El corredor marítimo por el que circula cerca de un quinto del petróleo y el gas natural licuado (GNL) del mundo volvió a cerrarse en la práctica esta semana. Los cruces de buques por el estrecho de Ormuz cayeron de unos 15 millones de barriles el lunes a cerca de 6 millones el martes y a un nivel próximo a cero el miércoles, según datos de la firma de rastreo Kpler. La secuencia liquidó, en tres jornadas, la recuperación gradual que el mercado venía descontando desde el acuerdo de mediados de junio.
El Brent, la referencia internacional, cerró el miércoles cerca de un 5% arriba, en torno a u$s 78, y avanzó otro 1% el jueves hasta u$s 78,88. El WTI, la referencia de los Estados Unidos, operó cerca de u$s 74,34. Ambos precios quedaron en su nivel más alto en más de dos semanas, luego de que la cotización hubiera regresado a valores previos a la guerra tras la tregua de junio.

La licencia revocada
El detonante financiero fue una decisión del Tesoro de los Estados Unidos. La Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) revocó el martes la licencia general que, desde el 23 de junio, permitía a Irán producir y vender crudo, petroquímicos y derivados en dólares hasta el 21 de agosto. Con la marcha atrás, las transacciones quedan bloqueadas a partir del 17 de julio y se cancela toda operación nueva de compra o carga. Para un régimen que obtiene más del 80% de su financiamiento de la venta de petróleo, la medida golpea el ingreso que Teherán había fijado como línea roja en la negociación.
La represalia fue inmediata. El martes, drones alcanzaron a un metanero y dos petroleros frente a la costa de Omán; entre los buques atacados figuró el metanero de Qatar Al-Rekayyat, según confirmó la cancillería de ese país. Esa noche, el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM, por sus siglas en inglés) informó bombardeos sobre más de 80 objetivos en Irán, entre ellos sistemas de defensa aérea, radares y capacidad de misiles antibuque. Irán respondió con misiles y drones sobre bases en Baréin y Kuwait, y advirtió que no toleraría "interferencia" en el estrecho. El miércoles por la noche hubo una segunda tanda de ataques de los Estados Unidos.
Trump da por terminado el acuerdo
Desde la cumbre de la OTAN en Ankara, Donald Trump declaró "terminado" el alto el fuego de junio y amenazó con reimponer el bloqueo naval a los puertos de Irán. Fue más allá: dijo que un próximo ataque podría apuntar a la isla de Kharg, la terminal por la que sale cerca del 90% de las exportaciones de petróleo de Irán. La cancillería de Irán calificó los bombardeos como una "violación flagrante del Memorándum de Entendimiento" que Washington y Teherán habían firmado el 16 de junio para extender la tregua por 60 días y reabrir el estrecho.
Los volúmenes respaldan esa lectura. Goldman Sachs señaló este jueves que las exportaciones del Golfo Pérsico operan al 71% de lo normal, luego de haber tocado el 83% del flujo previo a la guerra en los primeros diez días de la reapertura de junio. El flujo específico por Ormuz retrocedió a 8,3 millones de barriles diarios desde un pico de 10 millones. Para el banco, "la voluntad de Irán, y no la falta de capacidad de transporte, es la principal restricción para una recuperación rápida de los flujos".

Qué mira Argentina
El presupuesto nacional 2026 se diseñó con un Brent base de u$s 60 por barril: cada dólar sostenido por encima de ese umbral es divisa no prevista para la balanza comercial energética. Según la fórmula que el economista Daniel Dreizzen, de la consultora Aleph Energy, viene aplicando, cada u$s 10 de suba sostenida equivale a unos u$s 1.300 millones adicionales de exportaciones argentinas anuales. El límite es logístico: el oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), con cerca del 73% de avance, no despacha su primer barco de exportación hasta enero de 2027. Hasta entonces, ningún precio del Brent mueve ese techo.
La otra exposición corre por el gas. La Decisión Final de Inversión (FID) de Argentina LNG, que YPF, ENI y XRG apuntan a la segunda mitad de 2026 y que JP Morgan estructura por hasta u$s 16.000 millones, deberá tomarse con el estrecho otra vez cerrado. El argumento comercial de diversificación se refuerza, aunque la construcción vuelve a enfrentar presión sobre fletes, acero y equipos en un mercado global tensionado.