En apenas 72 horas, el mercado petrolero ensayó tres lecturas distintas sobre el mismo punto crítico: el Estrecho de Ormuz. El viernes 17 de abril, el Brent se desplomó 9% luego de que Teherán anunciara la apertura plena del corredor durante el resto del alto el fuego.
Al día siguiente, más de 20 buques cargados con crudo, GLP, metales y fertilizantes atravesaron Ormuz —según Kpler—, el mayor volumen desde el 1° de marzo. Sin embargo, el lunes 20, al cierre de las 22:04 GMT del 19 de abril, el barril de referencia revirtió la tendencia y trepó hasta los US$ 96,94, un 7,26% por encima del cierre previo.
Entre una rueda y la siguiente se superpusieron dos hechos determinantes: Irán dio marcha atrás con la apertura del corredor y la Armada de Estados Unidos incautó un buque iraní en el Golfo de Omán.
El dato estructural no es el nivel del precio. Es la amplitud: 16 puntos porcentuales de oscilación en dos ruedas bursátiles consecutivas, la mayor desde el inicio de la guerra en febrero.
«Los mercados oscilan por publicaciones en redes sociales, no por la realidad», resumió Saul Kavonic, jefe de investigación de MST Marquee, en declaraciones a Reuters. La frase es precisa: el viernes el mercado celebró el anuncio, el lunes lo descartó.
La pieza nueva del tablero
Hasta el 13 de abril, Ormuz era un problema controlado por Teherán. Cuando la República Islámica cerraba, la prima geopolítica subía; cuando anunciaba apertura, bajaba. Esa simetría se quebró el 13 de abril, cuando el Comando Central de los Estados Unidos (CENTCOM — United States Central Command) activó un bloqueo naval propio contra buques con origen o destino en puertos de Irán.

El instrumento operó una semana sin ejecución visible. La primera ejecución llegó el domingo 19 de abril en el Golfo de Omán, cuando la Armada de los Estados Unidos disparó sobre un buque de carga de bandera de Irán que intentaba eludir el bloqueo, destruyó su equipo de navegación y desplegó tropas a bordo. IRIB, la radiodifusora estatal de Irán, confirmó el incidente en Telegram. Donald Trump lo reivindicó en Truth Social horas después.
Bob McNally, fundador de Rapidan Energy Group y autor de Crude Volatility, sostuvo en entrevista con TIME publicada el 17 de abril que la premisa estructural que regía la energía hasta febrero, según la cual Washington nunca iba a permitir restricciones al tráfico comercial por Ormuz, acaba de caer. «Esto no tiene precedentes», afirmó.
Dos mensajes simultáneos
El miércoles 22 de abril vence el alto al fuego acordado el 8 de abril. La delegación de los Estados Unidos, integrada por JD Vance, Steve Witkoff y Jared Kushner, y la de Irán estarían reunidas en Pakistán para una segunda ronda tras el fracaso de las conversaciones de Islamabad. Ninguna de las dos partes confirmó la agenda de la nueva ronda.
La asimetría nueva es la que explica el comportamiento del precio. Cuando Teherán cierra, el premium sube. Cuando anuncia apertura, el premium no baja, porque el bloqueo de los Estados Unidos no se levanta por decisión iraní. Normalizar el tráfico requiere un acuerdo de dos frentes, no uno. Por eso el Brent pasó de u$s 90 a u$s 97 en 72 horas: el mercado dejó de descontar las señales unilaterales.
Lo que dejó de funcionar
El patrón anterior era previsible. Ataque a un buque, prima de u$s 10; declaración de reapertura, corrección inmediata. Entre marzo y la primera semana de abril, el Brent se movió entre u$s 80 y u$s 111 siguiendo ese guión.
Desde el 13 de abril, la lógica se quebró. La rueda del viernes fue la prueba: el anuncio de Teherán logró bajar el Brent 9%, pero sin que Washington retirara su bloqueo. El sábado el tráfico real dio la medida (20 buques, todavía lejos del promedio previo a la guerra) y el domingo la incautación cerró el ciclo. Los operadores que compraron en apertura del lunes ya descontaban que la foto del viernes era un error de lectura.
La proyección previa de Goldman Sachs y Barclays, que a principios de marzo advertían que cinco semanas de interrupción en Ormuz llevarían el Brent a u$s 100, se cumplió, se revirtió y se valida otra vez. Pero por una causa distinta: ya no el cierre de Irán, sino su combinación con el bloqueo de Estados Unidos.
El límite técnico del bypass
La asimetría de bypasses explica por qué el premium no colapsa ni con apertura anunciada. Arabia Saudita puede esquivar Ormuz por el oleoducto Este-Oeste (Petroline) hasta Yanbu sobre el Mar Rojo, con capacidad nominal de 5 millones de barriles diarios. Los Emiratos Árabes Unidos redireccionan por el oleoducto Habshan-Fujairah hacia el Golfo de Omán, con capacidad de 1,5 millones de barriles diarios. El resto del tráfico del Golfo (Qatar, Iraq, Kuwait) no tiene bypass relevante. Cada día de cierre significa crudo marginal recortado, no reenrutado.
La lectura desde la Argentina
Para el ecosistema argentino, el dato relevante no es el nivel de precio. Es la volatilidad. Argentina LNG, el proyecto en el que YPF, Eni y XRG/ADNOC apuntan a una decisión final de inversión (FID — Final Investment Decision) en el segundo semestre de 2026, está siendo estructurado por JPMorgan por hasta u$s 16.000 millones en project finance non-recourse. La amplitud de 16 puntos porcentuales en dos ruedas encarece las coberturas de tasa y extiende el tenor de los swaps.
ADNOC, socio del consorcio, acumula dos interrupciones de su complejo de Habshan en quince días, la última el 4 de abril por caída de misiles interceptados. La cola de riesgo operativo de los socios del Golfo se recalibra cada semana. Qatar Energy, proveedor técnico en la licitación de GNL de ENARSA (Resolución 33/2026), convive con el mismo corredor.
Del lado doméstico, la capacidad de evacuar producción la concentra Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), el oleoducto exportador cuya primera inyección de crudo se prevé para fines de 2026. Hasta entonces, el saldo exportable de petróleo argentino seguirá limitado por la infraestructura logística disponible, más allá del nivel al que cotice el Brent. En ese contexto, Tecpetrol, Vista, YPF, Pluspetrol, Continental Resources, Pampa Energía, Pan American Energy y Chevron encaran el próximo trimestre con una curva de precios que se desplazó US$ 15 en apenas 72 horas.
El miércoles será clave para determinar si el alto el fuego se extiende o expira. Hoy conviven tres escenarios: una prórroga técnica sin levantamiento del bloqueo, que sostendría el Brent por encima de los US$ 95; una expiración sin renovación, con un “premium” estructurado por trimestres y el Brent superando los US$ 100; y un acuerdo tipo Islamabad II, con reapertura simultánea de Irán y levantamiento del bloqueo estadounidense, que podría llevar al Brent nuevamente hacia la zona de los US$ 80.
Más allá de lo que ocurra ese día, hay una certeza: el control del estrecho dejó de depender exclusivamente de Teherán. Ese equilibrio previo del mercado se quebró el domingo en el Golfo de Omán.