En un paso decisivo hacia la soberanía energética de Estados Unidos, Tesla puso en marcha su refinería de litio en Robstown, a las afueras de Corpus Christi, Texas.
El anuncio fue realizado directamente por Elon Musk en su cuenta de X el 14 de enero, confirmando que la instalación –la más grande de Estados Unidos y una de las más avanzadas del mundo– ya se encuentra operativa, marcando un hito en la producción local de hidróxido de litio de grado batería.
“La mayor refinería de litio de América ya está operativa”, escribió Musk, acompañando el mensaje con la publicación original de Tesla que destaca el video de las instalaciones al atardecer y el lema de “independencia energética para Norteamérica”.
La refinería, construida en un terreno industrial de más de 486 hectáreas cercano al puerto de Corpus Christi, representa una inversión que supera los u$s1.000 millones y fue inaugurada formalmente tras un proceso acelerado: desde el groundbreaking en mayo de 2023 hasta la primera producción a gran escala en menos de 3 años.
Lo que distingue a esta planta no es sólo su escala –capaz de suministrar litio para más de 500 mil vehículos eléctricos al año, con proyecciones de alcanzar el equivalente a un millón de unidades una vez en plena capacidad–, sino su tecnología disruptiva.
Se trata de la primera refinería a gran escala en Norteamérica –y la primera implementación industrial a nivel mundial– que convierte directamente concentrado de espodumena en hidróxido de litio de grado batería mediante un proceso libre de ácidos.
A diferencia de los métodos tradicionales que utilizan ácido sulfúrico para extraer el litio –generando residuos tóxicos como sulfato de sodio–, el enfoque patentado por Tesla elimina el uso de reactivos peligrosos y ácidos corrosivos.
En su lugar, se emplean opciones más inertes, como sales comunes (cloruro de sodio), combinadas con molienda mecánica y reacciones en reactores a alta temperatura con agua, lo que reduce drásticamente el consumo de energía, minimiza emisiones y produce subproductos benignos –principalmente arena y caliza– que pueden reutilizarse en la industria de la construcción, como materiales para concreto.
Musk lo resumió tajante: “Tesla construyó la refinería de litio más avanzada del mundo y es muy limpia”. El feedstock principal es concentrado de espodumena, un mineral rico en litio extraído de yacimientos de roca dura (pegmatitas).
Aunque Tesla todavía no detalló públicamente todos los proveedores actuales, contratos previos y documentos de la industria indican que el litio proviene principalmente de yacimientos norteamericanos y australianos.
Un acuerdo clave es con Piedmont Lithium, que suministra concentrado de espodumena del proyecto North American Lithium en Quebec, Canadá (un joint venture con Sayona Mining).

Además, se mencionaron suministros de Liontown Resources desde el proyecto Kathleen Valley en Australia Occidental. La ubicación estratégica junto al puerto de Corpus Christi facilita la importación de este concentrado desde Norteamérica y otras regiones, reduciendo la dependencia de cadenas de suministro asiáticas –donde China domina el refinado global– y permitiendo en el futuro procesar también litio reciclado de baterías usadas y scrap de manufactura.
Negocios en clave geopolítica
El proyecto responde a una necesidad estratégica en un contexto de alta dependencia global de China, que controla alrededor del 60% del refinado de litio mundial.
Al verticalizar parte de su cadena de suministro, Tesla reduce vulnerabilidades geopolíticas, baja emisiones asociadas al transporte de materias primas y genera empleo local: cientos de puestos durante la construcción y más de 150 permanentes una vez en régimen pleno.
La ubicación en el sur de Texas aprovecha la infraestructura portuaria, la mano de obra calificada del sector energético y los incentivos fiscales estatales y federales.
Desde una perspectiva latinoamericana, este desarrollo intensifica la presión sobre los productores de litio en bruto, principalmente sobre Argentina, Chile y Bolivia, para avanzar hacia la industrialización local.

Mientras el “Triángulo del Litio” exporta principalmente concentrado, la capacidad de refinado en Estados Unidos podría capturar mayor valor agregado y estabilizar precios en un mercado que enfrenta sobreoferta temporal pero crecientes demandas a mediano plazo por la electrificación masiva.
En Argentina, los principales productores operativos incluyen a EXAR (joint venture entre Ganfeng Lithium, Lithium Argentina y JEMSE), que en 2025 consolidó su liderazgo con una producción récord de 34.100 toneladas de carbonato de litio en Cauchari-Olaroz (Jujuy), posicionándose como el mayor del país; Rio Tinto Lithium, que desde marzo de 2025 integra las operaciones de la adquirida Arcadium Lithium –incluyendo Olaroz (Sales de Jujuy) y Fénix (Salar del Hombre Muerto, Catamarca)– junto con su expansión en Rincón; y otras empresas como Eramet (Centenario-Ratones), entre los proyectos que impulsan el crecimiento exponencial del sector en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca.
Con esta refinería, Tesla no sólo refuerza su liderazgo en la transición energética, sino que acelera la reconfiguración de las cadenas globales de minerales críticos. En un mundo donde el litio es el nuevo petróleo, Corpus Christi se posiciona como un nodo clave.
El mensaje de Musk es claro: la independencia energética ya no es una promesa, sino una realidad en construcción.


