Explosiones en Asaluyeh, en la costa iraní del Golfo Pérsico.
Esta mañana, las Fuerzas de Defensa de Israel bombardearon la mayor planta petroquímica del país, ubicada junto al campo de South Pars —el mayor yacimiento de gas del mundo, compartido con Qatar— y la declararon fuera de servicio. El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, confirmó la operación con una precisión infrecuente: "un ataque contundente sobre la instalación responsable de aproximadamente el 50% de la producción petroquímica de Irán", que representaría "un golpe económico de miles de millones de dólares para el régimen".
Irán reconoció el ataque a través de medios estatales. El operador del complejo informó que la situación estaba "bajo control" y que los equipos técnicos evaluaban los daños. No precisó plazos de recuperación.
Un 85% de la capacidad petroquímica iraní, inutilizada
La operación de hoy no ocurre sola. La semana pasada, Israel ya había golpeado la segunda planta petroquímica más importante del país, también en el área de South Pars. Sumados ambos ataques, las Fuerzas de Defensa estiman haber inutilizado el 85% de la capacidad petroquímica iraní.
Conviene precisar el alcance: el bombardeo de hoy apuntó a la infraestructura petroquímica de Asaluyeh, no directamente a los trenes de licuefacción de gas. El impacto sobre la oferta de GNL es, por ahora, indirecto —vía escalada de tensión, presión sobre precios y señal de que toda la zona de South Pars opera bajo amenaza sostenida—. Los daños directos a capacidad de licuefacción habían ocurrido antes, en el lado catarí del campo: los ataques de Israel sobre las instalaciones de QatarEnergy en Ras Laffan el 2 y el 18 de marzo sacaron del mercado cerca del 19% de la oferta global de GNL y declararon fuerza mayor sobre contratos de largo plazo con destino a Italia, Bélgica, Corea del Sur y China.

Rystad Energy cuantificó el daño acumulado en el Golfo en u$s 25.000 millones, con una demora en la producción de turbinas de licuefacción que también complica los plazos del proyecto Argentina LNG. La firma estima que la recuperación de la capacidad de licuefacción regional podría demorarse entre tres y cinco años.
El invierno argentino cotiza sobre un campo en guerra
El impacto trasciende lo local. Hoy mismo, ENARSA recibió dos ofertas técnicas en la licitación para la importación privada de GNL del invierno 2026. El sobre económico abre el lunes 13 de abril: ese día, los oferentes fijarán el spread sobre el TTF que trasladarán al mercado local. La adjudicación, el 21 de abril.
Cada nuevo ataque sobre la infraestructura de South Pars estrecha el mercado spot sobre el que el adjudicatario deberá comprar cargamentos. El privado que gane cotizará sobre un TTF que ya rondaba los €50 por MWh antes de hoy —más de un 40% por encima de los niveles previos al inicio del conflicto— y que esta tarde incorpora una prima adicional de riesgo geopolítico. El primer cargamento debe llegar a Escobar en mayo. No hay margen para esperar.

Argentina exportadora lee el mismo mapa al revés. La destrucción sistemática de capacidad industrial en el Golfo Pérsico revaloriza cada metro cúbico de Vaca Muerta. ADNOC, socio de YPF y ENI en Argentina LNG, lleva dos interrupciones en su planta de Habshan en quince días. El proveedor del Golfo está bajo presión acumulada; el proveedor del Atlántico Sur, todavía sin terminal. Cada semana que pasa sin un FID es una semana de oportunidad que no se captura.
Ormuz: el multiplicador que nadie puede calcular
El Estrecho de Ormuz permanece cerrado. Irán descartó reabrirlo a cambio de "un alto el fuego temporal" y rechazó el plan de 15 puntos de Trump —que amenazó con atacar centrales eléctricas y puentes si Teherán no reanuda el tráfico—. Las negociaciones para un cese al fuego de 45 días que mediadores planteaban esta mañana quedaron en suspenso tras el bombardeo a Asaluyeh. Treinta y cinco países ya operan bajo la premisa de que el cierre será prolongado.
El crudo cotiza hoy en torno a los u$s 111 por barril.
Javier Blas advirtió en CERAWeek que el mundo no tiene instrumentos para compensar la pérdida de Ormuz durante meses. Hoy, esa frase suena menos a pronóstico y más a descripción.