Oficial: Harbour Energy consolida a Argentina como uno de sus cinco "países core" y fija el piloto shale oil de San Roque para fin de 2026

En el Investor Meet de abril firmado por la CEO Linda Cook, la compañía con sede en Londres formaliza el peso de Cuenca Austral, Aguada Pichana Este, San Roque y el consorcio Southern Energy dentro de una cartera que, tras la adquisición de LLOG por u$s 3.200 millones, apunta a 475-500 kboepd globales.

por Martin Oliver

Fénix. Harbour tiene 37,5%, asociada con TotalEnergies Austral (37,5%, operadora) y Pan American Energy (25%). Aportó 52 kboepd de gas en 2025

Harbour Energy formalizó en su Investor Meet de abril 2026 lo que su CEO en Argentina, Martín Rueda, había anticipado en la Argentina Oil & Gas del año pasado: Argentina es uno de sus cinco países core. 

El documento institucional, firmado por Linda Z Cook y presentado tras el cierre de la adquisición de LLOG Exploration en los Estados Unidos por u$s 3.200 millones, ubica al país junto a Noruega, Reino Unido, Estados Unidos y México como los cinco territorios que concentran cerca del 90% del portafolio. 

Y fija, por primera vez en un documento público corporativo, una fecha para un hito clave en Vaca Muerta: el desarrollo de la primera fase del shale oil en San Roque arrancaría «hacia fines de 2026».

Argentina, entre los cinco países core post-LLOG

El reposicionamiento es explícito en el slide 6 del documento presentado. Argentina figura entre los cinco países que explican 90% de la producción prevista para 2026 (475-500 kboepd), de las 1,4 bnboe de reservas y de los 1,9 bnboe de recursos al cierre de 2025 en base proforma. 

Pan American Energy, YPF y Pampa Energía son sus socios centrales en el consorcio SESA, mientras que TotalEnergies opera tres de sus cuatro activos productivos.

El documento institucional, firmado por Linda Z Cook y presentado tras el cierre de la adquisición de LLOG Exploration en los Estados Unidos por u$s 3.200 millones, ubica a la Argentina junto a Noruega, Reino Unido, Estados Unidos y México como los cinco territorios que concentran cerca del 90% del portafolio

La dimensión argentina de Harbour ya había sido anticipada por Rueda: «El 21% de nuestras reservas y el 40% de los recursos con potencial de desarrollo global están en este país», sostuvo el ejecutivo en su exposición pública de 2025. La presentación de la última semana corrobora proporcionalmente esa lectura y, sobre todo, la cristaliza en un documento firmado por la CEO global tras el pivot hacia los Estados Unidos vía LLOG. En otras palabras: el ingreso al Golfo no desplazó a Argentina del tablero estratégico de Harbour.

La desagregación por activo es la siguiente.

CMA-1 (Cuenca Marina Austral, Tierra del Fuego, offshore). Harbour tiene 37,5%, asociada con TotalEnergies Austral (37,5%, operadora) y Pan American Energy (25%). Aportó 52 kboepd de gas en 2025 y acumula casi un año completo de producción de Fénix, cuya plataforma no tripulada se completó en enero de ese año. Es la columna vertebral del volumen actual de la compañía en el país (c.71% del total local) y la presentación menciona a Fénix como tie-back potencial hacia nuevos desarrollos satelitales.

Aguada Pichana Este (APE, Neuquén, no convencional). Harbour 23% en la ventana de gas, operado por TotalEnergies y con YPF y PAE como socios. El bloque sostiene un plateau de 14 millones de metros cúbicos diarios de gas natural y, según Rueda, tiene margen para escalar a 16 MMm³/d. Dentro del portafolio de Harbour, APE es el activo gasífero no convencional de mayor volumen.

San Roque (Neuquén, concesión convencional con apuesta shale). Harbour 25%, con el mismo esquema societario que APE y operadoría de Total Austral. La producción convencional declinó a 2,5 kboepd en 2025, pero el bloque suma cuatro pozos de exploración y evaluación más cuatro pozos piloto ya perforados. El arranque de la «primera fase» de desarrollo de shale oil está previsto para fin de 2026, contingente a que Neuquén otorgue la habilitación no convencional del bloque. Cook dimensionó el potencial en 1.000 locaciones de perforación con un equipo de perforación trabajando hacia fines del año. El piloto inicial sería de 16 pozos.

El buque MKII, la segunda plataforma que llegará a Punta Colorada en 2028

Southern Energy SA (SESA, Río Negro). Harbour tiene 15% en el consorcio que lidera PAE junto con YPF, Pampa Energía y Golar LNG. La decisión final de inversión quedó confirmada en 2025 para un proyecto de GNL flotante por fases que contempla dos buques y capacidad combinada de c.6 millones de toneladas anuales (equivalente a 27 MMm³/d o 1,0 Bcf/d). El primer buque, el Hilli Episeyo, apunta a start-up hacia fines de 2027 y el segundo, el MK II, a fines de 2028. El capex a cargo de Harbour hasta operación comercial ronda los u$s 100 millones. En diciembre de 2025 el consorcio firmó un acuerdo preliminar con SEFE, de Alemania, para colocar aproximadamente el 80% del volumen licuado del primer buque.

Por qué Argentina pesa más: economía, fiscalidad y ventana oil

La jerarquización descansa sobre tres capas. 

La primera es económica: Rystad Energy proyecta que Vaca Muerta puede alcanzar un millón de barriles diarios hacia 2030, una trayectoria que Radhika Bansal, vicepresidenta de Upstream Research de la consultora, define como «pilar central» de la estrategia energética de largo plazo del país. Dentro de ese marco, los 1.000 “drilling locations” identificados en San Roque, con desarrollo integrado al operador Total Austral, ofrecen escala marginal de alta rentabilidad. La presentación de Harbour ancla los breakevens del bloque dentro del rango de Vaca Muerta, que la propia Rystad ubica en paridad con los mejores hubs del Permian de los Estados Unidos una vez incorporados los lifting cost de los nuevos pozos horizontales.

La segunda capa es fiscal-regulatoria. El RIGI otorgado a Southern Energy, los permisos de exportación asegurados y el reconocimiento de SEFE al GNL del país como alternativa frente a los suministros rusos configuran un andamiaje que se compara favorablemente con la fiscalidad del Reino Unido (con impuestos que suman hasta 75% y que contribuyen a las u$s4.250 millones de pérdida fiscal que Harbour contabilizó en la adquisición de Waldorf). La tasa efectiva corporativa que Harbour proyecta para el final de la década baja materialmente a medida que la producción se desplaza a jurisdicciones de menor carga.

La tercera capa es geológica y estratégica. CMA-1 provee caja estable de largo plazo con tie-backs satelitales; APE ofrece volumen gasífero escalable con mercado asegurado, doméstico y, vía SESA, internacional; San Roque abre una ventana oil dentro de un portafolio históricamente muy pesado en gas. La presentación coloca justamente esa diversificación intra-cuenca como ventaja competitiva frente a otras independientes con posiciones monoproducto.

La articulación por capas que distingue a Harbour

La secuencia de Harbour en Vaca Muerta muestra un patrón que distingue a la compañía dentro del grupo de independientes extranjeras: la ventana gas está concesionada y en desarrollo masivo (APE), la ventana oil aún requiere habilitación provincial antes de su piloto (San Roque) y el acceso a mercado internacional depende de un cuarto activo aguas abajo (SESA). Cada una de las tres fases tiene un operador distinto, un cronograma distinto y un riesgo regulatorio distinto. Esa articulación por capas, poco frecuente entre las majors que operan en un solo bloque, explica por qué Harbour puede dimensionar 40% de sus recursos globales 2C en un país con apenas el 15% de su producción actual: lo que falta desarrollar es desproporcionadamente mayor a lo que ya produce.

La guidance corporativa para 2026 contempla u$s 2.200-2.400 millones de capex total. En un portafolio que recicló capital por más de u$s 3.600 millones en el último año (LLOG para entrar a los Estados Unidos, Waldorf para consolidar Reino Unido, venta de Indonesia para salir del sudeste asiático), Argentina queda alineada con la tesis central de la compañía: activos de larga vida, breakevens competitivos y margen de crecimiento orgánico.