absorber los picos y los valles sin trasladar volatilidad al consumidor. "No esperen cimbronazos", fue el mensaje de Marín al mercado.

7. El canal financiero: el otro impacto, en sentido contrario

Sin embargo, el shock tiene dos canales, y el segundo opera en dirección opuesta. Ernesto Díaz, vicepresidente para América Latina de Rystad Energy, explicó a Shale24 que el conflicto "está inyectando una prima de riesgo geopolítico en los mercados globales" que presiona al alza las tasas de interés y reduce el apetito por activos de economías emergentes. El dato no es menor: el 9 de marzo, el gobierno encabeza en Nueva York la Argentina Week, el mayor road show de inversiones energéticas en décadas. Ese argumento —Vaca Muerta como motor exportador— llega a Wall Street en un momento en que los fondos institucionales están reduciendo exposición a mercados emergentes, los mismos que eventualmente deberían financiar la infraestructura energética del país.

8. GNL: el shock acelera lo que Argentina todavía no puede aprovechar

Para los proyectos de licuefacción argentinos, en cambio, el escenario de precios altos sostenidos tiene una lectura diferente a la del crudo. Dreizzen lo señaló a Shale24: una suba estructural en los precios globales del gas refuerza la viabilidad económica de los proyectos de GNL que buscan convertir a Vaca Muerta en un actor del mercado mundial. En paralelo, Mauricio Roitman, de la comercializadora Energeia y ex presidente del directorio del ENARGAS, indicó a este medio que para escalar entre 12 y 18 millones de toneladas anuales la Argentina necesitará contratos de offtake de 10 a 15 años con compradores de primera línea de Europa o Asia, más financiamiento internacional en estructuras non-recourse. El contrato con Alemania, firmado el mismo día en que el TTF marcaba máximos de tres años, es la señal más concreta en esa dirección.

9. Riesgo inflacionario: el lado b del barril caro

La misma suba del crudo que mejora la balanza exportadora puede trasladar presión inflacionaria al mercado interno. Esto se inscribe en una tensión estructural del modelo: Argentina es, según Morgan Stanley, una de las economías más sensibles de América Latina al traspaso de precios del petróleo a la inflación, dado el peso de los combustibles en la canasta y la desregulación del mercado. La firma calculó que un aumento del 10% en el precio del crudo podría agregar entre 20 y 40 puntos básicos a la tasa de inflación. A su vez, Julián Rojo, del IAE General Mosconi, advirtió que el impacto sobre el mercado local —que representa el 70% de las ventas de crudo argentino— no está claro: depende de la capacidad de trasladar los incrementos al surtidor. Si el conflicto es corto y los precios bajan con igual velocidad, el riesgo se diluye. Si se prolonga, el reacomodamiento será inevitable.

10. La variable decisiva: cuánto dura

Toda la ecuación descansa sobre la duración del conflicto. Un choque breve que se resuelva en días dejaría al mercado con un exceso de oferta estructural —la OPEP+ ya anunció un incremento de 206.000 barriles diarios para abril— y podría llevar los precios a niveles inferiores a los previos al estallido. Dreizzen lo advirtió con claridad en Shale24: una guerra corta que resuelva el conflicto podría hacer bajar los precios por debajo de donde estaban antes, "y eso sería malo para Argentina". En el extremo opuesto, Qatar habla de u$s 150 por barril y el FMI advierte que es "demasiado pronto" para evaluar el impacto global. El analista israelí Danny Citrinowicz, en una nota publicada por Shale24 esta semana, advirtió que la administración Trump podría estar subestimando la capacidad iraní de sostener una guerra de desgaste. Si ese diagnóstico es correcto, el mercado energético todavía no terminó de procesar lo que viene.

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