El 30 de abril, la Legislatura de Río Negro tiene prevista una sesión para ratificar el acuerdo que el gobernador Alberto Weretilneck firmó este martes con los consorcios Southern Energy S.A. (SESA) y San Matías Pipeline. Hasta que eso ocurra, lo que se firmó ayer en la Casa de Río Negro en Buenos Aires ya tiene efectos concretos: establece el régimen fiscal y la estabilidad regulatoria que el proyecto necesita para que los modelos financieros de largo plazo cierren.
Sin ese marco, ningún prestamista serio modela flujo de caja a 20 años. Con él, el proyecto da otro paso en la secuencia que lo separa del financiamiento definitivo.
Rodolfo Freyre, presidente de SESA, firmó junto a Weretilneck en presencia de Marcos Bulgheroni, CEO de Pan American Energy, y de Andrea Confini, secretaria de Energía de Río Negro. «Es un antes y un después para Río Negro», dijo el Gobernador. «Nos vamos a convertir en la puerta de salida de la energía argentina al mundo, y vamos a consolidarnos con un rol estratégico para el desarrollo energético del país y en la exportación de GNL».
Qué cubre el acuerdo y qué recibe la provincia
El acuerdo fija las condiciones fiscales y regulatorias bajo las cuales operarán SESA y San Matías Pipeline en territorio rionegrino durante la vida útil del proyecto. Para Río Negro, los beneficios económicos concretos son: u$s 36 millones de aporte comunitario por única vez; u$s 55 millones a lo largo de 20 años en concepto de canon, regalías y tasas de fiscalización, control y ambiente; y un aporte anual contingente atado al precio internacional del GNL, que aumenta los ingresos provinciales en escenarios de precios altos. El acuerdo también incorpora compromisos ambientales: monitoreo permanente de la zona costera del Golfo San Matías.
El horizonte económico declarado por SESA es ambicioso: inversión superior a u$s 15.000 millones a lo largo de 20 años de operación, y exportaciones proyectadas por más de u$s 20.000 millones entre el inicio de operaciones en 2027 y 2035. En la etapa de construcción, se estima la creación de 1.900 empleos directos e indirectos con prioridad para trabajadores y proveedores locales.

Dos consorcios, una misma composición accionaria
El acuerdo involucra 2 vehículos jurídicos distintos con funciones complementarias. SESA (Pan American Energy 30%, YPF 25%, Pampa Energía 20%, Harbour Energy 15%, Golar LNG 10%) operará las 2 unidades flotantes de licuefacción (FLNG) en el Golfo San Matías. San Matías Pipeline, con la misma composición accionaria, tendrá a su cargo la construcción y operación del gasoducto dedicado de 471 km que conectará Vaca Muerta con la costa rionegrina para abastecer a los buques de manera continua durante todo el año.
El primer FLNG, el Hilli Episeyo, está previsto para septiembre de 2027; el segundo, el MKII, para el segundo semestre de 2028. Capacidad combinada: 5,95 mtpa. SESA ya tiene cerrado su primer contrato de venta: 2 mtpa durante 8 años con SEFE, la empresa estatal alemana de energía, en un acuerdo valuado en más de u$s 7.000 millones.

