La energía propia ocupa un lugar cada vez más central en la estrategia de Aluar Aluminio Argentino, la única productora de aluminio primario del país.
En los hechos y según los últimos registros a los que pudo acceder Shale24, la energía representa alrededor del 14% del costo total de producir aluminio, el consumo eléctrico del ejercicio 2025 llegó a 6.706.909 MWh y la empresa se autoabastece de esa demanda con generación propia térmica, eólica e hidroeléctrica.
La curva de la generación eólica propia, por ejemplo, marca la dirección
El Parque Eólico Aluar de Puerto Madryn arrancó con 50 MW en 2019, sumó dos etapas de 60 MW y 54 MW y una cuarta de 81 MW hasta los 246 MW actuales, y con la Etapa II Fase IV incorpora otros 336 MW para llegar a 582 MW hacia fines de 2026.
Toda esa potencia es de autogeneración: el parque abastece directamente a la fundición por una línea privada y no inyecta al sistema eléctrico nacional, a diferencia del parque solar de Abasto que la compañía sí conecta a la red. El objetivo declarado de la ampliación, encuadrada en la Ley N° 27.191 de energías renovables, es reemplazar de manera progresiva la generación térmica.
Autonomía como ventaja competitiva
Para una industria electro intensiva, controlar la energía es lo que sostiene la posición de costos.
Aluar se ubica en el segundo cuartil de la curva global de producción, y esa competitividad descansa en una matriz energética propia e integrada que la empresa viene profundizando.
En 2025, el 47,7% del consumo provino de su parque térmico propio (dos ciclos combinados de 465 MW y 120 MW más seis turbinas de gas de ciclo abierto de hasta 170 MW), el 40,5% de Hidroeléctrica Futaleufú, controlada por Aluar, y el 11,8% del parque eólico.
La integración se completa aguas arriba con una fábrica de ánodos y, hacia adelante, con un sistema de baterías en San Fernando , el parque solar de Abasto y una planta de ósmosis inversa en Puerto Madryn.
Para el gas de las térmicas, la compañía tiene transporte firme con Transportadora de Gas del Sur (TGS) por 3,35 millones de metros cúbicos diarios y abastecimiento de Pan American Energy (PAE), CGC e YPF.
Futaleufú, el motivo por el que la generación propia gana peso
La expansión eólica cobra otro sentido a la luz de lo que pasa con la represa.
El 40,5% de la electricidad de la fundición sale de Futaleufú, y esa fuente entró en zona de incertidumbre: la concesión original de 1995 venció el 15 de junio de 2025 y la Resolución 130/2026 de la Secretaría de Energía dispuso que Hidroeléctrica Futaleufú S.A. continúe operando hasta el 15 de diciembre de 2026 o hasta que se perfeccione una licitación pública nacional e internacional, lo que ocurra primero.
El Estado decidió volver a licitar el activo con alcance internacional, de modo que el complejo del que hoy depende dos quintos de la energía de la planta podría pasar a otro operador.
Contra ese riesgo, la generación que Aluar construye y controla en su propio predio, la eólica y la térmica, funciona como el respaldo que ninguna licitación puede reasignar. Cuanto más pesa esa capacidad propia, menos expuesta queda la fundición a la suerte de la concesión.
El costo de la apuesta
Profundizar la autonomía energética tuvo precio en el balance de la firma. Según los reportes presentados en bolsa, la deuda financiera total de Aluar trepó a u$s 613 millones a marzo de 2026, un nivel que los analistas atribuyen principalmente al capex de la Etapa II Fase IV. La inversión de capital sumó u$s 264 millones en el año móvil y llevó la relación entre inversiones y ventas al 17%, frente al 1,5% de junio de 2022.
El plan pendiente incluye u$s 30 millones para completar la última etapa eólica, u$s 22 millones para las baterías de San Fernando, u$s 11 millones para el solar de Abasto y u$s 40 millones de mantenimientos mayores.
La rentabilidad reciente se movió por otros factores. El margen EBITDA en 12,6% en el año móvil a marzo de 2026, contra 11,0% al cierre de 2025, y lo explica por el precio internacional del aluminio, en torno a u$s 3.400 la tonelada, la caída de la relación alúmina/aluminio del 17% al 9% y mayores volúmenes exportados.
La energía propia opera como ventaja estructural de costos de largo plazo; su efecto sobre esa mejora puntual es marginal. La foto de conjunto es la de una compañía que financió con deuda un modelo eléctrico propio cada vez más grande, apoyado en la exportación del 81% de su producción y en ingresos dolarizados, mientras acelera para depender menos de la única pieza de su matriz que no controla del todo.