Efecto de la guerra

Giro del "rey del fracking" y señal para Vaca Muerta: Continental Resources inyectará más capital en el shale y aumentará producción

El CEO de la firma que es propiedad de Harold Hamm lo comunicó en una declaración pública esta semana. Continental había paralizado equipos en el Bakken en enero, con el Brent en u$s 59. El salto en el precio internacional impulsa nueva apuesta por el shale y abre la pregunta por el refuerzo de la inversión de Hamm en Vaca Muerta

por Lucía Martínez

Continental Resources opera en 4 de las principales cuencas shale de Estados Unidos. A su fundador se lo conoce como el "Rey del Fracking" —

Hay frases que suenan distintas según el precio del barril. 

En enero, Harold Hamm dijo que no había necesidad de perforar y nadie lo discutió: el Brent cotizaba a u$s 59, los márgenes del Bakken habían desaparecido y el fundador de Continental Resources apagó sus equipos de Dakota del Norte por primera vez en más de tres décadas. «Somos tomadores de precios, no podemos controlarlos», repitió con la ecuanimidad de alguien que ya sabe cómo termina cada ciclo. No era una derrota. Era una lectura.

Esta semana el Brent se ubicó por encima de los u$s 110, y esa misma filosofía produce una conclusión opuesta.

Doug Lawler, presidente y CEO de Continental Resources, comunicó a la agencia Bloomberg que la compañía elevará su presupuesto de capital para incrementar la producción

Una oración. Sin presentación de resultados, sin conferencia de analistas, sin roadshow. Una empresa que eligió el silencio cuando los márgenes se cerraron eligió ahora hablar cuando se abrieron, y esa simetría dice algo sobre cómo procesa el ciclo el operador privado más relevante del shale oil norteamericano.

Harold Hamm, fundador de Continental Resources.

El número que cambió el cálculo

Para entender qué pasó entre enero y hoy hay que entender primero qué pasó el 27 de febrero.

Ese día, los ataques coordinados de Estados Unidos e Israel sobre infraestructura iraní activaron la mayor disrupción de oferta de petróleo desde el embargo árabe de 1973. El Estrecho de Ormuz, por donde circula aproximadamente el 20% del crudo comercializado en el mundo, colapsó. El tráfico de buques cayó un 90-95%. El Brent, que en enero costaba u$s 59 y hacía inviable cualquier pozo nuevo en el Bakken, pasó a u$s 94 el 9 de marzo, a u$s 112 el 27, a un pico de u$s 115 a fines de ese mes. El WTI cruzó los u$s 100 el 30 de marzo, su primer cierre en ese nivel desde julio de 2022, cuando la invasión rusa a Ucrania había reescrito el mapa energético global.

Este jueves, al momento del anuncio de Lawler, el Brent operaba en torno a u$s 111.

El breakeven promedio de un pozo en el Bakken ronda los u$s 58 por barril. En enero, con el crudo a u$s 59, el margen era de menos de u$s 2 — insuficiente para justificar el riesgo de capital. Hoy ese margen supera los u$s 50. No es un ciclo distinto: es el mismo activo con una aritmética completamente diferente. Y Continental lleva semanas sin decir nada, hasta hoy.

Horacio Marín, CEO de YPF, junto con Harold Hamm, pionero del shale en EEUU (en el centro), en el Consulado Argentino en Nueva York.

Lo que significa que lo diga esta empresa

Continental Resources fue privatizada por la familia Hamm en 2022. Es un detalle que el mercado tiende a leer como menor y que en realidad define todo: sin accionistas públicos, sin obligación de reportar trimestralmente, sin analistas que modelen cada capex. La empresa puede acelerar sin explicar y puede frenar sin disculparse. Esa discreción es una ventaja operativa, pero también convierte cada comunicación voluntaria en una señal de mayor peso específico que el comunicado de una cotizada.

Cuando Continental elige llamar a Bloomberg para decir que sube el presupuesto de capital, no está cumpliendo una obligación. Está tomando una decisión empresaria. Y lo que decidió comunicar hoy es que el precio actual justifica invertir.

Continental es uno de los mayores productores del Bakken, la formación de Dakota del Norte y Montana que aporta alrededor de 1,2 millones de barriles diarios a la producción estadounidense, y tiene además una posición creciente en el Permian Basin de Texas desde su privatización en 2022. Su peso en el Bakken equivale a aproximadamente el 16% del total de la cuenca — suficiente para que su señal mueva expectativas sobre el comportamiento del shale norteamericano en los próximos trimestres.

La Agencia de Información de Energía de Estados Unidos (EIA) ya ajustó sus proyecciones: espera que la producción de crudo del país alcance los 13,6 millones de bbl/d en 2026 y suba a 13,8 millones en 2027, precisamente como respuesta al precio. Goldman Sachs estima que el Brent promediará u$s 110 durante abril. El anuncio de Continental es, hasta ahora, la primera confirmación operativa pública de que esas proyecciones tienen respaldo en el campo.

Continental comienza a participar en la operación de las áreas Coirón Amargo Sureste, Bandurria Centro, Aguada Cánepa y Loma Guadalosa.

La paradoja que nadie resolvió

El shale norteamericano construyó su reputación sobre una idea: puede responder al precio más rápido que cualquier otro tipo de producción. Donde un proyecto offshore necesita años para ajustarse a un ciclo, un operador de shale puede agregar equipos en semanas y frenarlos con la misma velocidad. Esa elasticidad es lo que convirtió al shale en el árbitro de facto del mercado global desde 2014.

Pero esa misma agilidad genera su propia trampa. El ciclo de decisión es corto, el de ejecución también, y el de reversión puede ser más corto que el de cualquier pronóstico. Si Donald Trump cumple su advertencia de reducir operaciones en Irán en dos o tres semanas, si el protocolo que Irán negocia con Omán para el tránsito del Estrecho avanza, si el precio cae de u$s 111 a u$s 80 antes de que el primer pozo nuevo de Continental esté en producción, la lógica que hoy justifica el alza de capex dejará de existir. El shale llega siempre a tiempo para el precio de ayer.

Es la paradoja que el sector no terminó de resolver. Continental la conoce mejor que nadie.

La compañía tiene además posiciones en Vaca Muerta, donde adquirió participaciones en cuatro bloques de Pan American Energy y opera en Los Toldos II Oeste junto a Pluspetrol. Lawler había anticipado que la inversión en Argentina crecería de forma gradual, independiente del ciclo norteamericano. El anuncio de este jueves no altera ese plan — es una decisión de capital global, no una reasignación entre cuencas.

Lo que Hamm apagó en enero está volviendo a encenderse. La pregunta que el mercado ya hace es otra: por cuánto tiempo.