Antes del amanecer, en Sierra Grande, las combis cargan operarios rumbo a Punta Colorada y las cocinas despachan las primeras viandas del día. Ese movimiento, tan poco fotogénico como los caños y los tanques, también es el VMOS. Y dejó un número concreto: en el primer trimestre, la obra volcó más de $15.902 millones en pesos en compras a proveedores de Río Negro.
El dato lo difundió el gobierno provincial, que lleva el registro de la cadena de valor que orbita alrededor del proyecto. La fotografía muestra 103 firmas activas en el paquete de Punta Colorada y 479 inscriptas en el registro energético provincial, repartidas entre transporte, alojamiento, alimentación, combustible, ferretería industrial, materiales de construcción, vigilancia, salud ocupacional y servicios ambientales. Un entramado que hace un año casi no existía.
El mapa detrás de la cifra
La participación local dio un salto medible: las empresas adjudicadas pasaron de 14 en el primer trimestre de 2025 a 48 en el mismo período de 2026, un alza del 243%, y siete de cada diez son de la provincia.
El movimiento se ordena alrededor de las grandes contratistas, que relevaron su propia base de proveedores: la unión Techint-SACDE trabajó sobre un universo de 152 empresas, Milicic sobre 103, AESA sobre 37 y OPS sobre más de 30.
La geografía del registro está concentrada. Sierra Grande absorbe el 60% de la demanda relevada en el paquete Punta Colorada, mientras que en el padrón provincial Las Grutas reúne el 20% de las inscripciones, San Antonio Oeste cerca del 11% y la propia Sierra Grande un 4%. En conjunto, casi el 35% de las firmas registradas pertenece a la Zona Atlántica, el corredor que la obra empujó al mapa energético.

Quién es quién en la obra
El grueso del proyecto se reparte entre constructoras de perfiles muy distintos. El troncal de 437 kilómetros y el montaje electromecánico de la terminal están a cargo de la unión entre Techint, de la familia Rocca, y SACDE, la constructora del grupo de Marcelo Mindlin: la misma sociedad que levantó buena parte del gasoducto Perito Moreno y de la reversión del gasoducto norte.
Las dos estaciones de bombeo intermedias se dividen entre AESA, el brazo de ingeniería y construcción de YPF nacido en 1948 como A-Evangelista, que ejecuta la cabecera de Allen, y Oilfield Production Service (OPS), con base en Neuquén, a cargo de Chelforó. Al esquema constructivo se suma Técnicas Reunidas, de España.
La terminal marítima concentra a los especialistas. La playa de seis tanques de 120.000 metros cúbicos la construye Milicic, con base en Rosario, junto a la internacional CB&I, referente mundial en almacenamiento de crudo. El frente offshore quedó para DOF, de Noruega, que llegó con el buque Skandi Hera para fondear las monoboyas en el Golfo San Matías. Y las pruebas hidrostáticas que validan cada tanque antes de habilitarlo las realiza la firma SPI, con la draga Gloria P.

En qué se gasta
El desagregado por rubro revela qué sostiene una obra de esta escala antes que el acero. El transporte de personal se lleva la mayor porción, con más de $5.164 millones, seguido por alimentación y viandas con $4.059 millones y combustible con $1.312 millones. El alojamiento sumó alrededor de $900 millones y las ferreterías industriales cerca de $770 millones.
Más abajo aparecen los materiales de construcción, con $620 millones; la vigilancia y seguridad, con $480 millones; la salud ocupacional, con $470 millones, y los servicios ambientales, con $220 millones. Es la trama logística y humana que rodea a los frentes técnicos y que, a diferencia de las cañerías y los tanques, puede sostenerse en la región mucho después de que la obra termine.
Las dueñas, y lo que la Provincia quiere que quede
Todos esos frentes confluyen en un único dueño colectivo: VMOS S.A., la sociedad que reúne a siete petroleras. La operadora y socia mayor es YPF, de control estatal; la acompañan Pan American Energy (PAE), del grupo Bulgheroni junto a BP; Vista Energy, la productora de shale fundada por Miguel Galuccio; Pampa Energía, del mismo Marcelo Mindlin que controla SACDE; Chevron, de Estados Unidos; la independiente argentina Pluspetrol, y Shell, de matriz británica. Son las mismas que producen el crudo que la terminal despachará.
El proyecto registra un 62% de avance y apunta a su primera exportación en enero de 2027. La pregunta provincial no es si la obra mueve dinero, sino qué queda cuando termine. El gobernador Alberto Weretilneck lo planteó como objetivo de política productiva: "Río Negro tiene que transformar cada inversión en trabajo local", y advirtió que el desafío es que el movimiento "no sea algo pasajero".
Para eso, la Provincia admite que falta acompañar con formación, financiamiento y certificaciones, de modo que más firmas pasen del registro a la contratación efectiva. Los $15.902 millones son el punto de partida, no la meta.


