El miércoles 17 de junio, la Sede Corporativa de Santander fue el escenario del Shale24 + Santander Energy Summit, una jornada que concentró en un mismo recinto a la conducción del sector, a los CEOs de las principales operadoras y transportistas, a los referentes del financiamiento y a los estudios que escriben la letra regulatoria del negocio. El encuentro llegó en un momento particular. La industria argentina dejó atrás la discusión sobre el autoabastecimiento para concentrarse en una pregunta de otra escala: cómo convertir el potencial de Vaca Muerta en exportaciones sostenidas de petróleo y de gas.
Ese giro definió la agenda de punta a punta. La secuencia de paneles recorrió toda la cadena de valor, desde el gas natural licuado (GNL) y los líquidos hasta la salida del crudo al mar, el convencional que se reinventa, las energías renovables, la normalización del mercado eléctrico, el impacto de los nuevos regímenes de incentivos y el ecosistema de servicios y logística que sostiene la operación. La organización conjunta entre Shale24 y Santander reunió, en una misma agenda, la conversación regulatoria, la técnica y la financiera, tres planos que suelen discutirse por separado y que en el ciclo actual se decidieron a la vez.
El clima general lo fijó una idea que recorrió casi todas las mesas. El recurso ya no está en duda. Lo que define la velocidad del salto exportador es la combinación de infraestructura de evacuación, reglas estables para el capital de largo plazo y una macroeconomía ordenada que habilite el financiamiento. Sobre ese triángulo giró la jornada, con matices según el segmento, y con un consenso de fondo respecto de que la ejecución, más que el potencial geológico, marca hoy el techo del negocio.
La apertura: Tettamanti y la doctrina del corrimiento del Estado
La jornada abrió con una entrevista de Julián Guarino, director de Shale24, a María Tettamanti, secretaria de Energía de la Nación. La conversación recorrió petróleo y gas, transporte eléctrico, renovables y GNL, y dejó una definición que ordenó buena parte del clima posterior. "Desde el Estado, nuestra función es ser creíbles, crear reglas de juego y no cambiarlas. Son los privados quienes luego tienen que salir a jugar, quienes son y deben ser los protagonistas", planteó la funcionaria.
Consultada sobre dónde está parada la Argentina energética y hacia dónde va, Tettamanti describió un momento de expansión: "Hay récords de inversión en infraestructura, oleoductos, gasoductos, generación renovable. Hay mucho entusiasmo entre los empresarios, que ahora ven oportunidades en diversos campos, desde upstream hasta ampliación de capacidad de transporte eléctrico". La secretaria enmarcó ese entusiasmo en un ordenamiento macroeconómico que consideró condición previa de todo lo demás, y sintetizó su visión del rol estatal con una frase que define el corrimiento del Estado hacia el diseño de reglas: "Mi aspiración es que cada vez el rol del secretario de Energía sea menor".
Detrás del repaso del momentum, la funcionaria dejó diez definiciones que moldean el presente y el futuro de la política energética. Ubicó un superávit energético cercano a los u$s 8.000 millones en 2025, con una proyección de más de u$s 10.000 millones para este año, y celebró un récord de 893.000 barriles diarios de producción de petróleo. Sobre ese piso apareció, sin embargo, una lectura técnica que matizó el optimismo: la capacidad de transporte de gas no creció, solo compensó el declino de las cuencas norte y austral, de modo que el sistema todavía opera al límite en los picos de demanda.
Tres definiciones tuvieron peso propio de novedad. La primera, el fin del Plan Gas a partir del 1 de enero de 2029, con la señal de que el segmento debe caminar sin ese andamiaje. La segunda, un AMBA I con pliegos casi listos, la gran obra de alta tensión que la secretaria describió como excepción a su propia doctrina: por las características físicas del sistema de alta tensión, el Estado define y licita las obras, que ejecutan los privados por concesión de obra pública. Tettamanti enumeró la secuencia prevista, con el transformador nuevo en Plomer, seguido por las líneas Vivoratá-Plomer, Puerto Madryn-Choel Choel-Bahía Blanca y Río Diamante-Charlone, y dejó abierto qué rol jugará un eventual Régimen de Incentivo para las Grandes Inversiones (RIGI) en esa ampliación.
La tercera definición apuntó a las renovables, y la secretaria la resumió en clave de previsibilidad: el sector no pide beneficios, pide que no le inventen impuestos. Sobre esa base, ratificó que la Resolución 400 fija reglas iguales para todas las fuentes, sin fomentar una sobre otra, y ubicó la competitividad de la generación limpia como un dato ya adquirido. La paradoja que atravesó su exposición, y que reaparecería en varios paneles, es la de un reservorio de escala mundial que todavía obliga a importar GNL durante el invierno, una tensión que solo se resuelve cuando la nueva capacidad de transporte y procesamiento entra en operación.
Panel de GNL: Southern Energy y el primer cargamento flotante
El primer bloque temático puso el foco en el segmento que más expectativa concentra. Bajo la moderación de Gabriela Aguilar, presidenta electa de la Argentina-Texas Chamber of Commerce, expusieron Rodolfo Freyre, CEO de Southern Energy (SESA); Mariano D'Agostino, vicepresidente de Harbour Energy, y Roberto Castellino, Managing Director de Santander. Southern Energy es el vehículo del primer proyecto de licuefacción flotante que apunta a exportar desde aguas argentinas, y su avance funciona como termómetro de la viabilidad del resto de las iniciativas.
Freyre puso fecha al inicio de obra y detalló la ingeniería que separa al proyecto de su primera exportación de GNL desde Punta Colorada, en Río Negro. El primer eslabón es el sistema de amarre, una estructura de alta complejidad hoy en construcción en Europa, que se ancla a 40 metros de profundidad y requiere un buque especializado para su instalación. El ejecutivo describió las exigencias logísticas y aduaneras propias de un equipamiento de gran porte, tanto para importar los componentes como para exportar el producto una vez en operación.
La dimensión humana del proyecto también apareció en escena. Cada buque alojará a unas 80 personas durante 28 días, en turnos de 28 por 28, lo que obliga a montar una cadena logística que hoy no existe en el puerto rionegrino, con base para relevos, alimentos, repuestos y remolcadores. Freyre recordó que el proyecto nació de una primera videollamada a un agente de Golar LNG en octubre de 2023, y citó un dato que ordena la urgencia: el delivery debe concretarse en menos de 340 días. El buque Hilli Episeyo cumple su último mes de contrato en Camerún, pasará por Singapur para acondicionamiento y luego navegará hacia la Argentina, un tránsito cercano al año.
La mayor exigencia de capital la introdujo el gasoducto dedicado. El proyecto se concibió como estacional, con un solo buque conectado al sistema de transporte existente, y mutó hacia un esquema de dos buques que exige una línea propia. Con cinco accionistas (Pan American Energy, YPF, Pampa Energía, Harbour Energy y Golar LNG), el emprendimiento apunta a unas 6 millones de toneladas anuales de capacidad a partir de dos unidades flotantes de licuefacción (FLNG, por sus siglas en inglés). D'Agostino aportó la mirada de Harbour Energy, del Reino Unido, socia del proyecto y con presencia upstream en la cuenca, mientras que Castellino sumó la perspectiva del financiamiento: un proyecto de esta escala requiere una arquitectura de crédito que combine bancos, offtake de largo plazo y estructuras que soporten el riesgo de construcción. La conclusión implícita del panel es que la exportación de GNL argentino ya no se juega en la geología, se juega en la ejecución de obra y en la ingeniería financiera.
Gas, NGLs y mercados: MEGA y TGS apuestan a los líquidos
El panel siguiente amplió la mirada a toda la cadena del gas, los líquidos y los mercados. Titulado "Gas natural, GNL, NGL's, mercados y evolución", estuvo moderado por Daniel Núñez, director del Mercado Electrónico del Gas (MEGSA), y reunió a Oscar Sardi, CEO de Transportadora de Gas del Sur (TGS); Tomás Córdoba, CEO de MEGA; Gerardo Gómez, CEO de Naturgy Argentina, y Gerardo Zmijak, director de Trafigura Argentina.
El eje fue el negocio que redefine a Vaca Muerta: los líquidos del gas natural (NGL, por sus siglas en inglés). La irrupción del shale cambió las proporciones. El gas no convencional, junto al gas asociado que acompaña al shale oil, tiene una riqueza en licuables sensiblemente mayor, y esa riqueza satura el sistema si no se extrae antes de ingresar al transporte. Sardi lo planteó como un problema operativo de fondo: de no acondicionarse, los gasoductos troncales y de exportación quedan fuera de especificación, lo que convierte al procesamiento de líquidos en una condición para que crezca la producción de crudo y de gas.
La respuesta de TGS es una planta de procesamiento por u$s 3.000 millones. Sardi la presentó con una perspectiva histórica: "Hace 25 años que no se construye una planta de esta naturaleza, y esta será, por lejos, la más grande del país". El proyecto contempla adecuaciones en la Planta Separadora Loma La Lata, en Neuquén, y en la Planta Fraccionadora de Bahía Blanca, con un ducto dedicado que transporta la mezcla de líquidos. El ejecutivo ubicó la puesta en marcha hacia fines de 2029 o principios de 2030, con un plazo de ejecución de 45 meses y una producción esperada de entre 7.700 y 8.000 toneladas diarias de propano, butano y gasolina natural, equivalentes a unas 2,73 millones de toneladas anuales orientadas a la exportación. La firma ya cerró acuerdos de offtake con YPF, Pan American Energy y Chevron que cubren el 80% de la capacidad.
Córdoba, por MEGA, aportó la perspectiva de la infraestructura que opera desde 1999 el sistema de separación y fraccionamiento que va desde Loma La Lata hasta la planta de Bahía Blanca, donde fracciona propano, butano, etano y gasolina natural. El polieducto propio que conecta ambos puntos forma parte de la infraestructura original del proyecto, pensada para el gas convencional del yacimiento que le dio origen, y hoy convive con volúmenes de shale mucho más ricos en licuables. Gómez, por Naturgy Argentina, de España, sumó la mirada de la distribución y del rol de comercializador-agregador en un mercado que empieza a incorporar nuevos actores. Zmijak, por Trafigura, completó el cuadro con la perspectiva del trading internacional, la pieza que conecta la producción local con la demanda global y con los precios de referencia. El mensaje conjunto es que la Argentina no exporta solo moléculas, exporta también su capacidad de ordenar la cadena de valor que las vuelve comercializables.
Vaca Muerta, un proyecto de exportación: la salida del crudo al mar
El tercer panel llevó el debate a la infraestructura de transporte de petróleo. Bajo el título "Vaca Muerta: un proyecto de exportación", el espacio estuvo moderado por Ernesto López Anadón, presidente del Instituto Argentino del Petróleo y el Gas (IAPG), y lo integraron Ricardo Hösel, CEO de Oleoductos del Valle (Oldelval); Guillermo Blanco, vicepresidente de OTAMERICA, y Ernesto Díaz, VP Latin American de Rystad Energy.
El diagnóstico partió de una cifra que marcó el tono. La producción nacional ronda los 900.000 barriles diarios, de los cuales Neuquén aporta 650.000, casi todo shale oil. Con ese caudal, la cuenca pasó de una ocupación del 60% en sus ductos a saturar su capacidad en apenas doce meses. Hösel reconstruyó la secuencia desde adentro del sistema: "En 2016, cuando teníamos nuestra capacidad de transporte en un 60% de ocupación, había cierto clima político y económico más amigable con la industria, así que empezamos a proyectar un crecimiento de la cuenca neuquina", relató, para describir después cómo la producción trepó y la capacidad de ductos pasó a una ocupación del 100% en apenas doce meses.
La respuesta fue la ampliación. "El cuello de botella lo pudimos destrabar con el Proyecto Duplicar", señaló el CEO de Oldelval, cuyo sistema tiene hoy una capacidad de 550.000 barriles por día, con destino principal al Atlántico a través de los tanques de OTAMERICA, más una porción hacia la refinería de Luján de Cuyo y otra que se exporta a Chile. Hösel resumió el cambio de perfil de la cuenca con un dato contundente: "Nuestro sistema hoy es 90% petróleo no convencional". Blanco, por OTAMERICA, aportó la mirada de la terminal portuaria y del acopio que ordena la evacuación hacia el mercado externo, con Puerto Rosales como referencia del salto exportador, que en mayo trepó 105% interanual.
Díaz sumó la lectura global. Ubicó al mercado del GNL en la lógica clásica de oferta y demanda, con una variable nueva que reordena las prioridades de los compradores: "El GNL está en el juego de la oferta y la demanda, pero ahora se suma la variable de la seguridad", planteó, en referencia a la prima que la seguridad de suministro adquirió tras episodios de tensión geopolítica como el bloqueo del estrecho de Ormuz. Para la cuenca neuquina, esa prima refuerza el atractivo de la producción argentina, siempre que la infraestructura acompañe. El consenso del panel fue nítido: la infraestructura de crudo ya responde, el shale pide ir por más y la macro sigue siendo la cuenta pendiente.
Upstream convencional: el paradigma que introdujo el Plan Andes
El convencional tuvo su propio espacio, con una intervención destacada de Alfredo Bonatto, presidente y CEO de Petróleos Sudamericanos. En el panel de upstream convencional, Bonatto no se quedó en la microeconomía del barril y leyó el momento argentino como un cambio estructural, en el que la apertura exportadora redefine quién compite, contra quién y con qué reglas.
El Plan Andes operó como caso testigo de ese giro. La cesión de campos maduros de YPF hacia operadores especializados marcó un cambio de paradigma antes que un simple reacomodamiento de cartera: la salida del autoabastecimiento y la obligación de competir con el mundo obligan a repensar la ecuación del campo maduro, donde la ventaja ya no pasa por descubrir nuevas reservas sino por multiplicar producción sobre las que ya están descubiertas. Esa es la apuesta que Bonatto describió para una compañía de tres décadas y pasado internacional, que busca escalar sobre activos convencionales en un contexto donde el barril argentino debe medirse contra el mundo.
La receta que expuso combina cuatro vectores. Escala productiva sobre activos maduros, para diluir costos fijos y ganar eficiencia. Tecnología aplicada al subsuelo, con técnicas de recuperación que extienden la vida útil de yacimientos que parecían agotados. Una revisión profunda de las relaciones laborales, que Bonatto ubicó como condición de competitividad frente a los estándares internacionales. Y una mirada crítica sobre un sistema financiero que, a su juicio, todavía resulta inmaduro para acompañar al petróleo y al gas con el volumen y el plazo de capital que la actividad demanda. El convencional, en esa lectura, no queda al margen del salto exportador: aporta volumen incremental y sostiene el empleo y la actividad en cuencas que la atención mediática suele reservar para el shale.
Renovables: transporte y estabilidad regulatoria en el centro
El panel de energías renovables reunió a los líderes de las principales generadoras del país. Estuvo moderado por Héctor Ruiz Moreno, gerente general de la Cámara Eólica Argentina (CEA), y contó con Martín Brandi, CEO de PCR; Martín Mandanaro, CEO de YPF Luz; Federico Amos, CEO de ArcelorMittal Acindar; Gustavo Castagnino, director de Asuntos Corporativos de Genneia, y Laura Ferrari, Líder de Procesos de Estructura Financiera de Coral Energía.
A pesar del optimismo por los niveles de inversión, los líderes sectoriales coincidieron en que el futuro de las renovables depende de dos factores: la previsibilidad regulatoria de largo plazo y la ampliación de la red de transmisión. Castagnino puso en perspectiva el camino recorrido y reconoció el punto de partida normativo: "La ley 27.191 que regula el Régimen de Fomento Nacional para el Uso de Fuentes Renovables de Energía ayudó a cambiar la matriz eléctrica en Argentina", recordó, sobre la norma que dio origen al programa RenovAr y al Mercado a Término de Energías Renovables (MATER). Pero el director de Asuntos Corporativos de Genneia fue directo respecto del límite que hoy condiciona al sector: "El gran desafío que tenemos hacia adelante es la infraestructura de transporte".
Brandi, por PCR, hizo hincapié en la necesidad de mantener los marcos regulatorios para tener reglas claras a la hora de invertir, un reclamo que atraviesa a toda la industria de capital intensivo y de repago largo. Mandanaro aportó la mirada de YPF Luz, uno de los mayores generadores del país, sobre la combinación de generación renovable, almacenamiento y potencia firme que exige el nuevo mercado. Amos sumó una perspectiva menos habitual en estas mesas: la del gran usuario industrial que se moderniza y genera sus propias energías limpias, con ArcelorMittal Acindar como caso de una demanda electrointensiva que se vuelve también productora. Ferrari, por Coral Energía, cerró con el reclamo por un marco normativo que trascienda los turnos políticos, la condición que vuelve financiables los proyectos. El hilo del panel fue claro: hay potencia lista para despacharse, y la red es la variable que decide cuánta de esa energía llega efectivamente al sistema.
Mercado eléctrico: de un Estado omnipresente a la libre competencia
El segmento eléctrico tuvo su panel dedicado a la transición regulatoria, moderado por Julián Guarino. El espacio reunió a Nadia Sager, CEO de Geinsa, y Fernando Pini, director del Grupo DESA, para repasar los desafíos de la desregulación.
El punto de partida fue el andamiaje histórico. Durante las últimas décadas, la Compañía Administradora del Mercado Mayorista Eléctrico (CAMMESA) operó como comprador único, con distribuidoras que funcionaban como meras recaudadoras. Pini describió ese esquema desde adentro: "El sector de distribución estaba totalmente relegado, es decir, no tenía otra cosa más que hacer que pagar una factura de CAMMESA y trasladarlo a la demanda. La verdad es que habíamos convertido al sistema en un single buyer, porque CAMMESA cumplía mucho de los roles y de las funciones que debían cumplirse del lado del generador, del transportista, del distribuidor". El director del Grupo DESA ubicó el momento actual como un proceso gradual de recuperación de esos roles.
La irrupción de nuevas normativas, impulsadas de manera central por la Resolución 400, quebró esa inercia para inaugurar un proceso de apertura del Mercado Eléctrico Mayorista (MEM) en su etapa de transición. Sager precisó el carácter de esa transformación con un concepto propio: "Esta que estamos atravesando es una normalización adaptada, porque justamente lo que busca es llevar desde una situación en la cual había una intervención, muy distinto a lo que se quiere lograr ahora, a ir a un mercado competitivo". La CEO de Geinsa marcó así que el proceso no es una desregulación a libro abierto, sino un sendero que exige acompasar la señal de precios, la solvencia de la cadena de pagos y la incorporación de una demanda que empiece a contratar en forma directa. Sobre ese cuadro pesa un condicionante estructural: las asimetrías tarifarias provinciales y un cuello de botella crítico en el transporte, que vuelven la transición tan urgente como desafiante.
RIGIs: la continuidad de las reglas como habilitador de la inversión
El impacto de los nuevos regímenes de incentivos tuvo un panel especialmente dedicado a pensar el sector desde el ángulo jurídico. Fue moderado por Mariano Bernardi, socio de Bernardi & Asociados, y contó con Pablo Rueda, socio en Martínez de Hoz & Rueda; Nicolás Eliaschev, socio en Tavarone, Rovelli, Salim, Miani (TRSM), y Francisco Romano, socio en Pérez Alati, Grondona, Benites & Arntsen (PAGBAM).
El diagnóstico compartido apuntó a la naturaleza del capital que requiere el no convencional. La explotación de los recursos de la cuenca neuquina exige flujos de inversión sostenidos en el tiempo, y los estudios corporativos operan como el nexo técnico entre el diseño de las leyes, el financiamiento internacional y las operadoras que ejecutan los proyectos, tanto en Vaca Muerta como en la minería metalífera. Sobre esa base, el panel identificó a la continuidad de las reglas de juego sectoriales, a través de diferentes administraciones, como el factor que posibilitó la actual escala de producción.
Rueda lo sintetizó con una frase que ordenó el debate: "Las inversiones que hoy vemos fueron posible gracias a una política hidrocarburífera que encontró continuidad". El socio de Martínez de Hoz & Rueda ubicó así la persistencia de los marcos por encima de los cambios de gobierno como el verdadero habilitador del ciclo. Eliaschev, por TRSM, aportó la lectura sobre cómo el RIGI ya vigente y los nuevos regímenes en discusión modifican la ecuación de la operación y del financiamiento, con foco en las certezas que el capital de veinte y treinta años necesita para comprometerse. Romano, por PAGBAM, completó con la dimensión de la ejecución práctica: la letra fina de la adhesión, los plazos, las estabilidades tributaria y cambiaria y la manera en que esas garantías se traducen en condiciones de crédito. El mensaje de la mesa fue que el diseño legal dejó de ser un detalle formal para convertirse en una de las variables que definen la viabilidad de cada proyecto.
Servicios y logística: activos ociosos, recambio y talento técnico
El cierre temático llegó por el ecosistema que sostiene la operación. En el panel de servicios, también moderado por Julián Guarino, expusieron Adrián Mercado, CEO del Grupo homónimo; Gonzalo Cicilio, de Andreani; Ulises Strangis, de ABB Motion, y Antonio Migliore, de Moova. La logística, la modernización y el recambio de equipos aparecieron como el sostén operativo del crecimiento de Vaca Muerta y la minería.
Mercado llevó al escenario una idea simple: cada bien que una empresa deja de usar es capital detenido. El ciclo expansivo tiene una traducción concreta en el negocio de las subastas, con maquinaria, vehículos y flotas de camiones y pickups que las grandes operadoras retiran cuando renuevan y que encuentran una segunda vida en el mercado de usados. El referente del sector matizó, de todos modos, que el derrame hacia el entramado industrial de base todavía es desparejo. Según un relevamiento del Grupo Argentino de Proveedores Petroleros (GAPP) que citó en la mesa, más del 65% de las empresas proveedoras cerró 2025 con al menos un cuarto de su capacidad productiva ociosa, capital inmovilizado que tiene un costo real aunque no figure en el presupuesto y que es también la materia prima del mercado de subastas. Su lectura de fondo, de todos modos, fue constructiva, y la ancló en un reclamo por la salud del tejido pyme: "Necesitamos que las pymes estén bien", planteó.
Cicilio aportó la mirada de Andreani sobre la logística de última milla y la distribución que abastece a los yacimientos, una cadena que se vuelve crítica cuando la actividad se dispersa en la geografía neuquina y rionegrina. Strangis, de ABB Motion, repasó el rol de la compañía en la automatización y la electrificación en energía y minería, desde el primer proyecto minero adherido al RIGI, Rincón de Rio Tinto en Salta, hasta Vaca Muerta. Su advertencia apuntó a un límite que no figura en los balances pero condiciona el ritmo de la expansión: la escasez de ingenieros y de talento técnico especializado. "Hoy tenemos una gran oportunidad de aprovechar los recursos del país, pero se necesita mucho más para poder avanzar", resumió. Migliore, por Moova, sumó la dimensión de la tecnología aplicada a la logística, con plataformas que optimizan el movimiento de cargas en un contexto de demanda creciente. El conjunto del panel dejó una idea: el boom no se sostiene solo con pozos y ductos, se sostiene con la ingeniería, la logística y las personas que los hacen funcionar.
Las compañías que acompañaron el Summit
La jornada contó con el acompañamiento comercial de un amplio grupo de empresas que abarca toda la cadena de valor energética, además de la organización conjunta con Santander. Entre las operadoras del upstream participaron YPF, Pan American Energy, TotalEnergies, Shell, Pampa Energía, Pluspetrol, PCR, Quintana Energy, Venoil y Petróleos Sudamericanos. En el transporte, el procesamiento y la distribución de gas acompañaron TGN, TGS, Oldelval, Compañía MEGA, Naturgy, Camuzzi y MetroEnergía, junto a la comercializadora Trafigura.
La generación, las renovables y el segmento eléctrico estuvieron representados por Genneia, YPF Luz, Coral Energía, Grupo DESA y Edison. Los servicios, la ingeniería y la logística sumaron a Halliburton, DLS Archer, PECOM, ABB, ArcelorMittal Acindar, Andreani, Adrián Mercado, TBSA, KIOSHI y Moova. Completaron el cuadro de acompañamiento los estudios Tavarone, Rovelli, Salim & Miani (TRSM) y Pérez Alati, Grondona, Benites & Arntsen (PAGBAM), y la consultora Abeceb. El mapa de acompañantes funcionó como una radiografía del sector: operadoras, transportistas, generadoras, proveedores de servicios, banca y estudios jurídicos reunidos en un mismo recinto, la señal de que la conversación sobre el salto exportador dejó de ser sectorial para volverse transversal.
El hilo de la jornada
De la apertura al cierre, el Summit dejó un diagnóstico compartido por encima de las diferencias de cada segmento. El recurso de Vaca Muerta ya no está en discusión. Lo que define la velocidad del salto exportador es la combinación de tres factores: la infraestructura que evacúa crudo, gas y líquidos hacia el Atlántico, las reglas que dan previsibilidad al capital de largo plazo y la macroeconomía que ordena el financiamiento.
El economista Dante Sica marcó la jornada con un análisis que mantuvo la atención de todo el auditorio, al establecer las condiciones y jerarquías necesarias para tener una aproximación a la coyuntura. A lo largo de la charla, El ex ministro de Producción realizó una lectura de los ciclos locales e internacionales y respondió a la pregunta sobre por qué cree que esta vez los elementos que han propiciado el comienzo de un proceso de cambio en la matriz económica han llegado para quedarse.
Cada panel aportó una pieza de ese rompecabezas. Los ductos que pasaron del 60% de ocupación a la saturación en un año, la planta de líquidos por u$s 3.000 millones, el primer cargamento flotante de GNL que corre contra un calendario de menos de 340 días, la doctrina del corrimiento del Estado en materia regulatoria, la red de transmisión que condiciona el despacho renovable, la normalización adaptada del mercado eléctrico, la continuidad de las reglas como habilitador de la inversión y la advertencia sobre la falta de ingenieros describen, en conjunto, una industria que ya ejecuta a fondo y que mide su techo en función de cuán rápido resuelva sus propios cuellos de botella. Esa fue la conversación que reunió a la cúpula energética en la sede de Santander el 17 de junio.