Hasta septiembre de 2028

San Matías Pipeline ya tiene quien lo gerencie: IEB Construcciones, la ex Dycasa, fue elegida para el management del gasoducto de Southern Energy

El holding financiero que conduce Juan Ignacio Abuchdid le compró la histórica constructora a Dragados, de España, a fines de 2024 por unos u$s 2 millones. Su contrato de gerenciamiento con San Matías Pipeline corre hasta el 30 de septiembre de 2028, una fecha que tensiona el calendario del primer ducto exportador de gas del país.

por Martin Oliver 23 Junio de 2026
23 Junio de 2026
La empresa que se quedó con el gerenciamiento de la construcción del gasoducto que abastecerá al primer proyecto exportador de GNL del país
La empresa que se quedó con el gerenciamiento de la construcción del gasoducto que abastecerá al primer proyecto exportador de GNL del país

La empresa que se quedó con el gerenciamiento de la construcción del gasoducto que abastecerá al primer proyecto exportador de GNL del país no carga una trayectoria energética propia: es IEB Construcciones (IEBC), la continuadora de la histórica Dycasa, una constructora que un grupo financiero porteño compró hace un año y medio y todavía reconvierte. 

La firma informó que el 11 de junio cerró un contrato con San Matías Pipeline, la sociedad de propósito específico que construye el ducto dedicado de Southern Energy, para prestarle servicios de gerenciamiento de construcción (Construction Management Services, según el texto del contrato) en la traza que va desde Tratayén, en Neuquén, hasta San Antonio, en Río Negro.

IEBC cotiza en la Bolsa porteña desde octubre de 1994 y arrastra el linaje de Dycasa, que arrancó a operar en Buenos Aires en 1968. Durante casi seis décadas, esa constructora fue una de las grandes contratistas de obra pública del país: levantó tramos de Autopistas del Sol, los túneles de la línea H del subte porteño y el viaducto del Belgrano Sur, entre decenas de obras viales, hidráulicas y de saneamiento. Su catálogo incluyó también plantas de compresión de gas y obras para centrales nucleares, un detalle que matiza la idea de que el nuevo gerenciador llega sin oficio en infraestructura pesada.

El giro llegó a fines de 2024. Dragados, el brazo constructor del grupo ACS que preside Florentino Pérez, se retiró de la Argentina y vendió su paquete de control a Inversora Mercedes, el vehículo en el que Juan Ignacio Abuchdid, dueño del Grupo IEB, comparte la propiedad con Martín Gándara (Atomik) y Ezequiel Fernández (Natal Inversiones). El precio rondó los u$s 2 millones, una cifra módica para una compañía con medio siglo de historia, explicada por el parate de la obra pública y el patrimonio neto negativo que la constructora arrastraba. Abuchdid contó entonces que eligió comprar Dycasa, y no armar una constructora nueva, por la experiencia y los sellos de calidad acumulados y porque ya cotizaba en Bolsa.

Una financiera que cruzó a la economía real

Grupo IEB es un holding del mercado de capitales: un agente de liquidación y compensación, con aplicación propia, fondos comunes y operaciones en pesos y dólares. La compra de Dycasa fue su desembarco en el ladrillo. El plan inicial apuntaba al real estate, con Puerto Nizuc, un desarrollo de más de u$s 300 millones en Hudson, como obra insignia, sumado a proyectos en el Dique 4 de Puerto Madero y en Núñez. Cerca del 90% de los ingresos de IEB Construcciones proviene hoy de la obra privada, con varios contratos públicos frenados desde el cambio de gestión nacional.

El contrato con San Matías Pipeline mueve esa frontera. Hace menos de un año, Abuchdid decía que la compañía todavía no licitaba en Vaca Muerta pero estaba sumando profesionales para meterse en ese mercado. El gerenciamiento del gasoducto dedicado es la concreción de esa intención: el primer mandato de infraestructura energética de gran escala que toma la ex Dycasa desde el cambio de control.

San Matias Pipeline Gasoducto San Martin
Descarga de las 10.000 toneladas de caños de acero que trajo el buque Billion Star, materiales clave para el gasoducto del proyecto de GNL de Southern Energy, que conectará el gasoducto San Martín con el primer buque licuefactor que llegará al país

La fecha que adelanta el contrato

El gerenciamiento no es el tendido. San Matías Pipeline ya repartió las piezas duras de la obra: los caños quedaron en manos de Welspun, de la India; la obra civil del ducto, en la unión transitoria que integran Sicim, de Italia, y la local Víctor Contreras; la planta compresora intermedia, en OPS, de Neuquén; y la conexión submarina, en BUZCA, de Colombia. Lo que faltaba era quién conduce esa coordinación, y ese papel es el que toma ahora la ex Dycasa con su contrato de gerenciamiento de construcción.

La vigencia del contrato se extiende hasta el 30 de septiembre de 2028. Las presentaciones oficiales del proyecto venían ubicando la puesta en marcha del ducto en abril de 2028; un mandato que se estira hasta el cierre del tercer trimestre de ese año se acerca más al cronograma de la segunda unidad flotante de licuefacción (el MKII, previsto para el segundo semestre de 2028) que a aquella fecha de abril. El primero de los buques, el Hilli Episeyo, arrancará antes, hacia fines de 2027, abastecido por una conexión más corta a la red de gas existente.

El reloj de los buques

El ducto avanza en paquetes paralelos, cada uno con su proveedor: el tendido de los caños de 36 pulgadas, la planta compresora de Allen, la estación de medición fiscal en la costa y el empalme con la conexión submarina a cargo de BUZCA. Cada interfaz entre esos frentes, donde una empresa entrega y la siguiente recibe, es un punto en el que el cronograma puede trabarse. El gerenciamiento del lado del comitente existe para absorber ese riesgo de integración, que no recae sobre ningún contratista por separado.

La urgencia viene de la obra misma. Golar, dueña de los buques, ya advirtió que el valor del proyecto depende de que el casco y el ducto estén listos a la par: si uno llega antes que el otro, la inversión queda ociosa. Con el MKII apuntado al segundo semestre de 2028 y el gerenciamiento corriendo hasta septiembre de ese año, la ex Dycasa queda a cargo de sostener el calendario que no admite corrimiento: el del primer gas que esos buques tienen que licuar.

Con esta firma, la cadena de proveedores del primer gasoducto exportador de gas de la Argentina suma su pieza de conducción de obra. Y la aporta una constructora que dos años atrás casi no facturaba y que hoy responde a un grupo nacido para operar en la Bolsa, no para tender ductos en la estepa rionegrina.

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