Linda Cook se sentó esta semana en Nueva York frente a Lydia Rainforth, la analista de Barclays que sigue al sector energético europeo, en la cuadragésima edición de la Energy-Power Conference del banco.
El argumento que llevó fue el de una compañía que quiere que los inversores estadounidenses la miren ahora que el shale de su propio país maduró: escala, balance con grado de inversión y exposición cruzada al Brent y al gas europeo. Dentro de ese argumento, la Argentina y México son las dos piezas de crecimiento futuro.
Al país le dedicó un tramo propio.
Dijo que Harbour produce unos 70.000 barriles diarios en la Argentina, la mayoría de los activos convencionales offshore de Tierra del Fuego, gas que va al mercado interno, y describió el negocio como de alto retorno y buen margen. La cifra exacta de los resultados semestrales, publicados el 6 de agosto, es 74.000 barriles equivalentes de petróleo por día en el primer semestre. El matiz de la unidad importa: el 93% de lo que Harbour produce acá es gas.
Sobre Vaca Muerta afirmó que cada pozo que perfora sale más barato y mejor que el anterior, y que la curva de aprendizaje que se vio en los Estados Unidos «está viva y coleando en la Argentina». Agregó que aparecen más contratistas con mejor equipamiento, que hay oleoductos y gasoductos nuevos en construcción y que el primero de los dos proyectos de GNL del país está en obra.
En los hechos, Harbour no opera ningún activo argentino. Su producción sale de tres concesiones que conduce TotalEnergies Austral: la Cuenca Marina Austral 1, en Tierra del Fuego, donde tiene 37,5% junto a la francesa y a Pan American Energy; Aguada Pichana Este, en la ventana de gas de Vaca Muerta, con 22,50%; y San Roque, con 24,71%. El offshore austral aportó 52.000 barriles equivalentes diarios de gas en 2025 y sostiene alrededor del 70% del volumen local.
En Aguada Pichana Este, según los resultados del semestre, entraron en producción nueve pozos de gas nuevos, con mejoras de eficiencia que empujaron hacia abajo los costos de perforación y terminación.

Cuánto pesa Argentina dentro del portafolio
Con más de 700 millones de barriles equivalentes de recursos contingentes 2C, concentrados sobre todo en Vaca Muerta, la Argentina es el mayor componente individual de esa categoría en todo el portafolio global de Harbour. Ningún otro país del grupo tiene tanto volumen descubierto esperando decisión de desarrollo.
El 2C es la estimación intermedia de recursos contingentes: volumen descubierto, técnicamente recuperable, todavía sin decisión de desarrollo que lo convierta en reserva. Es potencial, pero no producción. Y esa es exactamente la posición argentina dentro de la compañía.
La producción local permanece constante. Promedió 73.000 barriles equivalentes diarios en 2025 y 74.000 en el primer semestre de 2026, mientras el grupo escalaba a 509.000 y elevaba su guía anual a un rango de 490.000 a 500.000. En 2025 la Argentina explicaba una porción mayor del total de una compañía más chica; hoy explica cerca del 15% de una compañía que creció por Noruega y por el Golfo de México.
Cook fue explícita en el punto que más se va a citar en el sector. Dijo que la compañía está entusiasmada con la Argentina, como lo está todo el que opera acá, pero que mantiene la mirada fría y conserva el tamaño de su inversión en la escala que le corresponde a una empresa de su porte.
Harbour repite que no mueve su plan de inversiones por el precio del barril en el año y que prefiere repartir el excedente entre accionistas y reducción de deuda. De hecho, la compañía elevó su previsión de flujo de caja libre para 2026 hasta unos u$s 1.800 millones y anunció una recompra de acciones por u$s 250 millones.
Pero aplicada al país produce una asimetría nítida. El activo con el mayor volumen de recurso por desarrollar de todo el portafolio es el que tiene el techo de exposición declarado.
Por otro lado, en toda la presentación no se mencionó San Roque. El bloque es el que concentra la apuesta petrolera de Harbour en Vaca Muerta: cuatro pozos de exploración y evaluación y cuatro pilotos ya perforados, y un potencial que la compañía dimensionó en mil locaciones de perforación.
El piloto de dieciséis pozos tenía fecha. En abril, en el documento firmado por la propia Cook, lo describía «hacia fines de 2026», y así lo publicó Shale24. En los resultados del 6 de agosto, la misma compañía escribe que el desarrollo comenzaría en 2027.
Harbour y sus socios siguen gestionando ante Neuquén la licencia de no convencional que habilita el desarrollo. Sin esa autorización provincial no hay piloto, y sin piloto el recurso 2C sigue siendo recurso.
El GNL como la otra mitad de la apuesta
Lo que sí ocupó espacio fue Southern Energy. Cook recordó que Harbour tiene el 15% del proyecto, que son dos buques de licuefacción arrendados a Golar por unos 6 millones de toneladas anuales, y explicó por qué le importa a una compañía europea: le da acceso al mercado global para su gas argentino.
Es la salida natural de un portafolio local gasífero en un 93%. Los resultados semestrales confirman el arranque para fines de 2027, el acuerdo de venta a la alemana SEFE por 2 millones de toneladas anuales durante ocho años, la adjudicación del contrato de construcción del gasoducto dedicado y la aprobación bajo el RIGI. El primer buque salió de Camerún rumbo a Singapur para su acondicionamiento; el segundo se convierte en China.
Esa es, por ahora, la ecuación argentina de Harbour: el gas convencional del sur hace caja para la firma, el gas no convencional del norte busca un comprador del otro lado del mundo, y el petróleo espera una licencia.