Los misiles no son el único frente en el conflicto de Estados Unidos e Israel contra Irán.
Mientras los ataques iraníes se extendían, los objetivos de los drones eran más que claros: la infraestructura de petróleo y gas. Y su principal canal de evacuación como es el Estrecho de Ormuz.
Los analistas de Kpler, la firma de datos de commodities más referenciada en los mercados energéticos globales, considera que los precios altos del petróleo son el "talón de Aquiles" de Donald Trump.
Michelle Brouhard, analista de la compañía, explicó en redes que Trump construyó buena parte de su plataforma electoral sobre la promesa de energía barata.
La crisis con Irán está dando vuelta el escenario de combustibles más baratos luego de la captura de Nicolás Maduro y la invasión a Venezuela, en febrero. Pero con el barril de petróleo Brent llegando a tocar los u$s 82 para las ventas de abril, aquella promesa de nafta barata empieza a crujir.
La lógica detrás de la amenaza
En el análisis de Brouhard, la decisión iraní de amenazar el cierre del Estrecho de Ormuz no es sólo una respuesta militar sino también un cálculo político.
Ese cálculo consiste en sostener los precios del crudo elevados por semanas, aunque sea un costo visible para el gobierno estadounidense en un año electoral.
A fines de 2026, Estados Unidos vota sus elecciones de medio término. Una inflación energética sostenida complicaría la narrativa económica de la administración de manera difícil de disimular.
El Brent cotizaba a u$s 61 a comienzos de año. En pocas semanas, antes incluso de los ataques del fin de semana, ya había trepado a 72, incorporando una prima de riesgo geopolítico. Si el conflicto se extiende, el umbral de u$s 90 dejaría de ser una proyección para convertirse en un piso.
Los sistemas de seguimiento de Kpler indican que tráfico comercial en el Estrecho de Ormuz colapsó desde los ataques del sábado. Al menos 150 tanqueros permanecen anclados en aguas abiertas del Golfo Pérsico. Sólo embarcaciones iraníes y chinas siguen circulando. "El estrecho está efectivamente cerrado", sintetizó Homayoun Falakshahi, analista de la firma, en declaraciones a la BBC.
Los precios aprietan
A su vez, Amena Bakr, jefa de investigación de Medio Oriente y OPEP+ en Kpler, proyectó que el Brent operará entre u$s 85 y u$s 90 en los próximos días. En paralelo, Muyu Xu, analista senior de crudo de la compañía, fue más específica sobre el alcance temporal: el conflicto actual podría mantener los precios elevados por un período más prolongado que el episodio de junio de 2025, cuando no hubo disrupción física del suministro.
Sin embargo, la estrategia tiene sus propias tensiones. Un petróleo sostenido por encima de u$s 90 también castiga a China e India, dos de los principales compradores de crudo iraní y aliados estratégicos de Teherán. Esto se inscribe en una paradoja que el mercado ya empieza a descontar: Irán necesita que el precio duela lo suficiente para presionar a Washington, pero no tanto como para alienar a sus propios socios comerciales.
El tiempo es central en este cálculo. Falakshahi advirtió que si el Estrecho permanece cerrado por un período prolongado, los precios podrían ir "mucho, mucho más alto".
En ese marco, el cierre prolongado del Estrecho beneficia a Rusia de forma directa. Con los barriles del Golfo inaccesibles, tanto India como China tienen incentivos inmediatos para profundizar su dependencia del crudo ruso, un efecto colateral que complica el tablero para Washington, que venía presionando a ambos países para que redujeran sus compras a Moscú.