Análisis

Trump y Modi sellan un acuerdo: ¿fin de la triangulación petrolera rusa a través de India para llegar a la Unión Europea?

El acuerdo comercial anunciado por Donald Trump con India apunta a cortar las compras de petróleo ruso, cerrar la triangulación hacia Europa y reordenar el mapa energético global, con impacto directo en Rusia, la UE y oportunidades emergentes para Argentina

Julián Guarino
por Julián Guarino 5 Febrero de 2026
5 Febrero de 2026
Narendra Modi en la Casa Blanca, durante 2025
Narendra Modi en la Casa Blanca, durante 2025

En un giro diplomático de alto impacto geopolítico, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció esta semana un acuerdo comercial con India que podría reconfigurar el mapa global de la energía

El entendimiento contempla una reducción drástica de los aranceles estadounidenses sobre bienes de la India a cambio de un compromiso clave: que Nueva Delhi cese por completo sus compras de petróleo ruso.

El pacto, valuado en hasta 500.000 millones de dólares en potenciales compras indias de productos estadounidenses, no solo apunta a desactivar tensiones arancelarias bilaterales. También parece diseñado para cerrar una de las últimas vías de escape del petróleo ruso frente a las sanciones occidentales: la triangulación vía India hacia la Unión Europea (UE).

Sin embargo, mientras Trump presenta el acuerdo como cerrado y de aplicación inmediata, el gobierno indio ha adoptado un tono más cauteloso. 

Nueva Delhi confirmó la conversación bilateral, pero evitó ratificar explícitamente el cese total de las importaciones de crudo ruso, lo que abre interrogantes sobre su implementación efectiva.

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El primer ministro Narendra Modi habría aceptado detener la compra de petróleo ruso y aumentar significativamente las importaciones desde EE.UU.

 

El acuerdo EEUU–India: de aranceles punitivos a una alianza energética

En una publicación en Truth Social, Trump detalló que los aranceles sobre exportaciones indias se reducirán del 25% —más un 25% adicional vinculado a las compras de crudo ruso, que elevaban la carga hasta el 50%— a un 18% efectivo inmediato.

A cambio, el primer ministro Narendra Modi habría aceptado detener la compra de petróleo ruso y aumentar significativamente las importaciones desde Estados Unidos, y de manera potencial, también desde Venezuela.

El compromiso incluye un incremento masivo en adquisiciones de energía, tecnología, productos agrícolas y carbón estadounidenses, posicionando a Washington como proveedor estratégico para la tercera economía más grande del mundo. 

Modi confirmó la llamada en X, celebrando que el pacto “desbloquea inmensas oportunidades” y fortalece la relación bilateral, aunque evitó mencionar explícitamente al petróleo ruso.

Analistas de Moody’s y Goldman Sachs advierten que, si bien las importaciones indias de crudo ruso cayeron entre 22% y 34% hacia fines de 2025 debido a sanciones previas, un corte abrupto sería improbable y altamente disruptivo para la economía india.

En 2025, Rusia suministró entre el 35% y el 40% del petróleo importado por India, con descuentos de hasta 16 dólares por barril, un factor clave para contener los costos energéticos internos. La ausencia de un comunicado conjunto oficial refuerza la idea de que el anuncio de Trump podría tratarse de un acuerdo preliminar, aún sujeto a negociaciones.

Más allá del discurso oficial, analistas coinciden en que el objetivo estratégico central del acuerdo es bloquear la triangulación del petróleo ruso hacia Europa. Esta práctica permitió que el crudo sancionado ingresara indirectamente a la UE, refinado previamente en India y reexportado como diésel o combustible para aviones.

Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), India reexportó entre 20% y 30% de sus derivados refinados de origen ruso hacia Europa durante 2024 y 2025, un loophole clave que debilitó la efectividad de las sanciones occidentales.

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En 2025, Rusia suministró entre el 35% y el 40% del petróleo importado por India

EEUU, la UE e India: tensiones comerciales y reordenamiento energético

El acuerdo EEUU–India llega días después de que la Unión Europea anunciara, el 27 de enero de 2026, su propio acuerdo de libre comercio con India, calificado como “la madre de todos los acuerdos”. Este FTA reduce aranceles en autos, textiles y licores, pero excluye explícitamente la energía y las materias primas.

Expertos citados por la agencia Bloomberg, por ejemplo, señalan que el pacto con Washington presiona a India a alinearse con Occidente en materia energética, cerrando la puerta a la reexportación de derivados rusos y obligando a Europa a buscar proveedores directos y políticamente alineados.

Aunque el Kremlin minimiza el impacto, un eventual cumplimiento del acuerdo implicaría una pérdida de miles de millones de dólares en ingresos para Moscú. El crudo ruso podría redirigirse hacia China o Turquía, pero con descuentos más agresivos, profundizando la presión sobre la economía rusa.

Para India, el acuerdo supone un delicado equilibrio: mayores exportaciones a cambio de costos energéticos más altos, con un impacto inflacionario estimado de entre 1% y 2% si el crudo estadounidense resulta más caro.

Para la Unión Europea, el fin de la triangulación refuerza el régimen de sanciones, pero acelera la necesidad de nuevas fuentes de abastecimiento, como el LNG de Estados Unidos, Qatar y productores emergentes.

Argentina en foco: Vaca Muerta y la oportunidad energética

En este nuevo escenario, Argentina aparece como uno de los grandes beneficiados. El acuerdo EEUU–India, sumado a la prohibición europea al gas ruso —LNG prohibido desde fines de 2026 y gas por gasoducto desde septiembre de 2027— crea un entorno favorable para el despegue exportador del LNG argentino.

La producción total de petróleo en Argentina alcanzó un récord de 868.712 barriles diarios en diciembre de 2025, según la Secretaría de Energía, con Vaca Muerta aportando cerca del 67% del total (unos 589.200 bpd). El crecimiento interanual fue del 14,8%, impulsado por el shale oil, que ya representa el 67,5% de la producción nacional.

Proyecciones del sector indican que el país podría superar el millón de barriles diarios antes del final de la década, consolidando a Vaca Muerta como motor energético. Argentina, a través de Southern Energy, ya firmó su primer contrato de LNG a largo plazo con Alemania en 2025, y la demanda europea podría acelerarse.

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