Alianza estratégica en clave energética

Japón invierte US$36.000 millones en EE.UU. y apuesta a la mayor planta de gas de la historia

El acuerdo sellado con la administración de Donald Trump incluye un megaproyecto de 9,2 GW en Ohio, una terminal petrolera en Texas y una fábrica de diamantes sintéticos, con el objetivo de reforzar la seguridad energética y reducir la dependencia de China

19 Febrero de 2026
19 Febrero de 2026
Japón es el segundo mayor importador mundial de GNL, detrás de China, y su matriz energética sigue mostrando una alta dependencia de este recurso.
Japón es el segundo mayor importador mundial de GNL, detrás de China, y su matriz energética sigue mostrando una alta dependencia de este recurso.

En el marco del acuerdo comercial con la administración Donald Trump, Tokio financia tres iniciativas clave, con foco en la planta de gas natural Portsmouth Powered Land en Ohio —la mayor de su tipo en la historia—, que busca reforzar la independencia energética, abastecer la demanda de inteligencia artificial (IA) y desafiar la influencia china.

Japón anunció una inversión inicial de 36.000 millones de dólares en tres proyectos estratégicos en territorio estadounidense, como parte del primer tramo de un compromiso total de 550.000 millones de dólares pactado en el acuerdo comercial alcanzado con el presidente Trump.

El paquete, que abarca energía, petróleo y minerales críticos, apunta a fortalecer la seguridad económica bilateral, reducir la dependencia de suministros extranjeros —especialmente de China— y responder al explosivo aumento de la demanda eléctrica impulsado por centros de datos e inteligencia artificial.

Portsmouth Powered Land: la mayor planta de gas natural en la historia de EE.UU.

El proyecto principal y de mayor envergadura es la planta de generación de gas natural Portsmouth Powered Land, ubicada en las cercanías de Portsmouth, en Ohio. Valorada en 33.000 millones de dólares —más del 90% del monto inicial anunciado—, será operada por SB Energy, filial del conglomerado japonés SoftBank Group.

Según el Departamento de Comercio de EE.UU., se convertirá en la mayor central de gas natural de la historia del país y una de las más grandes del mundo, con una capacidad instalada de 9,2 gigavatios (GW). Esta potencia equivale aproximadamente al output de nueve reactores nucleares tradicionales y podría abastecer a millones de hogares, suficiente para cubrir el consumo residencial de todo el estado de Ohio o alrededor de 7,4 millones de hogares en la red PJM Interconnection.

La instalación se presenta como una solución de energía de base confiable y despachable (dispatchable), clave para respaldar el crecimiento acelerado del consumo eléctrico derivado de la expansión de centros de datos para inteligencia artificial y manufactura avanzada.

 El secretario de Comercio, Howard Lutnick, destacó que fortalecerá la estabilidad de la red eléctrica, expandirá la capacidad de generación baseload y apoyará la competitividad industrial estadounidense con energía asequible. El proyecto se enmarca en una plataforma de suministro energético a gran escala, en un contexto de presiones geopolíticas por diversificar cadenas de suministro.

Los otros dos componentes del paquete inicial incluyen una terminal de exportación de petróleo crudo en la costa del Golfo de Texas (Texas GulfLink, con una inversión aproximada de 2.100 millones de dólares) y una planta de fabricación de diamantes sintéticos industriales en Georgia (valorada en unos 600 millones de dólares).

 Esta última busca cubrir la totalidad de la demanda estadounidense de diamante sintético para usos avanzados en manufactura, semiconductores y herramientas de precisión, eliminando la dependencia de proveedores chinos.

Generación de puestos de empleos en estados claves y posicionamiento de Estados Unidos como lider global

El secretario Lutnick subrayó que estas iniciativas generarán miles de empleos en estados clave y consolidarán la posición de Estados Unidos como líder energético global. El presidente Trump celebró el acuerdo como una “victoria masiva” para la política “América Primero”, destacando el rol de los aranceles: el pacto otorga a Japón un arancel preferencial del 15% sobre sus exportaciones a cambio de estas inversiones masivas, evitando tarifas más elevadas.

Desde Japón, la primera ministra Sanae Takaichi y el ministro de Comercio Ryosei Akazawa enfatizaron el aporte a la seguridad económica compartida y la cooperación estratégica, con interés adicional de empresas como Toshiba y Hitachi en sumarse al proyecto de gas. El anuncio —realizado el 17 de febrero de 2026— marca un hito en la relación bilateral y en la geopolítica energética.

El enfoque en gas natural como puente energético genera debate sobre su alineación con metas de descarbonización, pero la administración Trump lo presenta como una solución pragmática para la demanda inmediata y la independencia estratégica. La ejecución se prevé en fases, con potencial para transformar empleo, suministro energético y alianzas internacionales en los próximos años.

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