Este domingo Donald Trump publicó en su plataforma Truth Social una de las declaraciones más disruptivas desde el inicio del conflicto: la Marina de EE.UU. comenzará «de inmediato» a bloquear todos los buques que intenten entrar o salir del Estrecho de Ormuz.
La orden llegó horas después de que las negociaciones en Islamabad terminaran sin acuerdo. El equipo estadounidense —liderado por el vicepresidente JD Vance, el enviado especial Steve Witkoff y el yerno presidencial Jared Kushner— pasó 21 horas sentado frente a la delegación iraní encabezada por el titular del Parlamento y negociador principal Mohammad Bagher Ghalibaf. Los puntos más sensibles, el programa nuclear y el control del Estrecho, quedaron sin resolver.

El Estrecho, en manos de nadie
El Estrecho de Ormuz lleva cerrado de facto desde el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques coordinados contra instalaciones nucleares y de misiles en Isfahan y Natanz. En represalia, las Fuerzas de la Guardia Revolucionaria Islámica sembró minas submarinas. Según informes de inteligencia citados por medios internacionales, Irán perdió el rastro de parte de ese campo minado.
Desde entonces, el tráfico cayó a menos del 5% del nivel previo a la guerra. Qatar declaró force majeure sobre sus contratos de GNL. Unos 230 buques quedaron anclados dentro del Golfo Pérsico sin poder salir. Y el precio del crudo Brent, que venía de u$s 73 antes del conflicto, escaló hasta el récord histórico de u$s 144,42 por barril antes de caer a u$s 95 cuando Trump anunció el cese del fuego del 7 de abril —un cese que los hechos del fin de semana ya enterraron.
Peajes y extorsión
El detonante inmediato del anuncio fue la decisión iraní de cobrar peajes de hasta u$s 2 millones por tránsito. Solo China, India y sus aliados obtenían paso libre; el resto pagaba o se quedaba fuera. Trump lo definió como «extorsión mundial» y extendió la orden: la Marina también interceptará en aguas internacionales «todo buque que haya pagado un peaje a Irán».

La respuesta iraní fue directa. El legislador Mahmoud Nabavian, parte de la delegación en Islamabad, declaró que «el Estrecho de Ormuz no se abrirá» y que «el mundo experimentará una nueva forma de gestión». El viceportavoz parlamentario Ali Nikzad sostuvo que en 40 días de guerra la ventaja táctica la tiene Irán, no EE.UU.
Qué sigue para el mercado
El mercado ya tiene dirección: Brent volverá a subir. Goldman Sachs había pronosticado precios promedio de u$s 110 para abril; si los flujos del Estrecho permanecen en torno al 5% durante 10 semanas, el banco estimó que el crudo superará su récord de 2008. Antes del anuncio de hoy, el barril rondaba u$s 95.
El peso no recae solo sobre el petróleo. El 20% del GNL global que normalmente cruza el Estrecho desde Qatar sigue atrapado en el Golfo Pérsico. El TTF europeo casi duplicó sus valores respecto al inicio del año. Las economías asiáticas —China, Japón, Corea del Sur, India— absorben el 75% del petróleo y el 59% del GNL que transitaba el Estrecho antes de la guerra; son las que más sienten cada semana que pasa.
Para Argentina el escenario es de doble filo. El alza del crudo beneficia los ingresos del sector upstream de Vaca Muerta, donde el lifting cost sigue siendo competitivo a escala global. Pero el tender de importación de GNL de ENARSA, cuya adjudicación fue postergada al 14 de abril para dar más tiempo al mercado spot, se abre ahora en el contexto spot más caro e incierto desde el inicio del conflicto.
ADNOC —que opera bajo su rama internacional XRG como socio de YPF y ENI en Argentina LNG— tiene su infraestructura doméstica bajo presión directa. La planta de Habshan, en Abu Dabi, ya registró 2 interrupciones en 15 días por metralla de misiles interceptados. El Estrecho cerrado le corta el paso de exportación. El Estrecho bloqueado por EE.UU. se lo complica aún más.