Las compras de la Unión Europea a Estados Unidos cayeron en 2025 a u$s 73.700 millones, menos que el año anterior y menos de un tercio del objetivo anual de Turnberry.
La infraestructura no da para el salto y el acuerdo no impone nada a las empresas privadas. Para los proyectos de GNL de Vaca Muerta, la señal es política: conseguir clientes europeos se vuelve más difícil.
Cuando Donald Trump y Ursula von der Leyen sellaron el acuerdo de Turnberry en julio de 2025, el número que capturó los titulares fue u$s 750.000 millones: el compromiso europeo de comprar petróleo, gas natural licuado (GNL) y tecnología nuclear estadounidense en tres años, a razón de u$s 250.000 millones anuales. Era, presentado así, un compromiso de compra energética sin precedentes recientes en el comercio transatlántico, según analistas del sector.
Ese número, sin embargo, choca con los datos. En 2025, según la consultora Kpler, las compras totales de la Unión Europea en petróleo, GNL, gas licuado de petróleo (GLP) y carbón de origen estadounidense sumaron alrededor de u$s 73.700 millones, menos que los u$s 80.500 millones registrados el año anterior. Para cumplir la meta del Turnberry, el bloque tendría que más que triplicar ese volumen en doce meses. El número no creció. Cayó.

Por qué no se puede
Los terminales de exportación de GNL de Estados Unidos operan a plena capacidad. No hay holgura física para redirigir volúmenes adicionales hacia Europa sin desviarlos de otros compradores (Asia, principalmente), y los nuevos proyectos de licuefacción que aportarían capacidad incremental no entrarán en línea antes de 2027 o 2028. Al mismo tiempo, las refinerías europeas no están equipadas para procesar los volúmenes de crudo liviano norteamericano que implicaría la meta: el parque refinador del continente fue diseñado para crudos más densos.
De acuerdo con Anne-Sophie Corbeau, investigadora del Centro de Política Energética Global de la Universidad de Columbia, la meta es prácticamente inalcanzable a menos que Europa importe «exclusivamente desde EE.UU. y reemplace también el gas de gasoducto». Kpler lo cuantificó: el valor de las importaciones de GNL de EE.UU. tendría que multiplicarse por seis solo en ese segmento, manteniendo constantes los demás flujos de comercio. Joseph Majkut, director del programa de energía y clima del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS, del inglés Center for Strategic and International Studies), fue más directo en declaraciones a S&P Global: «No vas a acercar el salto a cientos de miles de millones solo con GNL».
Lo que el número sí hace
La pregunta no es si la meta se cumplirá. No se cumplirá. La pregunta es por qué existe. Trump necesitaba un titular sobre dominancia energética; Bruselas necesitaba bajar los aranceles del 30% que amenazaban sus exportaciones industriales. El u$s 750.000 millones es el precio de ese intercambio, presentado en una moneda que ninguna parte tiene que entregar literalmente.
El acuerdo no impone obligaciones de compra a empresas privadas. Los compradores europeos de energía (utilities, traders, refinadores) toman decisiones por precio, compatibilidad técnica y contratos existentes. La Comisión Europea no puede ordenarles comprar GNL de Louisiana en lugar de Qatar o Noruega. Así lo reconoció, implícitamente, la propia Ursula von der Leyen, según declaraciones a Reuters, cuando indicó que «los detalles se definirán en las próximas semanas».

Lo que sí mueve el mercado
Que la meta sea aspiracional no significa que el acuerdo sea inocuo. La presión política del Turnberry orienta a compradores europeos hacia proveedores estadounidenses durante 2025-2028, que es exactamente la ventana en la que los nuevos productores, entre ellos los proyectos de GNL de Vaca Muerta, intentan firmar sus primeros contratos de largo plazo con clientes europeos. Una señal política que favorece a EE.UU. hace más difícil, aunque no imposible, que un comprador alemán o de los Países Bajos justifique firmar con un proveedor sudamericano en vez de con uno norteamericano.
La referencia europea de gas (TTF, del inglés Title Transfer Facility, precio de referencia del gas en Europa) cotizaba en torno a los 61 euros por megavatio-hora al momento de elaboración de esta nota, según Investing.com, impulsada por el cierre del Estrecho de Ormuz y el ataque sobre Ras Laffan, en Qatar. Rabobank proyecta un promedio de €50/MWh para el año completo 2026. En ese entorno, cualquier proveedor que consolide contratos ahora captura márgenes que no volverán cuando los proyectos de GNL de Vaca Muerta y la nueva oferta estadounidense entren en línea en 2027-2028.