El acuerdo entre los Estados Unidos e Irán que se anunció durante el fin de semana, y que ratificaron Donald Trump y funcionarios de Irán, produjo su efecto más inmediato y medible en el mercado de crudo.
El Brent cayó 5,4% hasta u$s 82,61 y el WTI retrocedió en una proporción similar hasta u$s 80,50, el nivel más bajo desde el 10 de marzo. En la jornada, el mercado descontó buena parte de la prima de guerra que había sostenido la cotización por encima de los u$s 100 durante semanas.
El pacto contempla una extensión del alto el fuego por 60 días, con el objetivo declarado de negociar un fin permanente de las hostilidades en las rondas siguientes.
Pakistán, que ofició de mediador a través de su primer ministro Shehbaz Sharif, informó que la firma formal del memorando de entendimiento se concretará el viernes en Suiza. El componente que más pesa para el mercado es la reapertura del Estrecho de Ormuz, por donde circula cerca de un quinto del crudo mundial, y el levantamiento del bloqueo naval que mantenían los Estados Unidos sobre los puertos de Irán.
Para quienes siguieron la cobertura de Shale24, el dato relevante es la velocidad. A fines de abril el Brent había tocado un máximo intradía de u$s 126,41 y la lectura dominante asumía un cierre prolongado: una coalición de 35 países llegó a reunirse para planear una reapertura que daban por lejana, y en CERAWeek se advertía que el mundo no tenía instrumentos para compensar la pérdida de Ormuz durante meses. El acuerdo desarmó ese escenario en una semana.
La prima que el mercado todavía no devuelve
El crudo cedió con fuerza, pero no volvió al punto de partida. Antes del conflicto el Brent cotizaba alrededor de u$s 70, de modo que el precio de hoy quedó unos u$s 13 por encima de ese piso. Esa diferencia no es ruido: mide lo que los inversores siguen descontando aun después del anuncio.
Goldman Sachs había recortado su proyección del segundo trimestre a u$s 90 desde u$s 99 por la baja de "la prima de riesgo en el frente de la curva", y dejó su estimación del tercer trimestre en u$s 82 para el Brent. El spot de hoy, en u$s 82,61, prácticamente coincide con ese número. Lejos de un desplome excesivo, el precio actual es el piso que el propio banco había fijado para un mercado sin guerra.
El residual responde a tres factores concretos. El primero es que lo firmado es un alto el fuego de 60 días, no la paz, y los antecedentes pesan: una tregua previa en abril no resistió siquiera una jornada completa. El segundo es que el programa nuclear de Irán sigue sin resolverse y queda atado a pasos verificables y a la revisión del Congreso de los Estados Unidos. El tercero es que el daño físico ya causado no se revierte con la diplomacia: el consenso de mercado calculó que una disrupción persistente dejaba inaccesibles unos 13 millones de barriles diarios, una capacidad que no reaparece de un día para el otro. A eso se suma que Israel señaló que no detiene sus ataques en el Líbano, un frente que mantiene viva la tensión regional.
La lectura para Vaca Muerta
Un Brent que se estabiliza entre u$s 80 y u$s 83 dista mucho del crudo a u$s 150 que algunos llegaron a proyectar como ventana extraordinaria para la Argentina.
Pero esa proyección nunca fue el sostén real del negocio. La cuenca neuquina opera con uno de los breakeven más bajos del mundo para el shale, de modo que un precio normalizado en estos niveles mantiene la ventana exportadora holgadamente abierta y muy por encima del costo de desarrollo.
Los proyectos que ingresaron al RIGI tampoco dependen del spot: sus decisiones de inversión se sancionaron sobre curvas de precio de largo plazo, indiferentes a la volatilidad de las últimas semanas. Con la producción argentina en un récord, el escenario que deja el acuerdo es menos espectacular que el del pico bélico, pero más firme.
El crudo a u$s 83 no es el crudo a u$s 70 previo a la guerra, y esa brecha, antes que una anomalía, es la prima que el mercado decidió conservar mientras la tregua demuestre que puede sostenerse.