Continental Resources y Mercuria constituyeron una sociedad al 50% para construir una central térmica a gas de 452 megavatios en Pecos, Texas. El dato se desprende de las presentaciones que realizó la firma estadounidense antes sus inversores. El origen data de marzo de 2026 si bien la comunicación de la firma recién vio la luz varios meses después.
El vehículo se llama Pecos Intermediate y las dos compañías entraron por un acuerdo de aporte firmado entre Mercuria Investments, la filial estadounidense del grupo suizo, y Continental Pecos Power, subsidiaria de la petrolera.
La noticia es relevante porque, en esa mesa de conversación, parecen avanzar otros frentes. Continental entró a la Argentina este año: tiene el 18% en Coirón Amargo Sur Este, el 18% en Aguada Cánepa y el 20% en Bandurria Centro, los tres operados por Pan American Energy, según las cesiones que aprobó Neuquén en mayo, más el 13% de Loma Guadalosa en Río Negro y la operación de Los Toldos II Oeste.
Mercuria llegó antes y por otra vía. Controla Phoenix Global Resources, su productora de shale en Neuquén y Río Negro, en sociedad con José Luis Manzano y su grupo Integra Capital, y en junio cerró la compra del negocio argentino de Raízen por u$s 1.420 millones, con la refinería de Dock Sud y 894 estaciones de servicio, una operación que le completó los tres eslabones de la cadena. El 1 de julio anunció además una comercializadora global al 50% con Eni, el socio de YPF en Argentina LNG.
El acuerdo en Estados Unidos, una primera parte de la historia
El acuerdo de Pecos no tiene efectos declarados sobre esas posiciones.
Lo que establece es que las dos compañías ya comparten directorio en un activo, y que una es acreedora de la otra hasta 2035.
Según los números, Continental Pecos Power había aportado u$s 164 millones a cambio de una participación económica del 50%, con un compromiso de capital que llega hasta u$s 257,8 millones. Tiene representación en el directorio.
En este sentido la comunicación aclara que la petrolera no es la beneficiaria primaria del vehículo a efectos contables y por eso no lo consolida: registra la inversión por el método de la participación, dentro de inversiones en afiliadas no consolidadas.

Para financiarlo, en marzo de 2026 Continental Pecos Power firmó un pagaré garantizado por u$s 150 millones con Mercuria. Con ese préstamo fondeó, semanas después, su contribución inicial y parte de las siguientes.
El pagaré vence en diciembre de 2035, está garantizado con la prenda de las participaciones de Continental Pecos Power en el propio vehículo y con los fondos que la sociedad genere y sean pagaderos a la petrolera, y cuenta con el aval de Continental Resources. Al 30 de junio el saldo contable era de u$s 151,4 millones, dentro de la deuda de largo plazo. Al 31 de diciembre de 2025 esa línea del balance estaba en cero.
Quién construía antes de que llegara Continental
La cronología del proyecto fija las posiciones. Mercuria Americas lideró el desarrollo y la construcción arrancó en septiembre de 2025, seis meses antes del anuncio conjunto del 26 de marzo de 2026, donde Continental aparece incorporándose como socio estratégico.
El equipamiento también estaba comprometido antes: Wärtsilä registró un pedido inicial de 226 megavatios en el primer trimestre de 2025, lo amplió con otros 226 en el tercero y firmó el contrato de operación y mantenimiento de largo plazo en el cuarto. Son 24 motores de combustión interna alternativos que la finlandesa operará y mantendrá durante la vida del activo. El desarrollo lo condujo Peak Reliability, una compañía de Mercuria, junto con Wärtsilä.
Ese orden explica una cláusula del acuerdo operativo. Continental Pecos Power debe aportar el 50% del respaldo crediticio de instrumentos que ya estaban vigentes antes de su ingreso a la sociedad. Asumió la mitad de garantías tomadas por otro.



