Coral Energía firmó un nuevo financiamiento sindicado por u$s 12.250.000 para construir cuatro parques solares en la provincia de Córdoba, una operación que la unidad de energía renovable del Grupo Corven cerró con tres bancos nacionales y que confirma su acceso recurrente al crédito estructurado local.
Los fondos financiarán los parques de San Francisco, San Francisco del Chañar, Villa María y Cruz del Eje, que sumarán en conjunto 20 MW de potencia instalada.
El préstamo fue estructurado por un sindicato integrado por el Banco de la Nación Argentina (BNA), BIND y Banco Ciudad. Dos de los tres prestamistas son bancos de capital estatal, un dato que ubica a la banca pública en el centro de la operación de crédito a la generación renovable. La compañía presentó la firma como una renovación del respaldo del sistema financiero local a su plan de obras, que combina el conocimiento del territorio con el músculo industrial del grupo controlante.
Con 20 MW repartidos en cuatro parques, la inversión equivale a unos u$s 610 por kilovatio instalado, una relación que corresponde a proyectos de escala acotada, los típicos de la generación que se conecta en media tensión y cerca de los puntos de consumo. Las cuatro localidades elegidas recorren el este y el norte cordobés: San Francisco y Villa María, sobre el corredor productivo del centro-este; San Francisco del Chañar y Cruz del Eje, en el norte provincial. Son obras pensadas para inyectar al sistema sin depender de las grandes ampliaciones de transporte que el sector reclama desde hace años.
La operación es la segunda de su tipo que Coral Energía concreta en menos de un año. La empresa ya había cerrado en 2025 su primer financiamiento sindicado, por u$s 60.000.000, que marcó su debut en el crédito estructurado para proyectos de energía solar. La repetición del esquema en un plazo corto muestra que el préstamo bancario sindicado se consolidó como una herramienta de fondeo recurrente de la compañía.
El crédito bancario, una vía entre varias
El camino que eligió Coral Energía no es el único que utiliza el sector para financiar generación solar. En las últimas semanas, MSU Green Energy colocó un bono verde internacional por u$s 400 millones a diez años, una vía de mercado de capitales reservada a las firmas de mayor escala. Los grandes parques que ingresaron por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), como El Quemado de YPF Luz, accedieron en cambio a beneficios fiscales y aduaneros atados a montos de inversión muy superiores.
El sindicato bancario local ocupa un lugar distinto. Financia tickets más chicos, sin pasar por el mercado de deuda ni por el régimen de grandes inversiones, y es la vía que hoy sostiene buena parte de la generación distribuida que se construye lejos de los grandes nodos del sistema. El acceso recurrente de una desarrolladora mediana a ese crédito funciona como una señal sobre la normalización del financiamiento bancario para el segmento, después de años en los que la generación renovable de menor porte tuvo poco margen para apalancarse con la banca local. La presencia de dos bancos públicos entre los prestamistas refuerza esa lectura: el crédito estatal vuelve a aparecer como ancla de las operaciones de menor escala.
Una expansión que apunta a 800 MW
Coral Energía sostiene una presencia que la compañía define como federal, con obras en Santiago del Estero, Santa Fe, Corrientes, San Juan, Buenos Aires y, ahora con mayor peso, Córdoba. La firma ya desarrolla una cartera de parques solares y almacenamiento distribuidos en esas provincias y proyecta alcanzar 800 MW de potencia hacia 2028, una meta que multiplicaría varias veces su tamaño actual.
"Cada financiamiento que concretamos nos permite transformar proyectos en infraestructura energética real, con foco en la excelencia operativa y una mirada federal", afirmó Nahuel Vinzia, CEO de Coral Energía, al confirmar la operación. El ejecutivo enmarcó la firma dentro de la estrategia de crecimiento de la empresa, que apoya el desarrollo de generación renovable en el respaldo industrial del Grupo Corven.
El plazo de ejecución dirá cuántos de esos 20 MW cordobeses llegan a inyectar al sistema antes de fin de 2027. Es la distancia entre el crédito firmado y los megavatios efectivamente conectados, la que la compañía deberá recorrer para sostener su ritmo de expansión.