YPF hizo efectivo esta semana el desdoblamiento de sus acciones ordinarias en una relación de diez por una.
"Queremos que cada vez más argentinos puedan ser parte del crecimiento de YPF. El split de la acción es un paso concreto para acercar el mercado de capitales y hacer más accesible la inversión en la compañía", afirmó Horacio Marín, presidente y CEO de la petrolera, en el comunicado con el que la empresa acompañó la operación.
La frase apunta a lo que todavía falta.
El desdoblamiento es la pieza técnica de un movimiento mayor: la compra de acciones desde APP YPF, la aplicación con la que millones de personas pagan combustible y suman puntos.
El dato es que la compañía informó que avanza en el desarrollo de esa funcionalidad para acercar el mercado de capitales a los usuarios de su ecosistema digital, sin precisar cuándo estará disponible.
Cómo funcionaría el botón
El diseño que la compañía viene describiendo elimina el trámite que frena a la mayoría: el usuario no necesitará una cuenta comitente previa, porque la plataforma la genera de manera automática al momento de operar, con validación de identidad dentro de la aplicación.
Detrás de ese botón hace falta un agente de liquidación y compensación registrado ante la CNV, que abra la cuenta, ejecute la orden en ByMA y deposite los títulos en Caja de Valores a nombre del usuario. La aplicación ya dio ese salto en mayo, cuando empezó a remunerar los saldos de sus cuentas virtuales a través de un acuerdo con Santander.
Marín agregó un segundo motivo al de la accesibilidad: cortar las estafas que usan su imagen y la marca de la compañía para ofrecer inversiones falsas. La advertencia figura hoy en el Centro de Inversores de la petrolera, junto al aviso del desdoblamiento: los programas de inversión que circulan en redes sociales con el nombre de YPF no son de la empresa, que nunca pide datos personales ni dinero por esos canales.
El apetito minorista por el riesgo YPF ya tiene antecedente medido. En abril, la colocación de Obligaciones Negociables Clase XLIII recogió más de 6.000 órdenes individuales, con un ticket promedio implícito cercano a u$s 20.000.

Sobre qué tramo del capital cae: los casos de Ecopetrol y Aramco
El nuevo comprador opera sobre un tramo chico del capital.YPF presentó en marzo que el Estado nacional tenía 200.589.525 acciones Clase D, el 51% del capital; el Fondo de Garantía de Sustentabilidad de la ANSES, 31.620.519 acciones, el 8,04%; y el programa de certificados de depósito estadounidenses (ADS, por sus siglas en inglés) reunía 97.071.609 títulos, con 30 tenedores registrados, equivalentes al 24,7%.
El resto, 63.979.330 acciones Clase D, es lo que se negocia en ByMA. Con el desdoblamiento, ese tramo pasa a 639.793.300 papeles de $1.
Los dos antecedentes de escala en el sector, uno regional y otro global, corrieron por la red bancaria y de comisionistas, sin una aplicación propia de por medio. Ecopetrol colocó acciones en 2007 y sumó 482.941 accionistas nuevos por 5,7 billones de pesos colombianos, con tenedores en 1.093 de los 1.119 municipios del país, según el material de la propia petrolera. Al cumplirse diez años de la cotización, la petrolera informaba más de 350.000 accionistas. En 2019 debió montar una estrategia corporativa dirigida a sus minoritarios, con adhesión de las comisionistas, para reducirles el costo de administración de los títulos.
Saudi Aramco movió una escala mayor. En su salida a bolsa de 2019, 4,9 millones de personas suscribieron el tramo minorista, según Reuters. Tras la colocación de junio de 2024, la propia compañía informó que los inversores minoristas suman alrededor del 0,76% de las acciones emitidas.
Los dos casos plantean la acción de YPF en dos tiempos: captar al pequeño ahorrista es una cuestión de distribución y retenerlo es una cuestión de costos. YPF llega con una ventaja que ninguna de las dos petroleras tuvo, una aplicación con base instalada propia, y con la misma pregunta abierta sobre cuánto le cuesta al usuario conservar los títulos después de comprarlos.